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Acetaminofén y la insulina, en riesgo de desabastecimiento

El Invima señala que es incierto saber si estos medicamentos podrían quedar completamente desabastecidos.

En medio de la crisis que está atravesando el sistema de salud, uno de los temas más preocupantes es la escasez de medicamentos, que está afectando a miles de personas que no han podido continuar con sus tratamientos.

El senador Juan Pablo Gallo, que ha venido haciéndole seguimiento a esta situación, reveló las repuestas de un derecho de petición que le contestó el Invima en el que alerta que 12 medicamentos están en riesgo de desabastecimiento en el país.

Uno de ellos es el acetaminofén o paracetamol, que es uno de los más recetados por los médicos en el país para tratar algunos dolores y resfriados. Sin embargo, el Invima también asegura que otras medicinas como la insulina, que es fundamental para tratar la diabetes, al igual que la amoxicilina, que es un antibiótico, el atenolol, entre otras, también podrían correr la misma suerte.

El Invima señala que es incierto saber si estos medicamentos podrían quedar completamente desabastecidos próximamente o si, por el contrario, dicho riesgo merme con la producción o llegada del mismo.

“Es pertinente señalar que es posible que se presenten situaciones que afecten la disponibilidad de principios activos particulares, situaciones como el aumento en su demanda o problemas en la cadena de suministro del medicamento, generando en algunos casos escasez de Medicamentos y en otros desabastecimientos”, indica el Invima.

Ante esto, el senador Gallo dijo que “es una crisis que se está saliendo de control, la escasez de insulina, acetaminofén, antibióticos, tratamientos para enfermedades autoinmunes y antidepresivos y eso puede cobrar la vida de muchos pacientes”.

Las cifras también revelan que hasta la fecha hay sin resolver 28 trámites de medicamentos desabastecidos y 104 de medicamentos que están en riesgo de desabastecimiento.

Desde el Congreso se está haciendo un llamado al Gobierno Nacional para que tome medidas y evite que esta falta de insumos siga afectando a los pacientes en todo el territorio nacional.

¿PARA QUÉ FORMULAN EL ACETAMINOFEN?

El acetaminofén, reduce la fiebre y alivia el dolor. No reduce la inflamación, a diferencia de los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, AINE, como la aspirina y el ibuprofeno, pero tiene menos probabilidades de causar malestar estomacal y otros efectos secundarios.

La dosis habitual, para un adulto es de 325 miligramos a 650 miligramos. Se toma con una frecuencia de 4 a 6 horas, según sea necesario, hasta 4 veces en un período de 24 horas.

La dosis máxima puede variar entre 3,000 miligramos y 4,000 miligramos, pero no tome más de 4,000 miligramos en un período de 24 horas.

El acetaminofén está disponible en muchas formas y en diferentes dosis. No le dé a su hijo más de la dosis máxima recomendada en la etiqueta.

El acetaminofén y el ibuprofeno son productos diferentes con diferentes dosis recomendadas. Hable con el médico de su hijo o con un farmacéutico antes de alternar entre dosis de acetaminofén e ibuprofeno.

Cuando alterna entre dos medicamentos, existe la posibilidad de que le administre demasiado medicamento a su hijo. Los estudios no han demostrado ningún beneficio adicional de alternar entre estos medicamentos.

Los efectos secundarios del acetaminofén son raros si se toma en las dosis adecuadas. Los efectos secundarios más comunes son náuseas y salpullido, las dosis altas de acetaminofén pueden causar daños hepáticos y renales.

Motivos para no tomar acetaminofén, no tome acetaminofén si usted, Tiene enfermedad hepática, bebe mucho alcohol, 3 o más bebidas al día, si es hombre, o 2 o más bebidas al día, si es mujer.

INSULINA

La insulina es una hormona que se produce en el páncreas, una glándula ubicada detrás del estómago. Permite que tu cuerpo utilice la glucosa para obtener energía.

La glucosa es un tipo de azúcar que se encuentra en muchos carbohidratos.

Después de una comida o bocadillo, el tracto digestivo descompone los carbohidratos y los transforma en glucosa. Luego, la glucosa entra en el torrente sanguíneo a través del revestimiento del intestino delgado. Una vez que la glucosa está en el torrente sanguíneo, la insulina hace que las células de todo el cuerpo absorban el azúcar y lo utilicen para obtener energía.

La insulina también ayuda a equilibrar tus niveles de glucosa en la sangre. Cuando hay demasiada glucosa en el torrente sanguíneo, la insulina indica al cuerpo que almacene el exceso en el hígado. La glucosa almacenada no se libera hasta que tus niveles de glucosa en sangre disminuyen, por ejemplo, entre comidas o cuando tu cuerpo está estresado o necesita un aumento adicional de energía.

La diabetes ocurre cuando el cuerpo no usa la insulina adecuadamente ni la produce de forma suficiente. Hay dos tipos principales de diabetes: tipo 1 y tipo 2.

La diabetes tipo 1 es una forma de enfermedad autoinmune. Estas son enfermedades que hacen que el cuerpo se ataque a sí mismo. Si tienes diabetes tipo 1, tu cuerpo no puede producir insulina. Esto se debe a que tu sistema inmunitario ha destruido todas las células productoras de insulina en tu páncreas. Esta enfermedad se diagnostica comúnmente en personas jóvenes, aunque puede desarrollarse en la edad adulta.

En la diabetes tipo 2, tu cuerpo se ha vuelto resistente a los efectos de la insulina. Esto significa que tu cuerpo necesita más insulina para obtener los mismos efectos. Por lo tanto, tu cuerpo produce insulina en exceso para mantener los niveles de glucosa en sangre normales. Sin embargo, después de muchos años de sobreproducción, las células productoras de insulina en el páncreas se agotan. La diabetes tipo 2 afecta a personas de cualquier edad, pero suele desarrollarse más tarde en la vida.

Las inyecciones de insulina pueden ayudar a tratar ambos tipos de diabetes. La insulina inyectada actúa como un sustituto o suplemento de la insulina de tu cuerpo. Las personas con diabetes tipo 1 no pueden producir insulina, por lo que deben inyectarse insulina para controlar sus niveles de glucosa en la sangre.

Muchas personas con diabetes tipo 2 pueden controlar sus niveles de glucosa en la sangre haciendo cambios en su estilo de vida y tomando medicamentos. Sin embargo, si estos tratamientos no ayudan a controlar los niveles de glucosa, las personas con la afección también podrían necesitar insulina para ayudar a controlar sus niveles de glucosa en la sangre.

Todos los tipos de insulina producen el mismo efecto. Imitan el aumento y la disminución natural de los niveles de insulina en el cuerpo durante el día. La composición de los diferentes tipos de insulina afecta la rapidez y el tiempo que actúan.

Insulinas de acción rápida: este tipo de insulina comienza a actuar aproximadamente 15 minutos después de la inyección. Sus efectos pueden durar entre tres y cuatro horas. Se suele usar antes de una

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