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Comité de conciliación de Cancillería decide en contra de instrucción de Álvaro Leyva

El minuto a minuto de la determinación que se hará pública en la audiencia de la Procuraduría.

Conozco a Álvaro Leyva desde hace décadas. Lo respeto y valoró sus esfuerzos para lograr la paz de Colombia. Ese es un reconocimiento que el país le debe hacer.

También debo decir, con mucha pena, que el tema de la licitación de los pasaportes lo desbordó, le quedó grande, no ha podido manejarlo. Y eso, sin mencionar la perniciosa influencia de su hijo Jorge en la Cancillería.

El Ministerio de Relaciones Exteriores, a cargo de Álvaro Leyva, produjo unos pliegos de licitación que, de acuerdo con fuentes de la Presidencia de la República, violan el principio de neutralidad tecnológica y facilitan que el actual contratista Thomas Greg and Sons siga ganándose la concesión para fabricar los pasaportes, como lo viene haciendo hace 17 años.

El presidente Petro tiene una vieja disputa con la empresa Thomas Greg and Sons. La reyerta ha dejado sus huellas en Twitter desde antes de que Petro fuera presidente, y no arrancó por los pasaportes, sino por los contratos que esa compañía –de propiedad de los hermanos Felipe, Camilo y Fernado Bautista– tiene con la Registraduría para producir el material para las elecciones.

El 15 de agosto de 2019, cuando Petro era senador, publicó un trino que decía: “Thomas Greg & Sons es la dueña del software de cómputo de datos de la Registraduría.

Lo cierto es que tres años después del trino, con Thomas Greg and Sons a cargo de los mismos contratos en la Registraduría, Petro salió elegido presidente de Colombia.

La malquerencia ha revivido de tanto en tanto y el presidente Gustavo Petro dio una clara orden para que la licitación para fabricar los pasaportes permitiera la participación de otras empresas. Los buenos entendedores no necesitaban más palabras para comprender lo que estaba indicando el jefe de Estado.

Sin embargo la Cancillería, al mando de Álvaro Leyva, básicamente copió los pliegos de las licitaciones anteriores, según algunos interesados –por desidia o por interés de alguien– replicó los dados cargados, y la Unión Temporal de la que hace parte Thomas Greg and Sons obtuvo una calificación de 1.000 puntos sobre 1.000 posibles.

El presidente se puso furioso y el canciller Álvaro Leyva, cuyo ministerio produjo los pliegos, terminó mostrándose asombrado por el resultado. Tarde ‘piaste’, pajarito: El comité evaluador ya había recomendado la adjudicación a Thomas Greg and Sons del contrato que vale $600.000 millones de pesos.

Para intentar tomar las riendas de un proceso que ya le había cogido ventaja, Álvaro Leyva decidió asumirlo personalmente y súbitamente declarar desierta la licitación sin una razón legal. Solo porque sí.

Thomas Greg and Sons, le pidió entonces a la Procuraduría citar una conciliación extrajudicial, requisito previo a una demanda por $117.000 millones de pesos.

La Agencia de Defensa Jurídica del Estado, en ese momento al mando de Martha Lucía Zamora, en derecho, conceptuó que era mejor buscar una conciliación porque la Unión Temporal de Thomas Greg and Sons había cumplido estrictamente con los pliegos de la Cancillería de Leyva y si no le adjudicaban la licitación tenía muchas posibilidades de ganarle el pleito al Estado. Esa opinión fue acogida por unanimidad por el Comité de Conciliación de la Cancillería, compuesto por cinco subalternos del Canciller.

A raíz del concepto jurídico, el canciller Leyva, brindó un bochornoso espectáculo en la Casa de Nariño, encendió a gritos a la doctora Zamora (comportamiento al que dicho sea de paso ha incurrido con subalternas en la Cancillería).

El canciller, sin compostura ni decoro, vociferó que a él no le importaba que el Estado perdiera el pleito y que, con lo que demoraba un proceso, lo iban a tener que notificar en la tumba.

Su furia ha proseguido incluso hasta hoy porque el Canciller, muy querido pero muy arrogante, piensa que la prensa debe callarse ante sus arbitrariedades. Por eso decidió arremeter groseramente contra este sencillo reportero que seguirá cumpliendo con su deber.

Ahora voy a contarles cada detalle de lo que sucedió el pasado jueves 14 de diciembre en la reunión del Comité de Conciliación de la Cancillería.

Lo que van a leer, como es costumbre, está rigurosamente verificado.

Así es que, como decía en otros tiempos el coloso del humorismo, Hebert Castro, “prepárense a reir, prepárense a gozar”, porque les voy a narrar como el señor ministro de Relaciones Exteriores de la República de Colombia, el doctor Álvaro Leyva Durán, fue ostensible y dolorosamente derrotado por sus propios subalternos en la reunión del Comité de Conciliación de la Cancillería.

Primero, les cuento quienes asistieron a la reunión de ayer –que fue presencial y virtual al tiempo– y empezó a las 9 de la mañana:

–Por zoom se conectó el abogado Germán Calderón España, quien había renunciado el día anterior anunciando que no le cobrará honorarios a los contribuyentes por su gestión. ¡Gracias doctor!. El abogado Calderón asiste con voz, pero sin voto.

