HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Aída García Márquez, regresó al realismo mágico, su Aracataca

“Que hemos hecho nosotros para merecernos todo este cariño. Si Gabito viera todo esto se hubiese muerto de la alegría, porque él era una persona muy emotiva para estas cosas y nosotros agradecemos todo lo que han hecho por mi papá, por mi mamá, por mis hermanos, Que Dios los bendiga y a todos los que viven aquí en Aracataca”: dijo Aida García Márquez.

Nadie sabía a ciencia cierta quién era la elegante mujer de avanzada edad, que rodeada de un gran número de personas con aspecto extranjero, se paseaba alegre y señorial a bordo de una silla de rueda, por las cálidas calles del centro del municipio de Aracataca, donde también nació su hermano mayor, quien muchos años después fue galardonado con el premio nobel de literatura en Estocolmo (Suecia).

La tarde estaba soleada como de costumbre, templada por el fuerte verano que atraviesa la costa Caribe por estos días, y por supuesto, esta emblemática tierra, ubicada en el norte del departamento del Magdalena; donde a esa hora hombres, mujeres y niños se disponían a asistir a la eucaristía que a  las 6.00 de la tarde, ofrecería el cura párroco  de esta población Arnaldo Ferreira Tinoco.

Y ahí estaba ella, sin importarle el intenso calor del mes de febrero, que cada vez se hacía más sofocante, cuando de pronto todos comenzaron a notar en medio de la multitud, a unos jóvenes de aspecto extranjero que con un largo micrófono y cámaras de última tecnología; captaba todo lo que la mujer decía y hacía a su paso por dicha iglesia, que además de todo, es emblemáticamente bella y Patrimonio Histórico de la Nación.

La visita seguía en el templo, mientras tanto  unos y otros se miraban a los ojos al ver tan singular grupo de personas, que aun en silencio generaban toda clase de interrogantes al no saber quién era la elegante y tierna dama de unos 93 años de edad; a la que muchos acompañaban, casi que custodiada por donde quiera pasaba.

Los rumores seguían creciendo, y ya casi toda «Cataca»  sabía que alguien importante había llegado al pueblo, porque como dice el dicho popular: “En pueblo pequeño infierno grande”,  dando a entender que la “chiva” corrió como pólvora por toda la población, originando así, que muchas salieran de sus casas para ir a ver a la persona de la que todos hablaban en las esquinas, y fue ahí, donde entre miradas y murmullos, los curiosos pudieron conocer que se trataba de Aída García, la hermana menor del nobel cataquero Gabriel García Márquez, quien había regresado a su tierra natal, para hacer parte de la grabación de un documental internacional, en vísperas del natalicio de su hermano “Gabito”, acompañada de importantes personalidades de la literatura como Dasso Záldivar, quien fue el biógrafo del maestro Gabo, e igualmente del científico colombiano Francisco Lopera, el periodista cartagenero Gustavo Tatis, entre muchas otras personalidades del arte y la cultura internacional como su amigo Guillermo Angulo, quien era su amigo cercano y quien estuvo con él, segundos antes de morir.

“Esta visita a Aracataca tiene un significado especial porque nos acompaña Aida, la hermana de García Márquez, que fue monja, y que ha sido el centro de este paseo, y de esta reunión de amigos, escritores, poetas, científicos, y familiares que estamos ligados a Gabo desde distintos motivos, y hoy ha sido muy emotivo porque estamos acompañados por sus sobrinos Gabo, Gabo, Cristina y además, del doctor Francisco Lopera que está realizando unas investigaciones importantes para la ciencia genética, que tiene que ver con el Alzheimer, pero que todavía no se pueden comentar, por lo cual, puedo decir que el doctor Lopera es como el Melquiades de la ciencia genética que ha venido a macondo a salvarnos a todos de la peste del olvido”, indicó el maestro Dasso Záldivar, quien es el biógrafo del maestro Gabriel García Márquez.

