HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Lula

¿El triunfo de Lula Da Silva, en la perspectiva de América Latina, es positivo o negativo?

Se trata de un político muy experimentado que ha demostrado tener buen sentido del equilibrio en la vida política, que supo llevar con serenidad la persecución política que lo llevó a la cárcel durante 19 meses. Y que, ahora, le permitió convocar una coalición muy diversa que incluyó varios rivales como el expresidente Fernando Henrique Cardoso y su fórmula vicepresidencial, hoy también victoriosa. Una demostración adicional de su conocimiento de la vida política, de las actitudes de sus conciudadanos y de las posibilidades que ofrece una posición menos excluyente y más moderada.

Me parece que el triunfo de Lula es una contribución muy positiva a la vida política latinoamericana. No sólo porque él goza de admiración y prestigio sino porque sus comportamientos nacionales e internacionales llegaron a tal punto que el presidente Obama lo calificó como el político más popular del mundo. Y así se le recibía en diferentes países y por diversos grupos.

Colombia limita marítimamente con los Estados Unidos, su primer socio comercial y un aliado bicentenario. Con Brasil tenemos frontera terrestre, pero la relación es bastante precaria. Una oportunidad para fortalecerla. Siempre el camino académico es un incentivo para lo demás, como lo muestra la relación con Estados Unidos, con Francia, ahora con España y, es de esperar, Australia.

Lula llega otra vez al gobierno después de ocho años de haberlo ejercido y no en cualquier momento. Además, fue el sucesor del Presidente con la más alta educación formal, distinguido por varias universidades del mayor prestigio. Y autor de libros que fueron lectura obligatoria. Lula contaba con una educación formal mínima y había construido su prestigio como obrero y dirigente sindical. No fueron buenos amigos, pero ahora, y no fue fácil, Cardoso lo apoyó. Una excelente señal.

Lula vuelve hoy a unir un país gravemente fraccionado y en una situación mundial bien compleja. Itamaraty, un modelo de política exterior, perdió mucho de su brillo durante los últimos años. Es el momento de pensar en América Latina como un bloque que tiene mucho qué decir en los escenarios internacionales y mucho que contribuir. El tema del Cambio climático y la transición energética requieren un pensamiento estratégico en todo sentido. Brasil puede concertar una posición inteligente. Él cree en la política de bloques. Y su voz con respecto a la Amazonía pesará mucho si va acompañada de la de los países amazónicos y del resto de América Latina. Ocho años como Presidente no lo desgastaron políticamente. Y el carcelazo de 19 meses no logró derrumbarlo. Ahí está. Y puede jugar un gran papel. Ojalá así sea.

Gran cosa que las amenazas de corte Trumpista de Bolsonaro contra el sistema electoral no se tradujeron en hechos tan graves como los que generó con tanta irresponsabilidad el presidente Trump. Y que insiste en seguir generando. Una crisis de este tamaño en las democracias de los dos países más significativos del hemisferio occidental habría sido muy perniciosa. Pero deplorable que esas denuncias y amenazas se hubieran hecho.

Lula no ha recibido una segunda oportunidad sino, más bien, otra oportunidad para profundizar la tarea que realizó en su patria y el liderazgo que ejerció internacionalmente. Bolsonaro desperdició una excepcional ocasión para ganar credenciales democráticas. Así es como se desenvuelve la política.

*Exministro de Estado 

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