La diversidad de talleres al aire libre, en el espacio público sobre los andenes de la Avenida del Ferrocarril entre la carrera 5 a la 8, en inmediaciones del mercado público, se ha convertido en un ‘dolor de cabeza’, para conductores y peatones.
En ambos lados de la mencionada vía, considerada como una de las más importantes de la ciudad, porque evacua el flujo vehicular que viene del oriente y norte hacia los barrios del sur, ya no se puede transitar, no hay espacio para que la gente circule.
Son por lo menos unos 35 talleres que funcionan en esa zona de la capital del Magdalena, lo que no solo atenta contra el bienestar de la comunidad, sino que el aceite derramado lo mismo que la grasa que extraen de los motores en reparación ha acabado con la poca vegetación en la zona.
Lo graves de la situación, es que quienes hacen ver que se trata de la ocupación de un bien de interés social, corre el riesgo de ser maltratados de palabras y hechos por los trabajadores y mecánicos que allí realizan sus faenas de trabajo en el parque de moto de la ciudad.
Cansada de esa situación, el vecindario hizo un llamado a la Secretaría de Gobierno del Distrito, para que se apersone de dicha situación que data de muchos años atrás y cada día es más reducido el espacio para la libre locomoción de las personas.
“Esto es desesperante. No hay una ley que meta en cintura a esa gente, que sabemos tienen el derecho de trabajar para ganarse el sustento, pero que no ocupen de lleno el andén”, dijo un residente del área, quien advirtió que la mayoría de las familias que viven en el vecindario no se atreven a denunciar porque corren el riesgo de ser atacado.
QUE ACTUEN
Los vecinos de las calles 10, 11 y 11C, entre carrera 5 a la 8, demandaron del secretario de Gobierno, Camilo George Díaz y del secretario de Seguridad y Convivencia Ciudadana, Gustavo Berdugo Garavito, que están en hora de hacer algo por la recuperación de ese sector de interés público.
Manifestaron que pareciera que los Vigías del Espacio Público y Control Urbano, Vepcu, estuvieran atornillado en la carrera quinta para evitar la llegada de los vendedores estacionarios, porque por esos lares nunca se les ha visto.
“Creíamos que, con la creación de los Vigías del Espacio Público y Control Urbano, la situación iba a cambiar, pero nada. Ellos por acá no se les ve para nada y cada día es más grande el número de motos en los andenes”, explicaron los quejosos.
También lamentaron que existiendo un CAI a pocos metros del lugar, es decir en la entrada al mercado público, tampoco hagan nada por recuperar ese bien de uso público, para que la gente pueda caminar libremente sin ningún tipo de tropiezos.