Y puntualizó: “Aida está muy emocionada, porque para ella esto no solo es un viaje al pasado o a Aracataca donde ocurrió la infancia de Gabo, de Margot y de ella y sus hermanos en buena medida, sino, que es la historia viva porque el pasado nos sigue como la sombra al cuerpo y ellas y todos sus familiares viven ese pasado como el presente que la enorgullece, y le trae una carga de nostalgia muy fuerte, como la pudimos ver ayer llorando, pero muy contenta satisfecha  de que está en su tierra natal”.

Las expectativas y comentarios en las oficinas públicas del municipio contiguas a la iglesia no se hicieron esperar, que hasta el equipo periodístico de la alcaldía llegó cayéndose a donde estaba ella, por captar el singular momento en que el presbítero con las manos en la cabeza de la distinguida dama impartía la bendición.

Cámaras por aquí y por allá daban la percepción de que algo grande se estaba preparando, flashes iban y otros venían iluminando el lugar, mientras los presentes atónitos seguían murmurando sobre el hecho, sin saber realmente lo que allí sucedía.

Finalmente doña Aida levantó su mano derecha y comenzó a despedirse de sus paisanos, quienes con miradas de afecto y cariño le respondieron el saludo al salir de la iglesia que lleva por nombre el mismo del santo patrono de esta comarca: San José.

Gustavo Tatis, periodista cartagenero quien hace parte del grupo visitante indicó: Esta es una visita histórica, porque no solamente es una visita de escritores a Aracataca, sino por lo que hay detrás de este viaje con la presencia del doctor Francisco Lopera, quien hace más de cuarenta años investiga la existencia de un gen al que ha llamado macondo pero que todavía no podemos decir nada porque en su momento, esperamos según sus pronósticos, que a finales de este año pueda hacer una revelación mundial sobre el Alzheimer, enfermedad que también ha tocado a la familia del maestro García Márquez”.

LO QUE VINO DESPUÉS…

El itinerario siguió, doña Aida se paseaba contenta por su tierra con ímpetu, unos cuantos minutos más tarde, ya al frente de la famosa Casa del Telegrafista de Macondo, donde laboró como telegrafista su padre, dijo: “ ¡Ay señor! Es la casa donde trabajaba mi padre…donde se conocieron mi papá y mi mamá”, y agachó la cabeza, como recordando las historias de sus viejos. Luego volvió a abrir los ojos y  pidió con gran alegría  que le empujaran la silla hacia la parte interna del lugar, y una vez en la sala de esta, cuando recibía los cuidados y demostraciones de cariño  de sus paisanos, irrumpió en llanto y exclamó: “Agradezco que  me digan tantas cosas bonitas, y todos los detalles que me están haciendo, se nota que a mi hermano lo querían mucho. De verdad me tienen compungida de tantas cosas que no me esperaba”.

Y puntualizó: “Que hemos hecho nosotros para merecernos todo este cariño, Si Gabito viera todo esto, se hubiese muerto de la alegría, porque él era una persona muy emotiva para las cosas y nosotros estamos muy agradecidos por todo lo que han hecho por mi papá, por mi mamá, por mis hermanos, por “Gabito”, que ha sido una persona muy importante. Que Dios los bendiga y a todos los que viven aquí en Aracataca”. De inmediato se escuchó una andanada de aplausos que resonaron en toda la cuadra y ella solo sonrió y siguió llorando de sentimiento.

La visita duró dos largos días en la que la correría siguió, hubo conversatorio privado para la grabación de un trabajo documental desde la casa donde vivieron cuando niños, hoy convertida en museo, además de una buena serenata, que con cariño y aprecio  brindó el alcalde Leiter Salgado, hacia una de las más queridas hermanas del maestro Gabriel García Márquez, a quien con orgullo aún después de su muerte sus paisanos rinden homenaje para consolidar y no dejar perder el legado del hombre que partió la historia de Colombia en dos y que aún sigue llenando de orgullo un pueblo que a pesar de la indiferencia estatal, lucha para salir de los Cien años de Soledad  y olvido al que ha estado sometida por siempre.

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