HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Líder en la región

Grupos criminales estarían reclutando a los habitantes de calle para sicariato

Las autoridades en Santa Marta tienen las alarmas encendidas por la vinculación entre ciudadanos – sobre todo aquellos en condición de marginalidad –   y la delincuencia en la ciudad, según defensores de derechos humanos con base en informes y estudios que analizan el fenómeno, y aseguran que este problema viene creciendo en el territorio.

El empoderamiento de los grupos delincuenciales que pelea el territorio, el fácil acceso a armas de fuego, la exclusión social, la situación económica y la falta de oportunidades para desarrollar un proyecto de vida son algunos de los factores que generan un contexto en el que los menores de edad  y habitantes en de calle que están en condiciones vulnerables son más sensibles de verse envueltos en actos criminales.

La presunta instrumentalización de los adolescentes para la comisión de delitos, entre esos el homicidio bajo la modalidad del sicariato, sería responsabilidad de los grupos Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, conocidas como Los Pachencas, y Autodefensas Gaitanistas de Colombia, Clan del Golfo que operan en esta zona del país.

Dicha situación genera preocupación en la ciudad, según refiere Lina Mora Valderrama, lideresa- activista de la región que hace parte de la Plataforma De Mujeres del Magdalena, quien denuncia amenazas de muerte en su contra tras ser víctima de atentado criminal el pasado 31 de marzo en la entrada de su vivienda. “Hoy en día tengo desplazamiento, porque desde ese día las autoridades me desplazaron hacia otra parte, donde hasta el momento me encuentro”, habló.

Al respecto, la lideresa que se dedica a rescatar menores que están en la drogadicción y expendiendo drogas en las calles de la ciudad, confirmó que esta situación es cierta. “Así es, es totalmente cierto. Nosotros estuvimos en un taller que hizo la alcaldía, donde el Dr. Carlos Pinedo nos preguntaba a los líderes qué se podía hacer con el habitante de calle. Hicimos una mesa de trabajo, de la cual pudimos constatar que en Santa Marta no existe un lugar para estas personas que necesitan mucha ayuda.

¿Cuál es el procedimiento para este reclutamiento de población marginada?,  “Aquí hay unos puntos rojos, sabemos a qué lugares llegan a visitarlos, les llevan alimentación, ellos saben que no pueden consumir lo que les dan para la venta, pero también tienen que proporcionar algo. Si es cierto, los están reclutando para esta clase de trabajo”, dijo Lina Mora Valderrama.

Dicha ‘conquista criminal’ es ahora más preocupante porque están empleando a personas en condición de calle que son sometidos a procesos de consumo y posteriormente a “carne de cañón” para intercambiar sus tareas en “sicariato” por dosis de drogas, señala la defensora de derechos humanos, Norma Vera Salazar.

“Precisamente porque son presa fácil. Aquí hay un fenómeno que no se desliga del primero, del reclutamiento de menores, estos habitantes en condición de calle llegan a este nivel después del consumo. Esto es un fenómeno que viene usando el Clan del Golfo hace varios años y que ha venido creciendo, ellos reclutan menores y jóvenes los convierten en consumidores, luego los reclutan para la primera cadena de distribución, pasan a la segunda cadena y terminan en condiciones como la mendicidad. Así es más fácil usarlos como carne de cañón y lógicamente intercambiarle su tarea delincuencial por la dosis de consumo”, detalló.

Las autoridades muy a pesar de conocer la situación, no hacen un diagnóstico expedito sobre esta problemática, según los denunciantes, “Esto tiene que ver con la ausencia de una política pública en materia de  habitantes de calle, la ausencia de una política de salud pública frente al consumo y el nivel de mendicidad y marginalidad en el que santa marta se ha visto envuelta, que no es ajeno el mismo fenómeno en otras ciudades capitales del país”, dijo Vera.

Según investigaciones, en algunas ocasiones estos seducen a los jóvenes drogadictos, así como habitantes en condición de calle con dinero, drogas, darles algunos privilegios económicos y así ellos terminan accediendo. “El habitante de calle es fácilmente reclutado porque lo que exige es muy poco, su dosis  y mínimas condiciones de alimentación. Estas personas son un problema de salud pública y tienen un nivel de dependencia grandísimo, y harían cualquier cosa por obtener el alucinógeno”, puntualizó la Defensora de los Derechos Humanos.

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