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Apicultores de la Sierra Nevada duplicarán número de colmenas

Morales Pacheco
Publicado el May 19, 2025
Con los aportes la asociación Apisierra pasará de 70 a 140 colmenas de sus apiarios, con lo cual cosecharán anualmente unos 4.000 kilos de miel, además de otros productos derivados del trabajo de las abejas, como la cera, el propóleo y el polen.
Varios emprendimientos de asociaciones de personas que trabajan ‘en alianza’ con las abejas como Apisierra, Agrosec y Cooagronevada con asiento en la Sierra Nevada de Santa Marta, duplicarán la cantidad de colmenas de sus apiarios con apoyo de la Unión Europea gracias al proyecto Futuro Orgánico e Inclusivo (FOI), el cual es financiado y ejecutado por la Red Ecolsierra y Acodea.
Con la vinculación de la Unión Europea las organizaciones de apicultores de la Sierra Nevada reciben el apalancamiento de sus negocios a través de programas de formación, asesoría técnica, dotaciones y apoyo económico para los emprendimientos relacionados con la producción de miel y sus derivados.
El propósito de fortalecer el sector apícola en la Sierra Nevada de Santa Marta apunta a mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas, puesto que se trata de una actividad rentable, amigable con el medio ambiente, que contribuye con la seguridad alimentaria y con la diversificación de los ingresos en las fincas. Además, hay que destacar que la cría, el cuidado y aprovechamiento del trabajo de las abejas es compatible con el cultivo de café y de cacao, tan propios de la región.
Cada 20 de mayo se conmemora el Día Mundial de las Abejas, una fecha que invita a valorar la apicultura como una de las actividades pecuarias de más rápido crecimiento en el mundo, con amplias oportunidades económicas y un mercado asegurado.
Según Richard Almanza, coordinador del área técnica de la Red Ecolsierra, las abejas cumplen un rol clave en la polinización, a través de la cual facilitan la reproducción de una gran variedad de plantas, se promueve la biodiversidad vegetal y contribuyen al mantenimiento de hábitats que sustentan a otras formas de vida, como aves, mamíferos e insectos.
“La apicultura es una actividad que requiere poca mano de obra y se puede combinar con cualquier otra labor en la finca, además que permite incorporar a la familia en el negocio y es una forma de promover la diversificación en unidades productivas que no usan abonos o fertilizantes sintéticos”, dijo el apicultor Almanza.
Las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) apunta que el 75% de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización, y entre los polinizadores, las abejas son las más eficientes. Por tanto, proteger a las abejas no solo es vital para la salud de los ecosistemas, sino también para garantizar una alimentación equilibrada y sostenible a las personas.
El proyecto FOI de la Unión Europea destaca entre sus objetivos la incidencia en política pública, por lo cual ha sido de especial interés impulsar la consolidación de la cadena productiva de las abejas y de la apicultura en el Magdalena, que permitirá el acceso a recursos estatales y el protagonismo de los diferentes actores de la cadena en la toma de decisiones gubernamentales para el desarrollo del sector.
“En este tercer año de ejecución del proyecto FOI tiene la misión de entregar dotaciones directas a las 10 organizaciones de productores y apicultores que participan de la iniciativa, por el orden de los 50 millones de pesos para cada una, así como concretar el apoyo a 5 emprendimientos en cada asociación. Con esto, se benefician al menos 200 familias, de las 500 familias apicultoras que se cuentan en el Magdalena”, precisó Almanza.
En tal sentido, Yiribeth Vallejo, representante legal de Apisierra, expresó que con los aportes de la Unión Europea a la asociación duplicarán la cantidad de colmenas de sus apiarios, de 70 a 140, con lo cual cosecharán anualmente unos 4.000 kilos de miel, además de otros productos derivados del trabajo de las abejas, como la cera, el propóleo y el polen.
Se calcula que el consumo de miel por persona en Colombia está entre los 77 y 83 gramos anuales, muy por debajo del promedio mundial, que se sitúa en 220 gramos. A pesar de la falta de registros precisos y de la circulación de productos adulterados que se comercializan como miel, se estima que la demanda supera con creces la oferta. Este escenario posiciona a la apicultura como una actividad económica con alto potencial de desarrollo y crecimiento en el país.
Apicultores de la Sierra Nevada duplicarán número de colmenas
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Morales Pacheco
Publicado el May 19, 2025
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