HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Líder en la región

Proyecciones y realidad en Afinia

La decisión de Empresas Públicas de Medellín, EPM, de comprar la mitad de la antigua Electricaribe, hace un poco más de tres años, estuvo inspirada en su propósito superior: «Contribuir a la armonía de la vida para un mundo mejor”; de hecho, apostarle a la transformación de la calidad de vida de la región con un servicio de energía eléctrica continúo y de calidad, así como crecer en participación de la distribución del país, fueron razones que se consideraron para entrar como operador en la costa Caribe.

La debida diligencia de EPM en su calidad de comprador se basó en estimaciones de lo que sería el comportamiento de la economía, el entorno político, social y, por supuesto, del sector eléctrico. Estos análisis se sustentaron en pronósticos con la mejor información disponible, pero dependían obviamente de las circunstancias que pudieran o no ocurrir.

Se sabía también el riesgo de este tipo de negocios y las condiciones del mercado en la Costa, donde históricamente las altas pérdidas de energía y el bajo recaudo hacen compleja la operación, y demanda altas necesidades de financiación con fuentes propias y deuda; discusiones sobre los pro y los contra entre expertos del Grupo se dieron previo a la decisión y, como ya se sabe, EPM optó por entrar al negocio.

Mencionemos algunos datos de variables que no se cumplieron con respecto al plan de negocios: la inflación interna, tanto el IPC como el IPP se estimaron en porcentajes inferiores al 5, y por el contrario, alcanzaron niveles del 13 y 19 por ciento respectivamente en el año 22 y parte del 23.

Sigamos, estimaciones del precio promedio de la energía transada en bolsa menores a 200 pesos por kilovatio, cuando en realidad ha alcanzado un precio medio de 638 pesos en 2023. En cuanto a las pérdidas de energía, se esperaban niveles inferiores al 24 por ciento y se ha mantenido por encima del 26; estas variables, entre otras, han impactado de manera importante en el alza de las tarifas.

Los incrementos de los indicadores macroeconómicos mencionados así como la subida de la tasa de cambio del dólar, también marcaron una significativa tendencia al alza en los costos, tanto de las inversiones como de los mantenimientos, esto sumado al costo de la energía. No menos importante, una mayor demanda por las altas temperaturas generaron necesidades de caja superiores a las previstas y, por consiguiente, el aumento de la deuda estimada en el plan empresarial inicial de Afinia.

Lo importante es que en este período de estrés financiero se gestione con el rigor que se requiere para atender las necesidades apremiantes de caja con una combinación de deuda interna, con el apoyo del sistema financiero y las medidas de salvamento impulsadas por el Gobierno, pues de ello depende la continuidad de la prestación del servicio de distribución y comercialización de energía.

EPM como grupo económico analiza diferentes alternativas para que Afinia le cumpla comercialmente a sus grupos de interés durante el fenómeno de El Niño y, a pesar de lo difícil que se ha tornado la situación, ha mantenido niveles históricos en los montos de inversiones para modernizar la infraestructura.

Esperamos que en esta transición hacia una nueva administración de EPM, que afortunadamente conocía las condiciones del activo adquirido (Afinia) porque estuvo al inicio de la construcción del plan de negocios, prime la moderación y el diálogo para gestionar los riesgos oportunamente, y así, lograr que tanto la empresa como proveedores, colaboradores y los usuarios del Caribe, por supuesto, sean todos ganadores.

*Gerente General de Afinia

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