HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Mejores rumbos

Llamados estamos a construir entre todos nuevos y mejores rumbos para Santa Marta, lo que debe encontrar eco sonoro en todos los rincones de nuestra patria chica. Se trata que definamos todos la dirección y el camino a seguir para olvidarnos de derivas autoritarias y construir construyendo mejores condiciones de vida para nuestros pobladores, reto inaplazable que tiene estrictos sentidos de importancia y urgencia ante el deterioro, notable por demás, de las instituciones democráticas, así como en los insuficientes desarrollo, progreso, productividad, competitividad, bienestar, prosperidad, crecimiento económico y la perversa como perniciosa crisis generados por la inseguridad y violencias que nos lastiman en alta medida y significativa notoriedad.

En adelante las gubernamentales decisiones, democráticas por demás, que no autoritarias bajo ningún punto de vista, deben encender un ambiente de positivas proyecciones y generar un estado de satisfacción social que a nadie excluya, especialmente si de los temas más sensibles se tratase, para así confirmar que vamos trasegando los caminos mejores que han de llevarnos con prisa y sin pausa hacia los puertos seguros de integrales ascensos.

Tenemos que adentrarnos en una narrativa oficial y general en la que se sostenga, de conformidad con la realidad, que todo va bien y apuntando a ir mejor, lo mismo que el dolor de las víctimas de violencias e inseguridades no sea más un clamor exigiendo justicia a un gobierno insensible que se escuda en falaz retórica, engaños y mentiras. Las cifras registradas a 31/Dic/23, son superiores en mucho a las registradas en otros cuatrienios, lo que confirma el fracaso de la estrategia de seguridad y el saldo rojo de doce años de gobiernos fallidos, en los que la instrumentación de los programas sociales, la corrupción y el uso de los sagrados recursos públicos con fines electorales desvirtuaron de plano por los gobiernos de turno la política social, así el demagógico discurso oficial hablara, como en efecto fue, del combate a la pobreza, abatir inequidad y desigualdad, alcanzar progreso y demás otras necedades desmentidas de lejos por las cifras.

La escandalosa corrupción que vivimos fue una afrenta contra los más desvalidos, no se apoyaron como debieran las necesidades de los más desamparados, pero aseguraron sí la proclama populista de la autosuficiencia en todos los campos, cuando sabemos que desviados fueron recursos que siguen hasta ahora en vulgar e indecorosa impunidad.

Escasa fue en dichos períodos la seguridad social, la carencia de servicios de salud fue factor relevante en la medición de la pobreza multidimensional, todo en este campo fue de insensatez que solo se explica por el interés de sostener la narrativa oficial en un alto grado de polarización ante supuestos agravios y daños del pasado; y por la necesidad de evitar el desgaste a la candidata oficial de cara al proceso electoral, que por fortuna para la ciudad no fructificó.

Cambiar de rumbo es un imperativo que debe ir más allá de toda narrativa. Es momento de propuestas, de estar alerta como ciudadanos, de exigir responsabilidad y compromiso. El momento es crucial, es asunto de sobrevivencia e interés colectivo. Imperativo es parar de tajo el deterioro de la ciudad, caminar por la vía democrática, tomar la senda de la recomposición social hasta que se consoliden gobernabilidad, gobernanza y una octaviana paz. No está más sea presente la violencia política. Un nuevo, mejor y superior rumbo para Santa Marta, así como para todas y cada una de nuestras entidades, barrios, comunas y localidades que nos conforman, es el camino para asegurar un presente y un futuro de democracia y de libertades en el que puedan vivir con seguridad las generaciones presentes y por venir.

*Jurista.

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