HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Santa Marta necesita de todos

Santa Marta, nuestra ciudad, hoy más que nunca cercana a cumplir una cita con la historia universal, necesita del concurso denodado de sus ciudadanos y comunidad entera, en la afirmación que la relación ciudad / ciudadanía / comunidad debemos concebirla desde su cotidianidad y como parte de una práctica política trascendente con sentido fundamental justicia. No importa en este derrotero vivir en barrios distintos o pertenecer a estratos socioeconómicos diferentes, sino percibir la ciudad desde las experiencias personales, aunque no es sólo una vivencia individual, sino incluir los colectivos significativos como son familia, amigos, círculo social y demás otros elementos que convergen en esas uy otras articulaciones que hacen una huella sociocultural fuerte que contribuye a regular concepciones, ideas y prácticas sociales; así como aquellas que surgen de los procesos de formación de sus habitantes, vale decir que coexisten percepciones y matices que reiteran el aislamiento y la fragmentación sociocultural que deben ayudar a complementar tales percepciones y configurar una caracterización y una vivencia más integral de la ciudad.

De ahí que diálogo, encuentros, acercamientos, comunicación, conversaciones y deliberaciones entre todos deban convertirse en una estrategia política fundamental para promover en positivo cambios y transformaciones más pertinentes y significativos para todos sus habitantes, lo que significará la consolidación de una nueva ciudadanía y comunidad que pase por el establecimiento de una relación existencial distinta con la ciudad y de un nuevo modo de vivirla cotidianamente, en lo que ayudará la formulación y puesta en marcha de estrategias pedagógico / didácticas sobre el uso de la ciudad, pero también para la construcción de lo público, por cuanto los procesos sociales, educativos, familiares y políticos podrían contribuir a una vivencia plena de la ciudad, sin la cual no es posible alcanzar una población igualmente plena, pero tampoco un espacio público que represente fielmente una sociedad democrática, en el sentido moderno del vocablo.

Santa Marta con su nueva administración debe y tiene que convertirse como ciudad en la mejor oportunidad de innovación política, pensarla y repensarla como concepto y realidad, lo mismo que establecerla y restablecerla en edificantes relaciones respecto de la ciudadanía / lo público / la política y / la justicia; además de sumarle las válidas interacciones que mejores sean en contexto de nuestras importantes como verdaderas realidades, necesidades, prioridades y urgencias, lo que debería ser tenido en cuenta por todos, en el aserto que las buenas ciudades las hacen los buenos ciudadanos y las buenas comunidades.

Requerimos una ciudad con la integral calidad que merece y a ello tenemos que aspirar en manera suficiente. Ciudadanía y comunidad son finalmente quienes hacen la ciudad, y para tener una buena ciudad, además de lo administrativo público en todo lo que tiene que ver con su ser, hacer y quehacer, depende principalmente de la educación, pertenencia, apropiación e identidad de sus habitantes para con ella, ya que una buena ciudad igual depende siempre de sus pobladores quienes serán los que permitan su mayor desarrollo y en función de su cultura cívica, exijan mejoras en pos y en pro de todos, debiendo cuidar y potenciar sus avances, haciéndolos propios e identificándose con ellos. Si pensamos a Santa Marta como una buena ciudad, tenemos que asociarla a una población participativa, identificarnos con ella y sentirnos orgullosos desde el sentimiento de pertenencia, lo que traduce que no es destruyéndola sino construyéndola cada día y cada vez más, así como aupar su mejoramiento permanente y continuo, en la verdad que bajo ninguna circunstancia se justifican para con ella comportamientos que la dañen, importando impulsarla, potenciarla, conservarla, cuidarla, aprovecharla y mantenerla.

Necesitamos, además de todo los elementos, soportes o infraestructuras urbanas destacadas, buenos habitantes con cultura cívica y partir por mejorar sus índices todos de progreso, crecimiento, productividad y la educación en términos de como enseñar a la gente a ser buenos usuarios; cuando esto se produzca, tendremos una gran ciudad, momento en el que entraremos en un círculo virtuoso y en una dinámica de desarrollo urbano socialmente sostenible. Por una Santa Marta pensada con grandeza, avante. saramara7@gmail.com

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