HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Líder en la región

Los sabores de la Navidad

Por
YESENIA
CABRERA PATIÑO

Siempre se ha hablado de la magia de la Navidad, de lo que ésta época del año transforma a las personas; en lo que el corre corre de las compras, los adornos, las luces; junto a la brisa loca y todo el ambiente produce en las personas.

Pero hay algo más que hace de este tiempo algo diferente y especial y son precisamente los sabores que para este época se hacen realmente distintos.

Y es que el olor a buñuelo, el sabor de la natilla, la majestuosidad de los perniles; las ensalada con frutas y todas las delicias culinarias que se acostumbran para estas fechas, hacen que la memoria gustativa se despierte.

Y es que puede que los pasteles, las hallacas, los buñuelos se consuman en otros meses del año; pero en diciembre, esos sabores y olores evocan nostalgia, familia, niños con juguetes y muchos otros momentos especiales.

Así lo reconoce doña Esperanza Ospino, una matrona nacida en el corregimiento de Urquijo en el municipio de Guamal, Magdalena, quien desde hace más de 10 años decidió deleitar a los samarios con la sazón heredada de sus ancestros.

«Primero comencé haciendo comidas tradicionales de la región Caribe y vendiendo, pero eso a veces nos dejaba pérdidas, porque a veces nos quedaba comida, que después debíamos regalar o consumir en familia», manifestó la señora Ospino.

Pero desde que decidió emprender y nació «Las Piloneras», todo comenzó a cambiar, actualmente el movimiento de los productos es mucho mayor y más en esta época del año.

El nombre de «Las Piloneras», es un homenaje a sus ancestros, a las mujeres que la enseñaron a pilar el maíz como materia prima para preparar los alimentos.

«No es lo mismo comprar la harina del maíz, que pilarlo y obtener la masa del producto base, eso es lo que marca la diferencia, y lo que hace que nuestros productos sean realmente especiales y diferentes», indicó la microempresaria.

La especialidad de la casa son los pasteles y las hallacas, de lo más tradicional para diciembre; pero no dejan de lado las natillas y los buñuelos; y si de antojitos se trata entonces ofrecen todo tipo de fritos en miniatura para hacer el deleite de samarios y visitantes.

El emprendimiento es todo un negocio familiar en el que ella junto a sus hijas Laura y Liseth trabajan hombro a hombro para sacar adelante los pedidos que a diario reciben.

«Diariamente tenemos entre 20 y 30 pedidos que se pueden traducir en un promedio de 800 productos diarios, eso siempre demanda dedicación y concentración; pero como manejamos una reserva de producto congelaos, eso nos garantiza poder cumplir a los clientes con calidad y a tiempo», indicó la señora Esperanza.

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Leer más