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Murió el querido ‘Abuelo´ del colegio Laura Vicuña

El longevo presentaba quebrantos de salud y pese a los esfuerzos de los médicos especialistas, sufrió un paro cardiorrespiratorio y murió.

En las aulas del colegio Laura Vicuña, una figura entrañable iluminó los pasillos durante décadas. No es un maestro ni un estudiante, pero su presencia dejó una marca indeleble en la comunidad educativa.

Se trata Humberto Rafael Navarro Castellano, quien era conocido como el ‘abuelo del Laura Vicuña’, un ser generoso que, a lo largo de los años, dedicó su tiempo y afecto a la institución, recibiendo solo gratitud como recompensa.

Este noble hombre, cuyo nombre resuena entre susurros de agradecimiento, fue un pilar fundamental para docentes y estudiantes por igual. Su compromiso iba más allá de las palabras, ya que día tras día demostró que la verdadera grandeza se encuentra en el servicio desinteresado.

El ‘abuelo del Laura Vicuña’ perdió la vida en la mañana de ayer en la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica La Milagrosa de esta capital, luego de ser ingresado por sus familiares con quebrantos de salud. Al parecer, el longevo sufrió un paro cardiorrespiratorio.

EL ‘ABUELO DEL LAURA VICUÑA’

Los pasillos del colegio se llenan de historias que hablan del abuelo, un ser cuya bondad trasciende generaciones. No se trató simplemente de un ayudante ocasional; fue el confidente de los estudiantes, el apoyo de los docentes y el alma caritativa que tejió una red de amor en torno a la comunidad educativa.

A pesar de no tener un cargo oficial, el abuelo ha dejado una huella imborrable en el corazón del colegio. Su presencia es una lección viva de altruismo y dedicación, recordando que la verdadera riqueza no se mide en posesiones, sino en la cantidad de vidas que tocamos con amor.

El personal docente, al expresar su agradecimiento, destaca no solo sus contribuciones tangibles, sino la calidez y sabiduría que compartió con todos. Las estudiantes, a su vez, encontraron en él un confidente sabio y un amigo comprensivo, con quien crearon un lazo especial que iba más allá de las aulas.

Hoy, familiares, amigos, docentes y estudiantes le renden un homenaje a este héroe silencioso, cuya presencia en el colegio Laura Vicuña fue una bendición para todos. “Que su historia inspire a otros a encontrar formas de servir con amor y generosidad, recordándonos que el impacto más significativo a menudo proviene de los gestos más simples, llenos de corazón”, dijeron en medio de lágrimas las alumnas que lo conocieron.

En este rincón educativo, el abuelo del colegio seguirá siendo una fuente eterna de inspiración, recordándonos que el poder de hacer el bien reside en cada uno de nosotros, independientemente de la edad o el título que ostentemos.

 

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