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Con Sagrada Eucaristía se celebraron los dos años del Obispo Bacci en la Diócesis

Los feligreses católicos de Santa Marta han sido testigos del gran avivamiento que ha tenido la Iglesia gracias a la bondad, carisma y humanismo que encarna monseñor José Mario Bacci Trespalacios

POR
EDGAR
TATIS GUERRA

La Conferencia Episcopal de Colombia recordó que el día 25 de enero se cumplieron dos años de la llegada de monseñor José Mario Bacci Trespalacios a la Diócesis de Santa Marta, después del nombramiento que le hizo el Santo Padre Francisco. Su ordenación episcopal y toma de posesión canónica se celebró el 25 de enero de 2022.

Por tal motivo ayer se realizó en horas de la tarde una eucaristía solemne en la Catedral Basílica de Santa Marta con la cual se conmemoraron los 2 años de la llegada de monseñor José Mario Bacci como Obispo de la Diócesis de Santa Marta.

La eucaristía fue presidida por el Obispo y los asistentes escucharon con mucha atención la homilía en donde se exaltó el pastoreo, la misión confiada que viene única y exclusivamente de la permanente conversión al Señor Jesús.

“La conversión es el punto de partida de la vida cristiana. No es posible vivir la fe en Jesucristo si no hay ruptura interior con nosotros mismos, con lo que somos y pensamos, para ser reconstruidos, rehechos, regenerados, en una nueva identidad que brota del encuentro con Cristo. Y esa experiencia la vivió el gran Pablo, un hombre seguro de sí mismo, con un alto nivel de vivencia de la fe judía que lo colocó muy probablemente en un pedestal de orgullo y suficiencia, pero con la claridad de vivir según la voluntad de Dios”, dijo el Obispo.

Agregó que, a pesar de eso, el Señor le vino al encuentro y todo se derrumbó en la vida de Pablo, como así lo confiesa él mismo en una de sus cartas: “todo eso que yo consideraba ganancia, ahora lo considero pérdida con tal de alcanzar la sublimidad del conocimiento de Jesucristo, de configurarme con su muerte para participar de su Resurrección”, recalcó.

El Obispo fue categórico al destacar que la vida de Pablo se transformó y tomó un nuevo rumbo desde su encuentro con Cristo “porque no hay vida auténtica si nuestro itinerario en la Tierra no es ocasión de encontrar a Jesús, de conocerlo en profundidad, de dejarse alcanzar por su gracia y de vivir a partir de ese encuentro la vida como una continua conformación de nuestra existencia con la suya”, anotó.

Es real que durante estos dos años los feligreses católicos de Santa Marta han sido testigos del gran avivamiento que ha tenido la Iglesia gracias a la bondad, carisma y humanismo que encarna el Obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios apoyada en esa unidad monolítica con los sacerdotes que han seguido una misión confiada y de pastoreo.

Vale mencionar que monseñor José Mario Bacci Trespalacios nació en Magangué (Bolívar), el 19 de marzo de 1971. Ingresó a la Congregación de Jesús y María – Padres Eudistas el 19 de agosto de 1995. Y el 17 de diciembre del mismo año fue ordenado presbítero.

Inició la formación a la vida presbiteral en el seminario san Carlos Borromeo de Cartagena, por la diócesis de Magangué. Allí cursó el año propedéutico (1988) y la etapa filosófica (1989-1990). Al iniciar la etapa teológica ingresó a la Congregación de Jesús y María, y realizó los estudios de teología en la Pontificia Universidad Javeriana (1991-1994). Realizó estudios de Licenciatura en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma (2007-2011). Cursó un semestre de estudios en la Ecole Biblique de Jerusalén (2011).

En el ejercicio del carisma fundamental de la CJM, ha vivido sus 25 años de vida ministerial al servicio de la formación presbiteral en seminarios diocesanos en Ecuador (1994-1999), República Dominicana (1999-2001), Brasil (2001-2007) y Honduras (2012-2016). En esos lugares desempeñó diversas responsabilidades: miembro del equipo de formación, encargado de la formación académica, docencia en Sagrada Escritura y rector. Algunos de esos seminarios estaban vinculados a parroquias cercanas y en ellas colaboró regularmente en las actividades pastorales.

En la conclusión de la fiesta litúrgica monseñor José Mario Bacci hizo una invitación a una conversión al Señor (como lo hizo Pablo) como punto de partida de la vida cristiana recordando que el encuentro con Cristo transforma cada vida en misión de Él ya que “nuestra existencia no será otra cosa que la expresión fluida y natural de la obra de Cristo en nosotros. Lo único de nuestra vida que merece ser contado y conocido es el encuentro con Cristo, la fecundidad de su gracia, la obra continua de conformación de nuestra vida con la suya que es el tesoro más precioso que Él mismo ha colocado en cada uno de nosotros como vasijas de barro”, puntualizó.

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