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Falleció doña Rosita Lacouture de Vives

Consternación y tristeza embarga a la sociedad samaria por el fallecimiento de doña Rosita Lacouture de Vives, quien partió en la madrugada de ayer de este mundo terrenal, a la edad de 91 años.

 

Doña Rosita, como le llamaban por cariño sus seres queridos y amistades, a la edad de 23 años se casó con el también samario José Benito Vives Campo (q.e.p.d.), con quien tuvo 10 hijos: José Benito (q.e.p.d.), Silvia Rosa, Luis Eduardo, Juan Ignacio, Raul, María Teresa, Patricia, Roberto, Mauricio (q.e.p.d.), y Álvaro Vives Lacouture.

De este gran núcleo familiar, fue bendecida con 34 nietos y 19 bisnietos, quienes lamentan hoy su partida, pero orgullosos de lo que ella representó en su familia y por ello, vivirá siempre en sus corazones y recuerdos.

 

Doña Rosita fue una ferviente católica, todos los días se encomendaba a Dios para orar por su familia y el bienestar de su amada Santa Marta.

Para ella, rezar el Santo Rosario era una costumbre, que la llenó de mucha fortaleza y la convirtió en una mujer resiliente, porque una madre nunca piensa que sus hijos van al encuentro con el Padre celestial, primero que ellas, así como le sucedió con dos de sus ‘retoños’, José Benito y Mauricio Vives Lacouture.

Considerada como una de las matronas de las familias más tradicionales y prestantes del departamento del Magdalena, Vives Lacouture. Doña Rosita falleció en la madrugada de ayer rodeada del cariño de sus hijos, nietos, bisnietos y demás familiares.

 

Doña Rosita, durante su vida emprendió grandes campañas sociales para los más necesitados, le gustaba ayudar a las personas y por ello, integró varios voluntariados benéficos en esta capital, siempre estaba dispuesta a dar más de lo que podía ofrecer.

 

Doña Rosita Lacouture de Vives, deja un legado entre la sociedad samaria, y ejemplo cuando se trata de causas nobles.

HOY DIARIO DEL MAGDALENA lamenta su partida y tuvo la oportunidad de dialogar con uno de sus nietos, Luis Eduardo Vives González, quien la califica como una dama excepcional:

“Con su Santo Rosario en las manos mantuvo su fortaleza en los momentos más alegres y difíciles de su vida, siempre luchó por la unidad familiar y nos deja como legado, su sentido de pertenencia con la ciudad y ayudar a los necesitados. Ella padecía los quebrantos de salud propios de su edad, partió rodeada de sus seres queridos cuando se durmió en los brazos del Señor”.

Hoy, sus familiares y amistades honrarán su memoria con una Santa Eucaristía, a las 10:00 de la mañana en la capilla del Asilo Sagrado Corazón de Jesús, y acto seguido su sepelio en el cementerio San Miguel. Paz en su última morada.

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