HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Estamos aumentando la brecha en la educación

Los primeros niveles de la educación no han sido impactados significativamente con las políticas públicas de Gobierno.

En estos días de comienzos de año quería escribir un mensaje de alegría, felicidad y reflexión con motivos esperanzadores, pero lamentablemente creo que es importante referirme a los resultados recientes de las pruebas PISA, que evaluaron la educación en los países de la OCDE en el año 2022, hay coincidencia internacional en el sentido de que la pandemia marcó muchos de los indicadores de desarrollo y sociales en todo el mundo y la educación no fue ajena a este fenómeno.

Para los colombianos es motivo de gran preocupación que no mejoramos en nuestros resultados de esta evaluación, incluso en matemáticas y lectura desmejoramos, no podemos ocultar esta situación amparándonos en que este fue un fenómeno mundial y responderle a los colombianos que: «No empeoramos tanto», otros empeoraron más.

Está clarísimo que los primeros niveles de la educación no han sido impactados significativamente con las políticas públicas implementadas a este respecto y si estas bases educativas básicas no son sólidas, los demás niveles arrastran las consecuencias de esas deficiencias.

Nada es más importante para los pueblos que quieren reducir las brechas de desigualdad social que tener una comunidad educada y preparada, las sociedades que no privilegian la educación como estrategia de mejoramiento de sus gentes, tendrán una comunidad proclive a la delincuencia, pobreza y será también fácilmente manipulable por dirigentes corruptos que se benefician de su ignorancia.

Colombia sigue en los últimos lugares a nivel internacional y esperamos que los ajustes que está promoviendo el actual Ministerio de Educación si impacten positivamente todos los niveles de este importante sector social colombiano.

Pero, si nos preocupan estos resultados de esta evaluación, que podemos sentir en nuestro territorio, donde hemos empeorado tan significativamente que somos los entes territoriales que ocupan el último lugar en los resultados de las pruebas de evaluación nacionales, lo que desafortunadamente nos llevan a que nuestros jóvenes difícilmente puedan acceder a la educación superior, tenemos una alta tasa de deserción escolar que termina alimentando la descomposición social de nuestra juventud y a la postre solo favorece la mediocridad y la informalidad  en la ocupación de los jóvenes.

Sumémosle a esto un nivel creciente de violencia intrafamiliar con preocupantes cifras de suicidio juvenil, embarazos prematuros, delincuencia juvenil y gran alteración de la salud mental de los samarios y magdalenenses.

Tenemos que comprometernos a la reflexión y a la acción, no sólo de los dirigentes del sector, sino también de los docentes, ya que todos somos de alguna manera responsables de lo que está pasando.

Si Colombia a nivel internacional en la OCDE está en los últimos lugares de la evaluación de la calidad de la educación y Santa Marta y el Magdalena son los últimos de Colombia, cual es el futuro que le espera al Distrito y al Departamento cuando su juventud difícilmente va a poder escalar o a tener oportunidades de educación superior.

Los programas como «Talento Magdalena» de la Universidad del Magdalena que es ejemplo nacional, no es suficiente para la gran cantidad de estudiantes que terminan su ciclo de formación previo a la educación superior y es lamentable el nulo apoyo del Departamento y el Distrito para favorecer a esta población estudiantil.

Estos estudiantes que tuvieron esos pésimos resultados nacionales son jóvenes que iniciaron su ciclo de formación preescolar, básica y media empezaron hace 12 a 13 años, lo que quiere decir que los últimos 12 a 13 años su educación fue mala y no se implementaron políticas públicas que se orientaran a mejorar el sistema educativo local y departamental.

Las instituciones de educación superior tienen que suplir estas deficiencias, falencias y debilidades para poder tener una nivelación y competir por una formación superior técnica, tecnológica y profesional de calidad.

Esta reflexión al final nos lleva a pensar que nuestra dirigencia no ha entendido que la educación es el elemento fundante del desarrollo territorial.

Definitivamente durante este periodo retrocedimos, ahora el reto es para las nuevas administraciones y las familias deben entender que la superación de las nuevas generaciones pasa por una educación secuencial, ascendente desde los primeros niveles hasta la educación posgraduada.

Veamos el futuro con optimismo, que la llama de la esperanza en un periodo que comienza sea la que alumbre el quehacer de todos y que en próximas evaluaciones tengamos resultados que evidencien el compromiso con nuestras gentes.* Director Ejecutivo de la Asociación de Empresarios del Magdalena.

Estamos aumentando la brecha en la educación

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