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Ximena Echavarría, la abogada que ha tumbado cuatro partidos en 2024

La semana pasada, la poderosa Sección Quinta del Consejo de Estado anuló dos resoluciones con las que el Consejo Nacional Electoral (CNE) le había otorgado personería jurídica, y con ello estatus de partido político, a En Marcha, el movimiento del exsenador y exministro del Interior Juan Fernando Cristo.

El Consejo de Estado revisó que la colectividad, pese a que no podía entregar avales en las elecciones de 2022, se unió a la coalición Alianza Verde Centro Esperanza bajo un formalismo con pocas bases jurídicas y presentó sus propias candidaturas.

Con una sentencia de 98 páginas, el alto tribunal explicó que sin personería jurídica no era posible que En Marcha se sostuviera en el umbral mínimo del 3% de los votos de los comicios de hace dos años para el Congreso de la República, así que no podía verificarse un apoyo ciudadano concreto.

Ese 3% aparece en la Constitución Política, que admite algunas excepciones, como ser un movimiento de minorías étnicas o que haya sufrido de agresiones por parte del conflicto armado. Ninguna de esas se evidencia en el caso de En Marcha.

De acuerdo con el Consejo de Estado, «no se encuentra asidero jurídico para entender como válidas las consideraciones del acto acusado», que acuden al Acuerdo de Paz de 2016 como «documento para soportar la decisión frente al partido político En Marcha».

O sea, aunque el CNE consideró como argumento al Acuerdo de Paz para comprender al partido de Cristo como una especie de minoría, la Sección Quinta no encontró razones que soportaran esa postura, que se alejaría del criterio principal del umbral de 3%.

El CNE también motivó sus resoluciones en los congresistas Guido Echeverri, Jairo Castellanos y Gustavo Moreno, calificándolos como militantes de En Marcha. El Tribunal, en contraste, notó que en realidad fueron avalados por la Alianza Social Independiente.

UNA ABOGADA, CUATRO PARTIDOS FUERA

La anulación de la personería jurídica considera varios aspectos que se han aplicado al tumbar al menos otros tres partidos políticos en 2024: Fuerza Ciudadana, del exgobernador de Magdalena Carlos Caicedo; Soy porque Somos, de la vicepresidenta Francia Márquez, y Todos Somos Colombia, de la senadora Clara López.

Quizá el mayor elemento común, fuera de los formalismos jurídicos, en la caída de los certificados de los partidos políticos es un nombre que no puede pasar desapercibido: el de Ximena Echavarría Cardona, una abogada de veintisiete años nacida en El Carmen de Atrato, en Chocó.

“Desde chiquita me preocupé por la política. Siempre la política ha estado en mi vida, particularmente el derecho y el área del funcionamiento del Estado”, le cuenta por teléfono a Colprensa la jurista, hija de un minero y una estilista, especialista en derecho administrativo.

Echavarría estudió en la Universidad de Envigado. Su promedio académico la llevó a ser becada. Se graduó en 2019 y empezó a trabajar en una firma de abogados en derecho civil. En 2021, ya como independiente, hizo una especialización en Derecho Administrativo en la misma Universidad de Envigado.

Por “cosas de la vida”, cuenta, en 2022 conoció a Íngrid Betancourt, la excandidata presidencial que ese año había vuelto al país para participar en la contienda electoral por la Presidencia de Colombia y por el Congreso de la República. Ximena se convirtió en directora jurídica y veedora nacional de Verde Oxígeno, el partido de Íngrid.

“Siendo directora jurídica, me tocaba ir a las reuniones del Ministerio del Interior, y cada que iba había un partido nuevo”, reseña Echavarría. Eso le provocó curiosidad, así que comenzó a investigar qué fue lo que hizo que el panini de partidos creciera tanto. “Yo podría llamarlo, inicialmente, un experimento académico”, dice.

Ese experimento se alimentó por la intención de Ximena de litigar en altas cortes. Encontró en las demandas, que ya comenzaron a dar fruto, “una manera de, de pronto, alivianar el sistema electoral de Colombia, hacerlo más tranquilo”. De acuerdo con la abogada, para el país es “peligroso” que existan tantas colectividades.

