
EDUARDO ANAYA
Publicado el October 9, 2025
DEUDAS MILLONARIAS
De acuerdo con los registros financieros, a corte de agosto de este año, el Hospital Julio Méndez Barreneche mantenía una deuda cercana a los 6.000 millones de pesos con Cardiovida. Sin embargo, en medio de la crisis, solo se comprometió a pagar 100 millones, pese a que la institución había recibido recursos girados por el Ministerio de Salud. Esta situación profundizó los problemas de liquidez de la unidad, impidiéndole cumplir con obligaciones operativas y laborales.IMPACTO EN LA OPERACIÓN
Como consecuencia de la falta de recursos, Cardiovida atravesó una crisis de flujo de caja que afectó tanto la atención a los pacientes como el cumplimiento de derechos laborales de médicos y demás trabajadores. A esto se suma que la unidad contaba con una licencia de operación por 15 años, la cual le otorgaba independencia frente a la administración del hospital. Este punto, según varios testimonios recogidos en diferentes espacios, habría incidido en presiones políticas que también influyeron en la decisión de cierre.DENUNCIAS POR REMISIONES
En agosto del año pasado, se presentaron denuncias relacionadas con la negativa de la gerencia del hospital a remitir pacientes hacia Cardiovida. Esta situación obligaba a que personas con afecciones cardiacas fueran trasladadas hasta Barranquilla, a pesar de que la unidad en Santa Marta contaba con camas disponibles y personal médico listo para prestar la atención. Ante esa coyuntura, la administración de Cardiovida se vio obligada a aceptar condiciones contractuales desfavorables con el fin de recibir parte de los recursos que se le adeudaban.FUTURO INCIERTO
Tras la confirmación del cierre, la Gobernación del Magdalena anunció que proyecta la apertura de una nueva unidad en las instalaciones del hospital a inicios de 2026. Sin embargo, diputados del departamento señalaron que hasta la fecha no se ha presentado ninguna iniciativa concreta ni recursos destinados para financiar el proyecto. De acuerdo con especialistas del sector salud, la apertura de una unidad de este tipo podría tardar entre tres y seis meses, dependiendo de la inversión y la disponibilidad de equipos.EXPECTATIVA DE LA COMUNIDAD
Mientras tanto, la comunidad permanece a la espera de definiciones claras sobre la atención en salud cardiovascular. Habitantes del departamento han manifestado preocupación por la falta de un plan de contingencia que garantice el servicio a los pacientes con enfermedades del corazón. Hasta ahora, las familias afectadas esperan lineamientos oficiales que indiquen cómo se cubrirá la atención en el tiempo que transcurra hasta que una nueva unidad entre en funcionamiento.Cerró la única unidad de cardiología pública
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EDUARDO ANAYA
Publicado el October 9, 2025


