“Nosotros vinimos por necesidad porque el Gobierno está incumpliendo, está lavando las manos, está firmando compromisos, hasta hoy no tenemos, no hay garantías”, afirmó Campos.
La lideresa se refirió particularmente al mal estado de la UPI La Rioja, uno de los espacios de reubicación temporal. Según ella, el lugar no es apto para habitar: carece de baños adecuados, hay filtraciones de agua, proliferan los malos olores y las condiciones son aún más graves para mujeres embarazadas y niños.
“Allá nosotros nos ubicamos en la UPI Rioja, es casa muy maluca, se está acabando esa casa y chorreando muchas aguas y no hay sanitarias, baños y nosotros mucha gente nos ubicaron allá, aguantando muchos olores malucos”, agregó.
Campos explicó que la comunidad está dividida entre quienes desean retornar a sus territorios y quienes buscan una reubicación dentro de Bogotá. No obstante, advirtió que, en ambos casos, es necesario que existan garantías.
“Estamos sobreviviendo. No tenemos agua, no hay alimentos, no hay kits de aseo ni cobijas. Algunas madres salen a pedir en la calle porque no tienen cómo alimentar a sus hijos”, señaló.
Denunció además la falta de atención institucional, asegurando que varios programas sociales excluyen a su comunidad.
También hizo un llamado a la Defensoría del Pueblo, la Personería y entidades del Gobierno Nacional como el Ministerio del Interior y la Unidad de Víctimas.
“No necesitamos contratistas, necesitamos diálogo con quienes tomen decisiones. Ya firmamos un documento con nuestras peticiones, queremos que se respete”, declaró.