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Cicatrices que cuentan historias

Giuliana Mancuso, coach de vida.

Por

GIULIANA

MANCUSO

Si algo tiene poder en esta vida, es una cicatriz. El proceso de lograr cicatrizar una herida, requiere tiempo, dedicación, determinación, fuerza, conciencia de no tocarla y dejar que sane.

Las cicatrices son aquellas marcas que quedan en nuestra piel como consecuencia de una herida. Estas surgen cada vez que sufrimos una lesión, ellas necesitan sanar para que las demás partes del cuerpo no se vean afectadas, porque si algo está súper claro, es que cualquier golpe o herida física genera malestar en el cuerpo. Recuerda que todos los órganos necesitan uno del otro para que nuestro cuerpo pueda funcionar bien.

 

CICATRICES DEL ALMA

Toda cicatriz cuenta una historia y cuando la cuentas, recuerdas el momento, pero ya no duele. (Si ya está sana).

Con las heridas emocionales pasa igual, cuando algo nos daña, es importante que observemos que nos está generando, como nos afecta, que emociones nos hace sentir.

Toda herida del alma necesita sanar. ¿Qué o quién produce esas heridas? Una situación del pasado, una ofensa, falta de perdón, creencias limitantes, infidelidad, gente herida…

Necesitamos urgentemente abordar estos temas y comenzar a trabajar en ellos, (así como sanamos la herida física) porque de lo contrario, terminan haciendo estragos en nuestro interior que luego se verá reflejado en nuestro diario vivir.

Esto requiere tiempo y dedicación, para que esas heridas no queden mal curadas. Prioriza y no te dejes llevar por las cosas urgentes cuando hay cosas importantes que requieren tu atención inmediata.

No creas que es mejor ocultarla por un tiempo mientras resuelves otras cosas, porque a medida que el tiempo pasa todo empeora (recuerda la herida física).

Es importante escuchar a personas que tengan cicatrices. Son las únicas capacitadas para decirte cómo vas a sanar y quien te va a ayudar. Las cicatrices de ellas muestran su autoridad para hablarte del tema.

Es importante reconocer la herida que hoy sangra en tu alma y comenzar a sanarla. No dejes pasar más tiempo, libérate de todo obstáculo que tú mismo has puesto y deja de hablar de eso que te duele para que esa herida comience su proceso de sanación hacia una muy buena cicatrización.

No te avergüences de esto, porque si algo te ayudará a empoderarte desde ese lugarcito que duele tanto, es el poder reconocer cuánto duele, y luego esa vulnerabilidad de tu alma te hará mostrar tu mayor fortaleza.

Tu cicatriz es una huella de amor. Es tu mejor enseñanza. Es tu maestra. Es tu recordatorio de que estás vivo y puedes comenzar de nuevo.

Una cicatriz se modela no se oculta, no se maquilla, no se deja para después. Una cicatriz mostrará la mejor parte de ti y será el trampolín que te llevará a reconocerte como esa persona fuerte y valiente que eres.

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