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Velitas para la Virgen, la tradición sigue viva

En la víspera de la Navidad, en Colombia, una de las festividades más queridas es el Día de las Velitas, una celebración que marca el inicio de la temporada navideña de una manera única y llena de luz.

El Día de las Velitas, que se celebra todos los 7 de diciembre, tiene sus raíces en la celebración de las vísperas de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, un dogma de la Iglesia Católica que sostiene que la Virgen María fue concebida sin pecado original.

La tradición de encender velas en la víspera de la Inmaculada Concepción tiene sus orígenes en la ciudad de Quimbaya, en el departamento de Quindío, Colombia, a principios del siglo XX. Se dice que los habitantes de esta región comenzaron la costumbre de encender velas para rendir homenaje a la Virgen María. Con el tiempo, la tradición se extendió por todo el país, transformándose en lo que ahora conocemos como el Día de las Velitas.

El simbolismo de encender velas en el Día de las Velitas es variado. En un sentido religioso, las velas representan la luz de Cristo y la pureza de la Virgen María. Los creyentes encienden las velas como un acto de fe y devoción, buscando la protección y bendiciones divinas para sus seres queridos y sus hogares.

A medida que el tiempo avanza, las celebraciones del Día de las Velitas han evolucionado para adaptarse a la vida moderna.

Y en los barrios populares de algunas ciudades como Santa Marta, la tradición se mantiene más arraigada, las familias suelen reunirse alrededor de sus hogares para encender velas juntas. Se elaboran faroles artesanales y se decoran las calles con luces, creando un espectáculo visual que marca el inicio de la temporada navideña.

HOY, ÚLTIMO DÍA DE LA NOVENA

Hoy, los fieles católicos que le guardan una gran devoción a la Inmaculada Concepción, se disponen a rezar el último día de la Novena así:

Acto de contrición. Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ante tu divina presencia reconozco que he pecado muchas veces y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa haberte ofendido. Ayudado de tu divina gracia, propongo no volver a caer más, confesarme y cumplir la penitencia que el confesor me imponga. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA

Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre.

A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. Acuérdate, Virgen Santísima, que fuiste hecha Madre de Dios, no sólo para tu dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu socorro haya sido desamparado por ti.

CONSIDERACIÓN

La Santísima Virgen María fue preservada Inmune de toda mancha de culpa original en el primer Instante de su Concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano.

Procuremos despertar y avivar en nuestro corazón el amor filial a la Virgen Inmaculada y que el cariño hacia Ella nos conduzca a la amistad con Jesucristo y a la reconciliación con nuestros prójimos.

ORACIÓN DEL  NOVENO DÍA

¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como has concedido a María la gracia de ir al cielo y de ser en él colocada en el primer lugar después de ti, así te suplicamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas una buena muerte, que recibamos bien los últimos sacramentos, que expiremos sin mancha ninguna de pecado en la conciencia y vayamos al cielo para siempre gozar en tu compañía y la de nuestra Madre, con todos los que se han salvado por ella. (Aquí se hace la petición de la novena y se puede rezar el Santo Rosario)

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