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Comunidad de Bellavista exige limpieza a la playa Los Cocos

Propietarios de inmuebles ubicados en el barrio Bellavista y sus alrededores, así como turistas hospedados en la zona, están indignados por la poca atención a la playa Los Cocos.

POR
EDGAR
TATIS GUERRA

Hay enorme preocupación entre los propietarios e inversionista del sector de Bellavista por la desvalorización que están teniendo sus inmuebles, tras las circuntancias adversas que están padeciendo como lo son el pésimo servicio de alcantarillado y la constante suciesa de la playa.

Los pescadores, residentes, empresarios del turismo y la comunidad del sector de Bellavista exigen a la empresa Essmar y su apadrinada Atesa que se haga una recolección y limpieza a la playa de Los Cocos donde existe una gran acumulación de residuos.

La situación obedece a la alta contaminación que se ha propiciado en la desembocadura del río Manzanares ya que en su ribera hay muchos desperdicios como plásticos, icopor, botellas, llantas, muebles y enseres viejos, todos expulsados por el reciente mar de leva cuyo fuerte oleaje sacó hacia la orilla aquello que no le pertenece.

Algunos propietarios de apartamentos ubicados en el barrio Bellavista y sus alrededores, así como turistas que se hospedan en los hoteles de la zona, están indignados por la poca atención a la playa Los Cocos teniendo en cuenta que su vocación es turística.

“Será posible lograr con alguna autoridad que recojan los desechos y palizada que se encuentra en playa Los Cocos porque toda esa basura está a punto de volver al mar, pero como no le pertenece la expulsará nuevamente hacia la orilla, es un ciclo interminable. ¿Hay algo que se pueda hacer?”, se pregunta un residente en el edificio Bahía Linda.

Vale destacar que de manera espontánea varios pescadores junto a voluntarios ecologistas que pertenecen a fundaciones o asociaciones han liderado actividades de recolección de inservibles con el propósito de darles una adecuada disposición final.

URGEN MÁS DOLIENTES

Definitivamente lo que sucede con los afluentes y ríos que recorren varios sectores de Santa Marta es que faltan más dolientes, personas que demuestren un mayor compromiso con su cuidado y la preservación del medio ambiente.

No hay derecho a que todavía en pleno siglo XXI el río Manzanares sea la ‘cloaca’ o el vertedero de las redes de alcantarillado sanitario, y lo más grave: sea el botadero público más grande de Santa Marta. Sí, esa es la cruel realidad. Si muere un canino o un gato lo meten en una bolsa y lo tiran al río; si se hace una remodelación en una vivienda, los escombros van a parar al río; si se hace una poda de árboles, los restos vegetales terminan en el río. Y así sin piedad ni escrúpulos a casi todos les importa un comino la suerte del río Manzanares.

A pesar de la adversidad, el río Manzanares se resiste a quedar seco. En su desembocadura junto a la playa Los Cocos se observa una gran variedad de vegetación con aves que sobrevuelan la zona, apreciándose garzas, patos, gaviotas, pelícanos, pájaros y hasta aves de rapiña. Lo más asombroso: todas esas especies de fauna conviven en paz y se alimentan cada día.

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