En medio de las recientes tensiones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos, ayer arribaron al país 201 colombianos deportados, entre ellos hombres, mujeres y niños en dos vuelos procedentes de Texas y California, como parte del acuerdo alcanzado entre ambos gobiernos.
El primer vuelo, proveniente de El Paso, Texas, trajo 91 personas, de las cuales 46 eran hombres y 45 mujeres. El segundo vuelo, desde San Diego, California, llegó con 62 hombres, 32 mujeres y 16 menores de edad.
En ambos casos, las autoridades colombianas, con el apoyo de diversas instituciones como la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), Migración Colombia y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, estuvieron encargadas de la recepción y atención de los deportados.
Por su parte, el Consulado de Colombia en Houston brindó asistencia a los connacionales del primer vuelo, proporcionándoles alimentación y apoyo jurídico.
"Han llegado en buen estado de salud, ninguno tiene antecedentes pendientes con la justicia y ninguno llegó esposado", aseguró Martha Hernández, directora encargada de Migración Colombia.
Además, informó que el presidente Petro se encuentra coordinando las próximas acciones para la atención integral a los deportados.
Uno de los colombianos deportados, José Montaña, compartió su experiencia y describió el trato recibido en Estados Unidos como “horrible”.
Montaña relató que cruzó ilegalmente la frontera hace una semana con el propósito de pedir asilo debido a un contexto de violencia; sin embargo, fue detenido por agentes en California, sin recibir explicación alguna sobre la razón de su deportación.
“No nos dieron derechos, nos hicieron firmar documentos obligados”, afirmó Montaña, quien calificó el trato como “inhumano”, al asegurar que "quieren echarle la culpa de sus problemas a los que no se pueden defender, a los migrantes".
También detalló que fue esposado “desde los pies hasta los tobillos y la cadera”.
Ante esta realidad, que enfrentan cientos de migrantes, la Cancillería reafirmó su compromiso, al sostener que “el bienestar de nuestros connacionales y la garantía de sus derechos es una prioridad del Gobierno colombiano”.
Este arribo ocurre en el marco de la reciente crisis diplomática entre ambos países, que comenzó cuando el presidente Petro rechazó la llegada de dos aviones de deportación, alegando un trato digno.
La decisión escaló a tal punto, que el presidente norteamericano, Donald Trump, amenazó con sanciones económicas a los productos colombianos para su ingreso al mercado norteamericano, el cierre de la oficina de visas en Bogotá y la suspensión de visados a miembros del gobierno y sus aliados.
Horas después y tras un trabajo diplomático intenso, la Casa Blanca confirmó que Colombia aceptó los términos de Trump, suspendió las órdenes, mientras Bogotá pidió repatriar a sus propios deportados, sin cadenas ni esposas.
MENORES DE EDAD
El grupo de repatriados incluye a 26 niños, niñas y adolescentes, según confirmó Astrid Cáceres, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. La funcionaria expresó su inquietud por la situación de los menores, quienes podrían enfrentar condiciones de vulnerabilidad tras su regreso al país.
El Icbf ha anunciado que activará protocolos de atención para garantizar el bienestar de los menores. Estas medidas buscan brindar apoyo psicológico, social y legal a los niños y sus familias, en un esfuerzo por mitigar el impacto de la deportación y facilitar su reintegración en Colombia.
Según detalló la funcionara en diálogos con la emisoria Blu Radio, la institución está trabajando para coordinar la recepción y el seguimiento de los casos más críticos.
Este retorno masivo de connacionales se enmarca en los decretos migratorios firmados por el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que endurecieron las medidas contra la inmigración irregular.