Por
ANDREA LILIANA
ORTIZ GONZÁLEZ
El estrés, la depresión, la ansiedad, el agotamiento emocional, físico, los problemas en el sueño, las sensaciones de vacío de vida, el miedo a la soledad, al futuro o la eco – ansiedad, así como las dificultades en las relaciones sociales, las alteraciones en la conducta alimentaria, los pensamientos incontrolables, la ira y explosión permanente, son algunas de las problemáticas que ahora he visto más en consulta y que podríamos prevenir y sobrellevar mejor, si tan solo invirtiéramos más tiempo para el cuidado de nuestra salud mental.
La salud mental es tan importante, que varios estudios indican que las dificultades emocionales, los problemas psicológicos, las tensiones en las relaciones sociales se vinculan directamente con enfermedades físicas, por ejemplo, el estrés y la ansiedad, se pueden relacionar con enfermedades cardiovasculares, gastro intestinales, migraña, fibromialgia, insomnio entre otros, y efectivamente se ha encontrado correlación con malestares emocionales.
Entonces ¿por qué no darle tiempo al cuidado y fortalecimiento de nuestra salud mental?
Lo primero es reconocer que la salud mental no es un tabú, y que no está relacionada únicamente con la ausencia de enfermedad mental o con una simulación de felicidad no auténtica…no!!!. La salud mental se relaciona mejor con la expresión adecuada y empática de nuestras emociones y forma parte de la vida.
Se puede definir como un estado dinámico de bienestar (social, emocional, psicológico) que nos permite desarrollar nuestras capacidades, enfrentar el estrés y afrontar las crisis y cambios de la vida de manera saludable.
Esta definición nos orienta a darnos cuenta de lo importante que es la salud mental, que no es solo bienestar emocional, sino también, bienestar físico, social, es decir, que se vincula con todas las dimensiones de la vida y quizá, muchos de los problemas que tenemos hoy en nuestro cuerpo, relaciones, en nuestro trabajo, familia o en nuestros estudios, o en la cotidianidad, pueden estar relacionadas con la salud mental ,y quizá por ausencia de pequeñas prácticas que contribuirían a tu mejor salud mental.
En estudios recientes, se ha verificado que incorporar prácticas cortas todos los días para cuidar la salud mental puede impactar en la percepción de bienestar emocional, físico o psicológico…, eso es muy interesante y lo mejor es que hoy podemos iniciar con estas prácticas. Enunciaré algunas de las prácticas cortas que podemos incorporar en lo cotidiano de nuestra vida, y qué en primera instancia, ojalá puedan ser orientadas por nosotros los psicólogos, profesionales en salud mental:
- Aprender respiración atenta. Es una práctica centrada en tomar conciencia en la respiración, por lo menos 60 segundos, esto es sentir y percibir la respiración nasal, tomar aire y expulsarlo lentamente. Ser consciente de la respiración, se relaciona con la conciencia del cuerpo, lo que puede facilitar lograr momentos de relajación muscular en los lugares que de pronto no habíamos identificado, este ejercicio impacta en la gestión y regulación emocional (debe ser guiado inicialmente por especialistas).
- Incorporar algunas prácticas cortas como hábitos protectores saludables, por ejemplo, la actividad física, no estoy indicando un plan de entrenamiento profesional, sino permitirte una caminata diaria, 30 minutos de actividad física moderada, o diferentes actividades de movimiento físico, esto aporta a tu balance bioquímico.
Un segundo hábito protector es tomar conciencia de la alimentación, en este caso se refiere a alimentarnos de forma consciente, descubriendo el sabor y textura de los alimentos, más que la rapidez y la cantidad, es el disfrute y conciencia de los alimentos que realmente aporten al bienestar no al malestar. Tomar conciencia así sea un momento del día, del del café, del té, del agua, tomarlo lento y consciente. Practícalo…
3.Permitirnos sentir, es decir darnos cuenta que hay situaciones que pueden tensionarnos o alterarnos y no por eso debo evitar la expresión emocional, lo que sí puedo es incorporar un entrenamiento para expresar de forma más gradual esa emoción… no todo se expresa y se resuelve con un nivel alto emocional… es posible bajar el nivel... es intentar ser un observador externo de las situaciones y considerar una respuesta más razonable, que una respuesta emocional incontrolable… en este proceso sí que es importante el entrenamiento por parte de nosotros como psicólogos.
- Relaciónate con personas en vivo, no solo digitales, es importante darte un tiempo a la semana, para ver a alguien, o de pronto saludar a alguien diferente a tu círculo de trabajo- familia, escribirle a alguien que no llamabas o intenta reunirte para tomar un jugo o café, con alguna persona que quizá te permita conversar.
- Incorpora momentos de expresión, puede ser escribiendo, dibujando, es tu momento de expresión, puede ser observando el amanecer…sí es simple, pero siempre es diferente, permítete observarlo y respira agradeciendo por poder percibirlo... otros momentos de expresión pueden ser, dar gracias por lo que se tiene todos los días, expresión es proponerte dar una ayuda a alguien, expresar un elogio, intentar abrazar y sonreír más a menudo.
- Aprender a identificar cómo pienso e identificar cuando una situación no la puedo modificar, pues ocurrió en el pasado y es inmodificable… no es fácil, pero permitirte un poco de flexibilidad “cognitiva” para aceptar, puede aliviar y eso se aprende también. Me recuerda la frase con la que alguien me recibió alguna vez en Santa Marta, cuando una situación te tiene pensando a mil por hora. “no le des mente”, bueno no es tan fácil, los pensamientos pueden abrumarnos y para eso estamos los profesionales, para que apliques estrategias como la de función cognitiva, mindfulness y acciones de entrenamiento cognitivo - emocional para tu bienestar.
Entonces porque no damos tiempo a nuestra salud mental. Pues hoy es el momento y más cuando estamos en el día y mes en el que se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre), donde se recuerda la importancia de cuidar la salud mental y más ahora, ante tantos desafíos, incertidumbres y cambios sociales.
Pues bien, estas micro acciones pueden aportar a nuestra percepción de bienestar, pero la más importante es, permitirnos el acompañamiento especializado, Chat gpt no es confiable para tu salud mental, puede ser un gran riesgo, por tanto, cuidemos y realicemos chequeos en salud mental, para fortalecer y aprender estrategias para el cuidado de la salud mental, estas habilidades se entrenan, se orientan por especialistas y se aprenden para vivir una vida con verdadera vida.
Démonos un tiempo para nuestra salud mental … ¿si no es hoy, pues después cuándo?
*Decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Sergio Arboleda, Santa Marta.