LOS POMCA: ORDENAR EL TERRITORIO DESDE DONDE NACE EL AGUA HASTA SUS DESEMBOCADURAS

Morales Pacheco
Publicado el March 5, 2026
En el departamento del Magdalena, el agua no aparece por casualidad. Nace en lo alto de la montaña, recorre valles y humedales, alimenta ciénagas y desemboca en el mar o en el gran río que atraviesa la historia del país. Proteger ese recorrido completo, desde los nacimientos hasta las desembocaduras, es hoy uno de los mayores desafíos ambientales del territorio. Para ello, los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas (POMCA) se han convertido en la principal herramienta para garantizar la seguridad hídrica, el equilibrio ambiental y el desarrollo sostenible del departamento.
El departamento cuenta con una de las redes hídricas más complejas y estratégicas de Colombia. Gran parte de sus ríos nacen en la Sierra Nevada de Santa Marta, el macizo montañoso costero más alto del mundo, cuyas vertientes norte y sur alimentan tanto al mar Caribe como a los sistemas cenagosos y al Río Magdalena, la gran arteria fluvial del país.
Desde sus picos nevados y bosques brotan quebradas y ríos que descienden por zonas empinadas hasta encontrarse con zonas agrícolas, centros poblados y complejos lagunares. Es un recorrido silencioso, pero vital, que conecta ecosistemas de alta montaña con la vida cotidiana de miles de comunidades.
En la vertiente norte de la Sierra, ríos como el Manzanares, Gaira, Piedras, Mendihuaca, Guachaca, Buritaca y Don Diego desembocan directamente en el mar Caribe, regulando el clima y abasteciendo acueductos urbanos. En la vertiente sur y suroccidental, corrientes como el Fundación, Ariguaní, Tucurinca y Sevilla alimentan la zona cenagosa y tributan al río Magdalena, sosteniendo la pesca, la agricultura y los humedales del sur del departamento.

A estas aguas se suma la cuenca baja del río Magdalena, que comprende el tramo entre El Banco y su desembocadura, caracterizado por amplias llanuras de inundación y una vasta red de ciénagas que cumplen una función clave en el control natural de crecientes y en la productividad pesquera.
Más allá de su dimensión física, las cuencas hidrográficas son sistemas vivos. Capturan, almacenan y distribuyen el agua; regulan el clima, conservan la biodiversidad y hacen posible actividades esenciales para la economía regional. Desde el punto de vista social, son la base del desarrollo cultural y productivo de comunidades indígenas, campesinas, pescadoras y urbanas. Proteger los nacimientos del agua significa, en la práctica, reducir riesgos, prevenir desastres y asegurar el futuro del territorio.
En este contexto, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena CORPAMAG lidera la implementación de los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas, instrumentos técnicos y normativos que permiten planificar el territorio con una visión integral. Los POMCA parten de un principio fundamental: el agua se protege desde su origen y se gestiona a lo largo de todo su recorrido hasta la desembocadura.
A través de estos planes, la autoridad ambiental identifica las áreas donde nacen los ríos, evalúa problemáticas como la deforestación, la contaminación y la ocupación inadecuada del suelo, delimita zonas de conservación y define acciones de restauración ecológica, manejo del riesgo y uso sostenible del recurso hídrico.
En el Magdalena se han adoptado cuatro (4) POMCA que organizan la gestión del agua desde la montaña hasta los grandes cuerpos de agua. El primero corresponde a la cuenca del complejo lagunar de la Ciénaga Grande de Santa Marta, un sistema alimentado por caños que se desprenden del río Magdalena y que constituye uno de los ecosistemas más productivos del país, clave para la pesca, la seguridad alimentaria y la biodiversidad.

El segundo plan integra las cuencas de los ríos Piedras, Manzanares, Gaira, Córdoba y Toribio, todos nacidos en la Sierra Nevada y fundamentales para el abastecimiento de agua potable del Distrito de Santa Marta y el municipio de Ciénaga, así como para la regulación ambiental de su entorno urbano y periurbano.
El tercero comprende las corrientes que drenan directamente al río Magdalena entre los municipios de El Banco y Plato. Se trata de caños y quebradas que nacen en zonas bajas y planas, pero que cumplen un papel determinante en la dinámica de inundaciones, la pesca artesanal y la conectividad de los humedales ribereños.
El cuarto POMCA articula la cuenca baja del río Cesar con la Ciénaga de Zapatosa, el complejo cenagoso continental más grande del país. Allí convergen múltiples brazos hidráulicos y conexiones con el río Magdalena, configurando un territorio estratégico para la biodiversidad, el control natural de crecientes y la economía pesquera regional.
Cada uno de estos planes funciona como una hoja de ruta ambiental. Permite ordenar el territorio según su vocación ecológica, recuperar rondas hídricas, restaurar coberturas forestales en las zonas donde nacen los ríos y articular a instituciones, sectores productivos y comunidades en torno a un objetivo común: conservar el agua como patrimonio colectivo.
De esta manera, la gestión del recurso hídrico deja de ser una acción fragmentada y se convierte en una estrategia integral que conecta montaña, río, humedal y mar. En el departamento del Magdalena, los POMCA no solo ordenan mapas: ordenan el futuro de un territorio donde proteger el nacimiento del agua y cuidar sus desembocaduras es, en esencia, proteger la vida misma.
LOS POMCA: ORDENAR EL TERRITORIO DESDE DONDE NACE EL AGUA HASTA SUS DESEMBOCADURAS
AUTOR
Morales Pacheco
Publicado el March 5, 2026


