HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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La voz de Colombia

La semana anterior tuvo lugar la Convención Bancaria, el evento económico más importante del país, que convocó a representantes del Gobierno y del sector privado, a población vulnerable, mandatarios regionales, congresistas, presidentes de entidades financieras, líderes empresariales, periodistas, rectores, expertos nacionales e internacionales, con un objetivo claro: escuchar las voces de un país resiliente, vibrante, y con enormes desafíos.

A lo largo de tres días se plantearon discusiones francas y enriquecedoras respecto al estado actual de la economía, los desafíos externos y locales que enfrenta, y las propuestas para la reactivación que, como denominador común, destacaron la importancia de llegar a consensos que contribuyan a generar certidumbre.

Respecto a la coyuntura económica, la percepción generalizada, debo decirlo, fue de preocupación por la baja tracción de la actividad productiva y el mal desempeño de la inversión, que hoy apenas bordea 14,2% del PIB, un nivel insuficiente para alcanzar un crecimiento de 2,5% real, que en otro momento consideraríamos bajo.

A pesar de lo anterior, en diversos debates se hizo hincapié en preservar la confianza en la fortaleza de la economía colombiana y la robustez de las instituciones, a la vez que se hizo explícita la convicción de que la recuperación se puede acelerar de adoptarse las políticas adecuadas. Muchos de los analistas coincidieron en señalar que los recortes a la tasa de interés hechos por el emisor van en la dirección adecuada para impulsar la inversión y el consumo de los hogares, aunque mencionaron que estos pueden resultar insuficientes para retomar la senda de crecimiento. Por ello, uno de los llamados a las autoridades fue a trabajar, junto al sector privado, en preparar una agenda contracíclica que dinamice a ramas de actividad como la construcción de vivienda e infraestructura, lo que encontró una buena receptividad por parte de miembros del gabinete.

Adicionalmente, el énfasis hecho por los empresarios respecto a la necesidad de que entre todos generemos una narrativa constructiva, además de legítimo, reconoce que tenemos objetivos comunes que debemos alcanzar si queremos restablecer la confianza de los inversionistas.

Fue un espacio que también dio lugar a la reflexión sobre los desafíos que a mediano y largo plazo enfrenta el país. Las crecientes tensiones geopolíticas y la desglobalización como fenómeno estructural, los ataques a los sistemas democráticos, las urgencias que supone la celeridad del cambio climático y los inciertos efectos de la disrupción tecnológica, apuntalada por el vertiginoso avance de la inteligencia artificial, se visibilizaron como retos de gran envergadura que, de no enfrentarse con asertividad, determinarán negativamente el futuro del país y de su tejido empresarial.

Se destacaron, sin embargo, las herramientas y el potencial que tenemos como país para aprovechar las condiciones cambiantes en ámbitos como la transición energética, la producción agropecuaria y la adopción de tecnologías que nos haga más competitivos frente al mundo. La contribución de la banca en el acuerdo nacional entorno a estos grandes desafíos, enarbolado también en este espacio de encuentro, es un elemento sine qua non para alcanzar estos objetivos.

La Convención Bancaria, que en su edición número 58 encarnó la Voz de Colombia, contribuyó a reconocer nuestras diferencias y coincidencias poniendo de presente que solo por medio del consenso podremos avanzar. Mi llamado, como líder gremial, no puede ser otro diferente a que continuemos entablando estos debates y a actuar en aras del bienestar de todos los colombianos.

* Presidente de Asobancaria

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