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Personas con obesidad e hipertensas son las más afectadas por ‘ola de calor’

La ocurrencia de un infarto cerebral (lo que Llaman isquemia cerebral) o un infarto agudo de miocardio (lo que llaman infarto) pueden aumentar por efecto de las altas temperaturas ambientales.

POR

EDGAR

TATIS GUERRA

Las altas temperaturas provocadas por la intensidad de los rayos solares ‘encendieron’ las alertas tempranas en la comunidad médica y científica de Santa Marta que entregó recomendaciones a la comunidad en general.

Según los médicos y expertos en salud preventiva, las personas con sobrepeso, es decir obesas, y las que tienen enfermedades de base como la hipertensión arterial son las que más sufren con la ‘ola de calor’ que azota la ciudad.

Sin embargo, existen algunas recomendaciones, hábitos saludables, los cuales pueden aportar a mitigar la sofocación, sensación de ahogamiento e inclusive disminuir el estrés provocado por la fuerte canícula solar.

Hidratarse es ideal ya que al tomar abundante agua fresca se ayuda a que el organismo se oxigene y por ende baje la temperatura corporal. Si va a caminar es clave buscar espacios con sombra o protegerse con una sombrilla para no exponerse directamente al sol.

 

De acuerdo con lo manifestado por la médico especialista Liliana Lozano, la ola de calor no es casualidad, sino que obedece a los efectos colaterales del cambio climático y que se acentúa en muchas ciudades, pero mucho más en aquellas en donde hay falencia de espacios verdes, las cuales son beneficiosos para la salud humana.

“Las oleadas de calor que enfrenta la ciudad de Santa Marta pueden desencadenar problemas de salud en muchas personas. Las personas más vulnerables a las oleadas de calor son: adultos mayores especialmente después de los 75 años o personas que son menores pero que presentan algunas condiciones médicas, como por ejemplo hipertensión arterial, diabetes mellitus, obesidad mórbida y otras”, aseveró.

Al referirse a los problemas que pueden ocasionar las oleadas de calor fue categórica al enumerar que son variados y van desde: dolores de cabeza, infecciones de vías urinarias, cólicos renales, taquicardia o palpitaciones, aumento en la presión arterial, falta de sueño, irritabilidad, choque térmico y muerte.

“El aumento en la presión arterial puede terminar desencadenando en un infarto agudo de miocardio o en una isquemia cerebral, es por esto por lo que se debe evitar a toda costa exponerse a ese calor. Existen formas de mitigar el calor como son: estar en un lugar ventilado y fresco, preferentemente debajo de árboles o de vegetación ya que la vegetación puede reducir hasta 5 grados la sensación térmica”, indicó.

La médico recomienda una correcta hidratación, es decir ingerir entre 2.5 litros y 3.5 litros de agua y no con bebidas azucaradas y mucho menos con bebidas gaseosas, pues estas últimas aumentan el riesgo de cálculos renales.

“Otra medida que es importante realizar es ducharse o bañarse con agua fría o con agua no caliente ni tibia. Y en caso de no contar con suficiente agua pues la colocación de toallas humedecidas con agua fría sobre la piel o colocar un abanico ayudará a disminuir el calor corporal. Existen síntomas de alarma por los cuales se debe acudir prontamente a los centros de salud, por ejemplo, la piel roja caliente y seca, respiración, frecuencia cardíaca acelerada o dolor palpitante en la cabeza. La somnolencia, boca seca, en los bebés tener la fontanela hundida. Todas son razones para acudir prontamente al médico”, enfatizó.

PREVENIR LA OBESIDAD

No se puede ocultar que en estos tiempos modernos y de ‘estrés colectivo’, están dadas todas las condiciones para que las personas caigan en la ‘trampa’ del facilismo y que no se alimenten saludablemente y como consecuencia viene la obesidad.

“Ya se sabe lo que los gobiernos deben hacer, pero no hacen nada. Mientras los sistemas de salud siguen abrumados con las complicaciones de la obesidad que da paso a problemas de hipertensión arterial, diabetes tipo 2, artrosis, hígado graso no alcohólico, muchos tipos de cáncer y apnea del sueño”, anotó.

La doctora Lozano se refirió a un estudio en el que se siguió durante 11 años a los residentes de una determinada área quedando demostrado que la interacción con espacios verdes en las zonas residenciales se relaciona con una menor probabilidad de sufrir depresión y ansiedad: trastornos que pueden aumentar el deseo de comer.

“En aquellas ciudades en donde predomina la vegetación y zonas verdes existe además una menor contaminación del aire que es un factor importante en esa relación del entorno natural con las condiciones de salud mental. En Santa Marta vale la pena emprender una campaña masiva de arborización lo que redundará en una mejor calidad de vida a todos sus habitantes”, puntualizó.

TRATAMIENTOS

Existen diversos tratamientos para solucionar el problema de la obesidad. “El tratamiento de la obesidad tiene distintos niveles según la condición del paciente. Por un lado están los balones que se colocan por deglución o endoscopía. Éstos sirven para sobrepeso y la obesidad leve. También se han puesto de moda las inyecciones que originalmente nacieron como tratamiento para la diabetes, pero que han demostrado efectividad para bajar de peso y cambiar la condición metabólica de las personas. Pero se trata de un medicamento nuevo y caro, que no es accesible para la mayoría de las personas”, explicó el médico Marcos Patiño

El experto en cirugía también explicó los tratamientos quirúrgicos para tratar la obesidad: “Entre ellos la cirugía bariátrica para casos de obesidad mórbida. Y el by-pass gástrico para diabéticos severos, hipertensos severos o mujeres jóvenes. Este tratamiento logra cambios a nivel metabólico, que incrementa el nivel de insulina en los pacientes. El 80% corrigen las cifras de azúcar en sangre. Por ello se llaman cirugías bariátricas y metabólicas”.

“Hoy estamos operando personas diabéticas que no son tan obesas. Forma parte de una cadena junto al control médico y aplicación de nuevas costumbres. Las operaciones aumentan la secreción de sustancias hormonales que mejora los cuadros de diabetes y de colesterol en general. Se hacen bajo anestesia general por guía laparoscópica y permiten al día siguiente volver a la casa. El paciente hace una dieta específica durante 3 semanas y hay resultados contundentes a los 6 meses”, agregó el experto.

Respecto a las cirugías, indicó que la ley ha permitido que muchas personas tengan acceso a las mismas. “Pero solo el 1% de las personas con obesidad mórbida accede a la cirugía. Las obras sociales son reticentes a aprobar las operaciones por los costos. Y también existe la realidad de que mucha gente no quiere someterse a una operación por miedo. Eso también es parte del no reconocimiento de la obesidad como una enfermedad. Al Estado le cuesta financiar los recursos para mantener los tratamientos quirúrgicos contra la obesidad. Como todo en nuestro país es complejo, tener políticas de estado sanitarias no escapa a eso”, remarcó.

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