HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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La historia de horror de la exrectora que explotaba sexualmente a sus estudiantes

La mujer fue condenada a 20 años. Permitía que en su oficina los paramilitares abusaran de niños.

En épocas del conflicto armado en Santander, en el corregimiento de Riachuelo, en Charalá, entre los años 2000 y 2006 cientos de niños fueron víctimas de abuso sexual por parte de jefes paramilitares y, además, de reclutamiento forzado.

En ese municipio los paramilitares se tomaron el poder del lugar, hacían y deshacían teniendo como cómplices a autoridades, políticos y a Lucila Inés Gutiérrez, la exrectora del colegio Nuestra Señora del Rosario, quien debía cuidar a sus estudiantes, pero en este caso se los presentaba a este grupo para que los jefes escogieran con quién querían tener su encuentro sexual.

El poder lo tenía en esa época el bloque Cacique Guanentá, de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia.

Los vejámenes sexuales eran aterradores, La Fiscalía reveló que las víctimas, menores de edad, eran encerradas en la oficina de la rectoría para que los jefes de las autodefensas abusaran de ellas sexualmente.

«En el curso del proceso fueron identificadas dos víctimas que fueron encerradas y soportaron durante prolongados periodos los vejámenes de los jefes paramilitares», dice Eduar Alirio Calderón, director especializado contra la corrupción.

Lucila Inés facilitaba los acercamientos entre los menores y los paramilitares; la mujer, a través de eventos del colegio como bazares, reinados y otras celebraciones generaba los encuentros.

Los jefes de este grupo los escogían y, enseguida, las víctimas eran sometidos a tener relaciones sexuales.

Además, la Fiscalía pudo soportar que se engañaron a 23 adolescentes para ser reclutados forzadamente en la época.

Ante esta situación, Lucila fue condenada a 20 años y nueve meses de prisión por los delitos de secuestro simple agravado, acceso carnal violento en persona protegida, esclavitud sexual y desplazamiento forzado.

La historia de conflicto armado no termina ahí, el cómplice de estos vejámenes sexuales sería su esposo, el exconcejal Luis Moreno, quien también está siendo investigado por los nexos con paramilitares.

De los detalles que entregó la Fiscalía, también se mencionó a José William Parra Arroyave, que habría facilitado este delinquir en Charalá.

Esta persona fue condenada a 24 años de prisión por entrenamiento para actividades ilícitas, acceso carnal violento en persona protegida y reclutamiento forzado.

Este municipio, pero más específicamente el corregimiento de Riachuelo, fue uno de los más golpeados de la violencia en Colombia, incluso, el coronel Hugo Aguilar en sus declaraciones en la JEP indicó que a ese sector no entraban las distintas autoridades a generar control o seguridad por el poder que tenían los paramilitares.

/El tiempo