–El cuestionado exfiscal y exmagistrado auxiliar de la JEP, Juan Carlos Losada Perdomo, quien debía presidir el grupo como delegado personal del canciller Álvaro Leyva en el Comité de Conciliación. Losada es el director de asuntos jurídicos internacionales. Para quienes no lo recuerden este es el mismo caballero que como fiscal le precluyó una denuncia por injuria y calumnia a Álvaro Leyva y que hoy 20 años después es su subalterno, en esto no hay recato. Losada fue denunciado por el ocultamiento o pérdida de un expediente de falsos positivos en la JEP y también es quien firma un comunicado que en realidad tienen como autor a Jorge Leyva, el hijo del canciller, de acuerdo con la metadata descubierta aquí y probada técnicamente.

–El tercer asistente a la reunión fue el Secretario General del Ministerio, el abogado José Antonio Salazar Ramírez, quien como cabeza del Fondo Rotatorio del Ministerio fue quien dirigió la licitación en la que la oferta de Thomas Greg and Sons obtuvo el máximo puntaje.

–La cuarta asistente fue la directora jurídica de la Cancillería, la doctora Francy Paola Ramírez.

–La quinta asistente fue la directora de talento humano de la Cancillería, la abogada Silvia Margarita Carrizosa.

–El quinto es el director administrativo y financiero del Ministerio, el también abogado Eduardo Franco Solarte.

–La sexta asistente, sin voz ni voto, actúa como secretaria técnica del Comité de Conciliación y es la abogada Laura Alejandra Samacá.

La reunión arrancó con una exposición del abogado Calderón España, quien aclaró que había renunciado pero que el Código General del Proceso, otorga 5 días para que se haga efectiva su dimisión y que por consiguiente estaba en esa reunión y estará en la reunión de conciliación en la Procuraduría.

También dijo que le pedía a los 5 miembros del Comité atender los conceptos de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado y también de la Contraloría General de la República. Las dos entidades han recomendado conciliar.

Después de él tomó la palabra la directora jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, Francy Paola Ramírez, quien pidió leer una carta de Álvaro Leyva. En la comunicación el canciller relevaba a Juan Carlos Losada de su representación y manifestaba que votaba él directamente para no conciliar.

Ante la revocatoria de su poder de representación, el señor Losada como en el poema de Marroquín “tuvo por cosa prudente tomar las de Villadiego”. Es decir abandonó la reunión, poniendo punto final a su pobrísimo papel en este asunto.

De los 7 asistentes solo quedaban seis, pero no sería el único en marcharse.

A renglón seguido pidió la palabra el secretario general de la Cancillería, José Antonio Salazar Ramírez, quien manifestó que tenía un impedimento para actuar en el comité de Conciliación.

El abogado Salazar sostuvo que de acuerdo con el Código de Procedimiento Administrativo, él no podía participar en la conciliación porque la ley se lo prohíbe a quienes hayan “conocido del asunto, en oportunidad anterior” y él era quien había manejado la licitación.

Los otros tres miembros discutieron largamente la norma y decidieron negarle el impedimento.

Entonces, el secretario general, sacó otra carta de la manga: Dijo que como ordenador del gasto del Fondo Rotatorio del Ministerio de Relaciones Exteriores no podía actuar como conciliador ya que tenía “decisión administrativa pendiente en que se controvierte la misma cuestión jurídica que él debía resolver”.

Esta vez, no espero respuesta sino que simplemente se levantó y se fue. Salazar prefirió las consecuencias de ausentarse que las de votar en ese comité.

De los siete asistentes quedaban cinco y solo tres tenían voto.

Al cabo de cinco horas de reunión, la decisión fue CONCILIAR, a pesar de la decisión del canciller y de las señas del presidente.

La votación fue unánime, con excepción del voto escrito del doctor Leyva padre.

Votaron por ir a la conciliación: La directora jurídica de la Cancillería, la directora de talento humano de la Cancillería y el director administrativo y financiero de la Cancillería. Tres subalternos del canciller se manifestaron contra la opinión de su jefe que recibió la noticia en Haití.

El comité decidió aceptar unos aspectos de la propuesta de conciliación extrajudicial de la Unión Temporal de la que forma parte Thomas Greg and Sons y acceder a:

Revocar las resoluciones del canciller Álvaro Leyva donde decidió declarar desierta la licitación.

En consecuencia se ordenaría al Fondo Rotatorio del Ministerio de Relaciones Exteriores continuar el proceso que en la práctica significa adjudicarlo a la Unión Temporal de Thomas Greg and Sons.

El comité también resolvió que no hay lugar a pago a los contratistas por utilidades por $107.000 millones de pesos, ni $10.000 millones adicionales por daño reputacional.

La reunión terminó un poco después de las 2 de la tarde.

Este 15 de diciembre, a las 9:30 de la mañana, los abogados de la Cancillería y de Thomas Greg and Sons, decidirán conjuntamente si acogen la fórmula de conciliación o si el pleito sigue.

Sea cual sea el final. El canciller Álvaro Leyva pierde en este proceso:

No pudo lograr una licitación pacífica y sin cuestionamientos.

Mientras hay resultados no tiene más remedio que seguir contratando por urgencia evidente con Thomas Greg and Sons.

Quedó como un grosero ante el país, por su conducta machista y descomedida con la doctora Martha Lucía Zamora y con la Comisión Segunda del Senado.

También quedó desdibujado ante sus subalternos que votaron contra él.

Y además mostró la falta de capacidad –o de voluntad– para cumplir la instrucción del presidente Gustavo Petro porque por negligencia o por lo que sea no se ocupó del diseño apropiado de la licitación desde el comienzo.

 

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