HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Hablemos de revocatoria

Los colombianos no debemos seguirle más el juego a la agenda impuesta por Gustavo Petro, quien nos puso a hablar de su proceso constituyente o como se llame, porque en cada intervención le cambia el nombre, mientras el país se hunde en el caos generalizado. El debate nacional debe concentrarse en buscar soluciones a la multiplicidad de problemas que diariamente se están creando desde el poder ejecutivo.

Colombia viene padeciendo gravísimas situaciones debido a los más grandes escándalos de corrupción de su historia, comenzando por el ingreso de recursos oscuros en la campaña presidencial y la violación de topes en la misma; la gravísima situación de violencia e inseguridad en todo el territorio; la delicada crisis económica; y, por supuesto, la muy precaria gestión gubernamental. Hay tantos temas para abordar como problemas por resolver, frente a los cuales debemos utilizar todas las energías para sacar al país de esta horrible pesadilla.

Sobre la cortina de humo creada por Petro con el doble propósito de tapar lo anterior y de pescar en río revuelto para perpetuarse en el poder, desde la otra orilla, inclusive por iniciativa de la ciudadanía, se debe plantear una salida, porque hay muchas; comenzando por una cordial exigencia de la renuncia de Petro, debido al fracaso de su gobierno, la cual seguramente no va a tener respuesta satisfactoria para el país; hasta acudir a los mecanismos de participación ciudadana establecidos en la Constitución Política de 1991.

Por ejemplo, deberíamos hablar de un referendo de iniciativa popular, para incorporar en la Constitución la “revocatoria del mandato presidencial”, como consecuencia lógica de la participación del constituyente primario en el ejercicio del poder. El embajador Roy Barreras, eventual candidato del petrismo, conoce muy bien el tema, porque en 2020 buscó promoverlo con ese propósito, el cual bautizó “Chao Duque”, como expresión opositora a un buen gobernante y estadista decente. Hoy, frente al desgobierno, se podría acudir a esa iniciativa, inclusive con el nombre de “Fuera Petro”, ya convertido en coro popular en estadios y eventos nacionales. A través de la figura constitucional de la revocatoria, el mismo Petro tendría la oportunidad de impedirlo democráticamente mediante el voto del pueblo en las urnas.

El trámite de ese referendo seguramente gozaría de buena acogida en el Congreso, puesto que los aliados de Petro lo verían como la oportunidad para reivindicarlo y sacarlo del socavón de la impopularidad (65% según Opinómetro); y a los opositores les llamaría la atención aprobarlo porque ahí está la fórmula democrática para revocar el mandato de Petro mediante el sufragio directo de los colombianos. Mientras tanto, al tiempo de impulsar aquel mecanismo de participación ciudadana por vías democráticas como debe ser, ojalá todos los aspirantes de oposición a la presidencia, sin importar sus tendencias políticas, unifiquen esfuerzos en la búsqueda de soluciones a lo que el gobierno ha destruido.

Y es urgente afianzar el respaldo integral a la Fuerza Pública para recuperar el orden público deteriorado por la permisividad del gobierno con los grupos criminales, convocar a las fuerzas sociales para rescatar el sistema de salud, acompañar a los gremios de la producción en la recuperación de la economía, en fin, hay mucho por hacer. No podemos seguir dando vueltas, como corcho en remolino, estancados en la agenda absolutista de Petro; ocupémonos en resolver los problemas del país y en concretar la revocatoria presidencial.

*Exsenador

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