HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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En edificio de Cajanal vivían 19 familias, 10 de ellas venezolanas

Por años ese edificio se convirtió en el lunar negro del Centro Histórico de Santa Marta, por el deterioro que registra en lo visual

Por 
ANDRÉS 
GARCÍA CASTAÑO 

Una parada obligada al Centro Histórico es sin duda el Camellón Rodrigo de Bastidas, en la carrera 1, pero a pocos pasos, subiendo sobre la calle 20 el visitante se tropieza con el Parque Santander (De los Novios); sin embargo, entre tanta belleza arquitectónica colonial y republicana, por años ha existido una infraestructura que fue el lunar negro de ese corredor: el edificio de Cajanal.

Por años el edificio fue vergüenza, lunar y un sitio que para muchos de los mismos residentes y comerciantes “daba miedo”.

Las paredes pintadas con grafitis, una estructura descuidada y sin pintar y muchas historias algunas falsas y otras quizás reales como el consumo de alucinógenos, un lugar que generaba una sensación de terror porque es posible que se sintieran presencias oscuras, fueron el pan de cada día en esa edificación que pasó a manos del departamento del Magdalena, después de una ardua tarea de recuperación.

La Gobernación del Magdalena emprendió en el gobierno de Carlos Caicedo, la iniciativa que contó con un componente de reasentamiento y mejoramiento de la calidad de vida de sus ocupantes, a los que se les garantizó sus derechos y se les brindó asistencia humanitaria.

Esta iniciativa hace parte del Plan de saneamiento y recuperación de los bienes inmuebles de la Gobernación, siendo este un predio de propiedad de la misma. El proceso inició en diciembre del año 2020, cuando la Gobernación le solicitó a la Alcaldía Distrital de Santa Marta la intervención del edificio. Conforme a ello, la administración departamental inició el proceso social el 21 de enero de 2021 con un operativo en el cual: se garantizó la no vulneración de los derechos de la población asentada; y se adelantó el proceso de caracterización, arrojando que el predio se encontraba habitado por 37 personas (27 de nacionalidad venezolana y 10 de nacionalidad colombiana), para un total de 19 núcleos familiares, todos sin antecedentes judiciales.

Al mes siguiente se llevó a cabo una reunión de Cooperación internacional, en la que se contó con la presencia de varios actores y en la cual se gestionaron ayudas humanitarias para garantizar el acceso a vivienda digna, salud, educación, alimentación y medios de vida.

Mientras que en marzo se llevó a cabo una feria en la que se ofrecieron los servicios: Pruebas de Covid-19 y Tuberculosis, orientación para población migrante y atención psicosocial, verificación de niños escolarizados, atención general y entrega de medicamentos gratuitos, atención psicosocial y jurídica, caracterización para estudio de entrega de recurso de Cash Multipropósito, Inscripción para capacitaciones que apuntan a plan semilla y asesorías sobre deberes y derechos de la población migrante. Posteriormente, se adelantó el registro del Estatuto Temporal de Protección a la población migrante, que habita el edificio para que puedan cambiar su condición de irregularidad.

Una vez recuperado el inmueble, la Gobernación y la Alcaldía también garantizaron ayudas humanitarias como: Suministro de ropa y pares de zapatos; subsidios de arriendo por un monto de 370 mil pesos por tres meses para los 19 núcleos familiares para un incentivo total de 21 millones 90 mil pesos.

UN MERCADO 

Según se indicó, se les entregó mercados conformados por: aceite, arroz, pastas, fideos, frijoles, lentejas, atún, salsa de tomate, azúcar, sal, leche en polvo, harina de maíz, harina de trigo, café molido, chocolate, panela, entre otros alimentos no perecederos y útiles de aseo personal.

Doña Antonia Rodríguez, es una ciudadana venezolana que junto a sus hijos residió tres años en las instalaciones del edifico de Cajanal, indicó que es lo mejor que le ha sucedido, pues podrá buscar con el subsidio un mejor lugar para vivir, lejos de la suciedad, humedad y la presencia de roedores.

“Me parece que es una gran oportunidad que se nos está dando, les agradezco a los gobernantes de Santa Marta y Magdalena por esta iniciativa que no se quedará allí, porque también estaremos beneficiándonos con un plan semilla”, dijo la mujer que durante tres años habitó el edificio.

El lugar se convirtió por año en el hogar de vendedores ambulantes, trabajadores migrantes y personas que no contaban con un hogar, sin embargo, también era espacio de humedad, roedores y otros.

CAJANAL 

En el país, la Caja Nacional de Previsión, Cajanal fue creada por disposición de la Ley 6 de 1945, la Caja, con su naturaleza de establecimiento público y adscrita al Ministerio de Trabajo, nació para prestar seguridad social en favor de los empleados del sector público en dos frentes primordiales: de una parte el reconocimiento y pago de las prestaciones económicas, y de otra, la atención médico asistencial para el usuario y sus beneficiarios.

El edifico por su parte, fue construido entre 1982 y 1983 para el funcionamiento de Cajanal

La señora Beatriz Munive, pensionada del magisterio en Santa Marta, recuerda cuando en a comienzos de la época de los 90’ sus citas médicas y servicio de atención no estaban a cargo de Clínica General del Norte, sino de Cajanal.

Con nostalgia recuerda el edificio donde después de citas médicas reclamaba en la farmacia el medicamento y tenía tiempo de charlar con otros pensionados.

La adulta mayor, asegura que “eran otras épocas en las que al maestro se respetaba más pero también no era muy bien compensado pues era una lucha para que nos pagaran, pero el tema de la salud todo era direccionado en ese edificio. En mi época eran instalaciones modernas y en buen estado”.

La Caja Nacional de Previsión se convirtió en EPS en virtud de las disposiciones señaladas por la Ley 100 de seguridad social. Desde ese momento inició su proceso de conversión con respaldo del Gobierno y con la expedición de la resolución 0959 de diciembre de 1995, emanada de la Superintendencia Nacional de Salud, obtuvo la autorización de funcionamiento. Luego fue liquidada.