EL PROBLEMA DE TANTOS PARTIDOS

La jurista llama a la democracia colombiana “inmadura”, afirma que es “tedioso” para los partidos tener que enfrentar a facciones que se convirtieron en otros partidos, sostiene que el Estado tiene la dificultad de sacar de su presupuesto para financiarlos y concluye que, en todo caso, los partidos recién nacidos “no tienen vocación de permanencia”.

“Esos partidos que no tienen vocación de permanencia se dedican es a la venta de avales”, algo que “se da en todas las regiones y es muy constante”. “Y no hay cómo sancionar a las personas o a los partidos que se dedican a la venta de avales”, precisa, pues en el Código Penal no existe un delito que enfrente esas conductas.

Para la chocoana, “es muy difícil para el elector entender o dimensionar esa proliferación de partidos y esa proliferación de ideologías”. En este punto menciona el ejemplo de En Marcha, que era un ala del Partido Liberal. “En el fondo, la ideología de En Marcha es liberal, y Juan Fernando Cristo viene de la casa liberal”.

“Lo que se ha venido haciendo es que las disidencias al interior de los partidos se salen y queda un partido. Entonces, fracturan la democracia interna de un partido que ya está conformado”, recalca la mujer, quien añade que no es necesario que las voces que distan de las mayorías en un partido tengan que conformar otro para ser escuchadas.

El nacimiento de tantas colectividades formales hace, además, que sea más fácil saltar de partidos en partidos, “y salirse de uno y meterse en otro”, lo que termina “defraudando el voto”. “Si bien cuando uno vota lo hace por un candidato, también vota por los ideales que representa a través de un partido, expresa Ximena.

¿Y VERDE OXÍGENO?

Echavarría Cardona tiene claras las reglas que admiten la existencia, o no, de un partido. Por eso distingue entre las personerías jurídicas demandadas y las que se han otorgado a otros partidos, como Verde Oxígeno, la bancada en la que en junio cumplirá un año de no ser parte.

Aunque tiene ciertos recelos con el partido, como lo dejó ver con un trino en el que el 11 de mayo opinó que la Misión de Observación Electoral debería “ponerle ojo a la manera como los partidos en Colombia”, especialmente el Verde Oxígeno, “se gastan los dineros de funcionamiento”, no está en sus planes entablar una demanda contra él.

Ximena detalla que hay “una diferencia muy grande” entre Verde Oxígeno y otros partidos a los que sí se atreve a intentar tumbar. El movimiento de Íngrid Betancourt nació en 1998 y luego desapareció por el secuestro del que fue víctima su fundadora y cabeza más visible.

“Resulta que la Corte Constitucional emitió una sentencia en la que le devolvió la personería al Nuevo Liberalismo y estableció unas reglas excepcionales para acceder a las personerías”. Uno de esos criterios es que sean partidos que se hayan disuelto con ocasión de la violencia ejercida contra sus militantes.

DOS DEMANDAS MÁS

La abogada Ximena Echavarría le dijo a Colprensa que está “confeccionando” dos demandas más. Una de ellas, contra Gente en Movimiento, una colectividad que empezó como un grupo significativo de ciudadanos en junio de 2021 y que obtuvo su personería jurídica en abril del 2023.

Con el aval del Consejo Electoral, Gente en Movimiento se convirtió en el partido 34 en Colombia. El Consejo planteó que el estatus de partido era merecido luego del secuestro del exrepresentante a la Cámara por Caldas Óscar Tulio Lizcano, quien obtuvo más de veintiocho mil votos en las elecciones de 2018 con el Partido de la U.

Lizcano es padre del actual ministro de las TIC, Mauricio Lizcano, quien fue director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) y uno de los fundadores de Gente en Movimiento, el partido que, antes de obtener la personería, llevó por firmas a Wilder Escobar a ser representante a la Cámara por Caldas.

La segunda demanda llegará en contra de Poder Popular, el partido del expresidente Ernesto Samper que entre los ochenta y los noventa fue una facción del Partido Liberal que logró llevar a Samper a la Presidencia con una campaña manchada por la entrada de dineros del narcotráfico.

Samper le solicitó al CNE a mediados de abril recibir la personería jurídica. La Sala Plena del Consejo respondió en agosto, convirtiendo a Poder Popular en el partido 36 de Colombia. El CNE resaltó que, por ejemplo, 22 de las 57 candidaturas liberales al Senado en 1986 fueron presentadas por la facción samperista.

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