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La prueba contra Montoya en sus propios libros: “resultados por barriles de sangre”

Además, en el documento de imputación, también se evidenció la existencia del listado con el conteo de bajas al que estaban sometidos los militares adscritos a la Cuarta Brigada.

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en su escrito de imputación contra el general (r) Mario Montoya, reveló varias evidencias escritas que contradirían la postura del general en retiro, frente a nunca haber usado expresiones relacionadas con “sangre” para exigir resultados a sus tropas en la Cuarta Brigada.

Dentro de los reveladores soportes escritos, se señaló uno, incluido en el propio libro de programas radiales del general Montoya cuando era el comandante, en el que se plasmó de puño y letra el 23 de enero del 2003 la expresión “resultados por barriles de sangre” en resumen a lo indicado a las tropas.

Lo anterior, dejaría sin piso las afirmaciones del general, tendientes a sostener que nunca usó ese tipo de expresiones en programas radiales con sus subalternos.

Pero además, en el mismo documento, se mencionó que ese día solicitó a las “unidades colocarse al día con resultados” tras presuntamente mencionar “barriles de sangre”.

De hecho, cinco días después, en otro programa el 28 de enero del 2003, según lo recaudado por la jurisdicción, el general Mario Montoya en otro programa planteó la necesidad de que las unidades “se coloquen al día” con las bajas, es decir, con los muertos.

Por otra parte, también fueron referenciados apuntes en los libros de Montoya durante su paso en la Cuarta Brigada, en los que iba apuntando, de acuerdo con el tribunal transicional, el número de bajas que le presentaban sus batallones, y también los que llevaban hasta el momento otras unidades que, de acuerdo con la justicia, competían con la Cuarta Brigada.

Adicionalmente, también fueron extraídos de los libros de programa del general Montoya pronunciamientos tácitos como “la mejor brigada da 204 bajas”, y felicitaciones por hechos cuestionados como el homicidio de cinco civiles en San Rafael (Antioquia) en los que el coronel Julio Novoa dice que le informó que no eran guerrilleros, y Montoya prosiguió a que los alistaran y presentarlos públicamente como combatientes de las Farc.

La confesión del coronel Novoa, donde inculpa a Montoya por ese fraude, además se acompasa con dicha felicitación del propio comandante de la Cuarta Brigada a los responsables de esas ejecuciones extrajudiciales (que según Novoa, el propio Montoya sabía).

Finalmente, la JEP también puso de presente que, al despacho de Montoya, llegaron sendas denuncias de posibles irregularidades, elevadas por funcionarios de peso como el personero de Granada, José Rodrigo Baena (marzo de 2003), en donde denunció la desaparición de un campesino llamado José Gerardo Galeano Tobón “quien fue sacado al parecer por miembros del Ejército Nacional, de la finca del señor Óscar González en el momento en que daba de comer a su caballo y hasta la fecha no ha vuelto a aparecer”, señala la misiva a continuación.

Las mencionadas evidencias, que son más, de acuerdo con lo que ha señalado la JEP, acompañan los testimonios de los soldados en contra del general (r) Mario Montoya, señalándolo de haber conocido lo que estaba pasando y presuntamente presionar la ocurrencia de asesinatos presentados como bajas en combate en la Cuarta Brigada.

/La W