Superando tensiones y pesimismo, el 18 de julio se hizo pública la reanudación de los acercamientos entre el gobierno del presidente Gustavo Petro, a través del Alto Comisionado para la Paz, y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Se materializa así el anhelo de miles de campesinos e indígenas que se movilizaron en favor de la paz, y facilitaron un gran diálogo social con el alto gobierno para concertar inversiones en el territorio y pedir la reactivación de la paz total.
La administración de Carlos Pinedo asumió que la viabilidad de Santa Marta depende de resolver las causas de la inseguridad que están asociadas a la presencia y a la disputa del territorio por parte de estructuras armadas al margen de la Ley.
Se han diseñado entonces dos tipos de respuesta: el aumento de las capacidades institucionales de represión de la criminalidad, y la promoción de escenarios para facilitar y acompañar el proceso de paz, incluyendo sesiones especiales del Senado de la República en la ciudad, la visita in loco de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, articulación con el gobierno nacional y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, y el gran diálogo social por la paz presidido por la viceministra del interior con las comunidades de la Sierra Nevada el pasado 22 de junio.
Dos fechas clave marcan un hito en la gestión del alcalde Carlos Pinedo para la búsqueda de la paz y la atención integral a las víctimas del conflicto armado.
Ayer 2 de agosto sesionó el Consejo Territorial de Paz, Reconciliación y Convivencia integrado por 44 miembros que representan a 36 sectores de la sociedad civil.
La Alta Consejería para la Paz coordinó la conformación de esta instancia que acompañará la política de Paz Total que busca desescalar las violencias armadas, e impulsar el cumplimiento de los acuerdos de paz.
Adicionalmente, trabajará en resolver conflictos urbanos relacionados con el uso y control del espacio público, la deficiente prestación de servicios esenciales, el deterioro de los entornos educativos, la situación de las juventudes en conflicto con la ley, la prevención de la violencia intrafamiliar que afecta principalmente a mujeres y niños, y la promoción de una nueva cultura de paz en la ciudad.
La otra fecha clave es el 30 de agosto, cuando se reunirá por primera vez en Santa Marta el Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral para las Víctimas –SNARIV-con el objetivo de revisar y ajustar la municipalización indicativa de la inversión del orden nacional para el cumplimiento de la meta de superación de la situación de vulnerabilidad de 118.000 víctimas que viven en Santa Marta.
El gobierno de Carlos Pinedo ha propuesto un acuerdo entre la Nación y el Distrito que permita consolidar una paz duradera y definitiva, asegurar el goce efectivo de los derechos de las víctimas del conflicto armado, e impulsar la democracia y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en un territorio ambiental y culturalmente sensible.
SANTA MARTA ABRAZA LA PAZ
La Defensoría del Pueblo, a través del Sistema de Alertas Tempranas, ha identificado los impactos del conflicto armado en los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en el distrito.
El reclutamiento forzado, uso e instrumentalización de niñas, niños adolescentes y jóvenes continúa siendo una de las estrategias de los actores armados ilegales para fortalecer sus estructuras.
La Alta Consejería para la Paz ha priorizado 13 sectores en el sur de la ciudad afectados por la violencia para ejecutar una iniciativa denominada Santa Marta Abraza la Paz, que permitirá prevenir el riesgo de reclutamiento forzado e impedir que las juventudes se incorporen a actividades delictivas.
La iniciativa ya focalizó 11 Instituciones Educativas que albergan una población de 21.000 jóvenes, así como a adolescentes y jóvenes que ni estudian ni trabajan.
Santa Marta Abraza la Paz tendrá tres frentes de intervención: el primero, garantizar que los entornos comunitarios sean seguros; adicionalmente, ofrecer actividades deportivas, culturales y apoyo psicosocial para prevenir la exposición de los jóvenes a riesgos, y, finalmente, movilizar a un conjunto de instituciones para que brinden a estos beneficiarios formación para el trabajo, ciclos educativos complementarios y tránsito hacia la educación superior.
En el primer ciclo de Santa Marta Abraza la Paz se atenderá a aquellos jóvenes en las edades comprendidas entre los 14 y 17 años expuestos a los factores de riesgo antes mencionados.