HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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La honorable corrupción

Dos preocupantes flagelos tienen acobardados a la sociedad colombiana, que en los últimos días parecen tomar dimensiones incontrolables.  Por un lado, la delincuencia común, que atraca, hiere, asalta y mata impunemente al ciudadano corriente, le sustrae sus bienes, lo vapulea y le reduce cobardemente sus derechos.  Y el otro, no menos grave, como es el aprovechamiento indebido de los bienes del Estado por particulares y servidores públicos, que desvía los fines de la función pública, apropiándose de las finanzas oficiales, enriqueciendo injustificadamente sus patrimonios, conocida como su majestad la corrupción.  Ambas situaciones, valiéndose de una justicia disfuncional por varios factores, congestionada y a la que el delincuente le perdió totalmente el respeto.

Las noticias  de la corrupción  en lo público y en lo privado, son tozudas pero con dimensiones impresionantes, tanto  lo que ellas representan en los valores materiales de mayor y menor cuantía,  como en los de la ética y la moralidad del Estado y la sociedad:  se roban 4.200 millones de pesos  al Fondo para la Reparación de las Víctimas, se sustraen las armas y municiones para la defensa del Estado, en valores incalculables,  150.000 niños no reciben el Plan de Alimentación Escolar-PAE por pérdida de los recursos y contrataciones desviadas, las Empresas Prestadoras de Salud-EPS todas en quiebra por una crónica sustracción y deviación de los recursos de la salud, en la Unidad Nacional de Protección existe un Cartel de la contratación que tiene arruinada la entidad, algunos magistrados de la Corte Suprema de Justicia se les dio por ser deshonestos e instituyeron lo que la opinión pública ahora denomina el Cartel de la Toga, las Administradoras de Fondos de Pensiones han sido saqueadas por carteles especializados en pensiones falsas, y la frutilla del postre: la Corte Suprema de Justicia abre indagación preliminar contra el presidente del Congreso, el senador Iván Name Vásquez por participar presuntamente -damos crédito a la presunción de inocencia- en una coima o soborno del 15% en la adquisición de 40 carrotanques por la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo (UNGRD) para la provisión de agua en el Departamento de la Guajira, para facilitar favores parlamentarios.

Un cuadro al por menor pero desgarrador de lo que es la conciencia ética de muchos colombianos, que prefieren el camino fácil de la adquisición del dinero, ante la pasividad de los más, especialmente de la justicia, que en muchos casos es permisiva, lenta y sin herramientas en el ordenamiento jurídico para las condignas sanciones reclamadas por la sociedad entera.

El daño que se produce a la población y al Estado, generado por la corrupción que a diario es ejercida por el ciudadano de la calle, o por quienes se organizan en sociedades comerciales o civiles para delinquir,  o por el servidor estatal que sustrae, exige o recibe alguna dádiva o contraprestación  a cambio de una labor propia de su cargo, está arrastrando a nuestra sociedad a la disolución, pues un Estado financieramente debilitado por la delincuencia, carece de las herramientas necesarias para la creación de empleo, para confrontar la delincuencia y el crinen organizado,  mejorar los estados de pobreza, para controlar  la producción, tráfico y consumo de drogas, la prostitución, el hambre, el analfabetismo, la contaminación y el cuidado  ambiental, para cumplir con las metas en educación, salud, vías, que todas a una, cuando se omiten como ha pasado en los últimos gobiernos, se erigen como  las formas más conocidas de aniquilar cualquier sociedad.

Que sea el presidente del Congreso, lugar donde precisamente se conforma nuestro ordenamiento jurídico, quien esté involucrado en un acto de honorable corrupción, así sea por sospecha, nos concita a que, la lucha contra este flagelo debe ser el único camino que nos conduzca a la depuración de nuestra sociedad, combatiéndola con todos los esfuerzos, dando ejemplo de justicia social y decoro, así provenga ella de los honorables padres de la patria.

*Abogado laboralista

*Profesor universitario*Escritor

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