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Las Farc: partidas por dentro y ‘destrozadas’ por alias ‘Trichi’

El acuerdo de paz firmado entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el jefe de las Farc, Rodrigo Londoño, atraviesa por uno de sus peores momentos. La Justicia Especial para la Paz deberá decidir si alias ´Trichi´ (Jesús Santrich) hizo negocios de narcotráfico o no.

El bloque que propugna por cumplir los Acuerdos de Paz ha tomado distancia del caso ´Trichi´ y estarían por aceptar que la negociación del cargamento de coca es un hecho evidente que no se puede negar.

 

La transición de la desmovilizada guerrilla de las Farc a partido político no ha sido fácil. Así se ha quedado en evidencia en los últimos días, en especial luego del anuncio que hizo Luciano Marín Arango,  también llamado ‘Iván Márquez’, de no aceptar la curul que le corresponde en el Senado de la República como parte del acuerdo de paz de La Habana, si no se resuelve la situación jurídica de Zeuxis  Hernández Solarte, alias  ‘Jesús Santrich’, quien es acusado de cometer delitos de narcotráfico.

Esa incertidumbre de lo que pueda ocurrir con el electo representante a la Cámara ‘Jesús Sántrich’ y ahora pedido en extradición por Estados Unidos,  es lo que destapó la fractura interna  por la que atraviesa el hoy partido político de las Farc, situación que era evidente desde hace más de un año.

Por un lado, Rodrigo Londoño, Timochenko, el frustrado candidato presidencial de la Farc, hizo un llamado a los excombatientes para que mantuvieran la calma y ratificó su confianza en lo acordado con el Gobierno, pero por otro, ‘Iván Márquez,  se trasladó a la zona de reincorporación de Miravalle (Caquetá), mientras que Hernán Darío Velásquez, conocido como ‘El Paisa’, salió de ella.

Dichas actitudes han generado todo tipo de reacciones, inclinada unas hacia la teoría de que todo lo que está ocurriendo pone de manifiesto el “fracaso” del proceso de paz  y otras hacia precisamente lo contrario, que el acuerdo ha sido exitoso y se demuestra con la detención de Santrich y con la libertad que tiene los excombatientes de tomar decisiones individuales, como la de Márquez de no aceptar su curul en el Congreso.

Sin embargo, lo que sigue siendo una incógnita es lo que pueda ocurrir con la reincorporación y con el partido político de las FARC, especialmente porque este momento de crisis se da en medio de la coyuntura electoral para elegir al nuevo Presidente de la República y de la polarización que vive el país.

Para el experto en política, Víctor de Currea, lo que está ocurriendo al interior de las Farc es entendible en una dinámica política. “Todo partido político tiene tendencias. No hay que escandalizarse porque el partido Farc tenga tendencias. Las hay en el Partido Conservador, las hay en el Polo, en el Partido Liberal. El único partido que no tiene división es el del uribismo y aún  así Francisco ‘Pacho’ Santos no está de acuerdo con Uribe en muchas  cosas, como el matrimonio homosexual”.

Para Currea el origen de la división interna de las FARC tiene raíces en factores externos derivados de la falta de implementación de los acuerdos de paz con el Gobierno, como por ejemplo el asesinato de los excombatientes y de sus familiares; las pocas garantías jurídicas que tienen, entre otras.

“El partido de las Farc a diferencia de otros partidos  está unido a un  proceso de paz, a un acuerdo de paz  y a una implementación. El problema es que el acuerdo se ha reescrito, la firma no fue suficiente y la implementación está en veremos, por tanto  ese proceso político nació seriamente afectado. Bastaría que el Estado se ponga las pilas hoy para solucionar lo que está ocurriendo”, agrega De Currea y se pregunta si lo que está ocurriendo con Santrich es otro falso positivo judicial como el que según su criterio hizo Estados Unidos con ‘Simón Trinidad’.

En la misma línea de opinión está Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC), quien comparte los argumentos de De Currea en el sentido de que todo partido político tiene diferencias internas, como las que se evidencian con las FARC. “Siempre dentro de una organización política hay  diferencias. Y más en las FARC que es un partido que hasta ahora está comenzando a definir cuáles son sus posturas políticas. Yo creería que sí hay una clara diferencia de posición entre ‘Timochenko’ e ‘Iván Márquez’ en términos de cuál  debe ser el tratamiento que debe tener  la ley colombiana  el caso de ‘Jesús  Santrich’”, agrega.

Por su parte, Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, ratifica que la entrada de las Farc en política ha sido  complicada por razones como la distancia en la dejación de armas y la incursión en política. “La estrategia política de ellos falló.  Se vinieron a las ciudades y abandonaron sus zonas y  cuando  se devolvieron, estas ya habían sido captadas por los políticos tradicionales, ahora  el tema Santrich”.

Para Ávila, esas diferencias son parte de la democracia y no es extraña en los partidos políticos, pero que para ellos es más traumático debido a que no están acostumbrados a ese tipo de situaciones. “Eran un ejército donde ellos tomaban decisiones y pues ahora son un partido político, lo grave es que esta división se dé en la implementación del acuerdo de paz. Es grave porque en este caso no se divide lo político de la reincorporación”, añade.

Para este experto las fracturas internas traen como consecuencia descoordinación entre los miembros de las Farc en temas claves como la puesta en marcha de proyectos productivos y en la comunicación con el Estado, que es fundamental en la implementación del acuerdo de paz. Añade Ávila que no ve posible que los líderes de esta exguerrilla vuelvan a armarse, pero manifiesta preocupación porque sí lo hagan los mandos medios.

Contrario estas afirmaciones, el experto en paz, Vicente Torrijos, señala que esta situación por la que está atravesando las Farc demuestra todo lo contrario a lo que la gente piensa, que jamás han estado desunidas.

“Es un mito que se ha creado, pero que no corresponde  a la realidad y eso lo saben tanto el secretariado  y el Gobierno Nacional. No hubieran firmado  los acuerdos de La Habana si el grupo hubiera estado fraccionado y esa idea de las disidencias es por ende una idea falsa. En realidad lo que el caso Santrich demuestra es que hay  una unidad orgánica  en el que las disidencias, vienen a ser el brazo armado  de ese partido político”, señala Torrijos.

Agrega el experto que la actitud de Iván Márquez de trasladarse al Caquetá de manera “desafiante” evidencia que ya está  a las puertas de abandonar el proceso político para “entrar a su nicho natural donde están las disidencias y de las que nunca se ha separado”.

Torrijos añade que con la actitud de las Farc se evidencia su nueva  forma de operar  en la que tienen un partido político con todos los privilegios que les dio el Estado mientras conservan algunas estructuras que las llaman disidencias, pero que en realidad se encargan de recolectar el dinero y de mantener las rutas del narcotráfico.

Para el analista queda en el tintero resolver la duda de  cuál es en realidad el temor de Iván Márquez, que lo llevó a renunciar a su curul y cuáles es la realidad del caso Santrich./Colprensa

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