HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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No se deben cumplir las órdenes ilegales

Una semana después de conocerse que el comandante del Ejército, el general Luis Ospina, ordenó vigilar al profesor de inglés de su esposa, el general Helder Fernán Giraldo Bonilla, comandante de las Fuerzas Militares, se dirigió a todos sus subalternos alrededor del país.

Con un mensaje dirigido a generales y almirantes, el comandante Giraldo reiteró «la importancia de nuestra labor» como miembros de las Fuerzas Militares. «Cada uno de nosotros desempeña un papel fundamental en la protección y defensa de nuestra nación», se lee en el texto.

En ese sentido, el general Giraldo, aunque no se refirió directamente a las acciones de Ospina, sí puntualizó que no se puede cumplir ninguna orden que sea ilegal o imprecisa. Además, enfatizó en que si un superior da una directriz fuera de lo ilícito, los uniformados tienen el deber de denunciar,

«Si hay una orden que se salga de lo legal, no se debe cumplir por ninguna circunstancia», aseguró Giraldo, quien añadió: «Toda orden debe ser legítima, coherente, precisa y clara».

«Debemos recordar nuestra responsabilidad de denunciar cualquier acto que viole la ley o los principios éticos, y entre estos actos están las órdenes que puedan poner en tela de juicio la legitimidad de nuestra institución. Nosotros, los soldados, debemos ser los ciudadanos más transparentes en nuestro actuar», expresó Giraldo.

El comandante de las Fuerzas Militares insistió en que «Un soldado que ama a su pueblo no puede de ninguna manera violar alguna ley o principio de nuestros códigos de honor». «Aquí a nadie se le puede obligar a incumplir la ley. Por el contrario, se le exige su cumplimiento».

«Es decir, cada uno asume las consecuencias que se deriven de sus actos», advirtió el alto mando, y agregó: «Cada uno de nosotros posee la capacidad y la responsabilidad de ejercer nuestro juicio y tomar decisiones fundamentadas enmarcadas en principios éticos y valores que nos han sido inculcados».

El llamado de atención del uniformado de más alto rango llega tras varios días de que se conociera una denuncia de parte de la revista Semana. El medio de comunicación expuso que un equipo de contrainteligencia del Ejército siguió, entre julio y agosto de este año, al profesor de inglés de la esposa del comandante del Ejército.

El Ejército respondió a través de un comunicado, asegurando que las acciones de contrainteligencia, de acuerdo con la ley, pueden adelantarse para «anticipar, prevenir, detectar y neutralizar acciones para proteger al personal, las instalaciones, el material y la información».

«Es allí donde se sustenta la facultad del Comandante del Ejército para ordenar a la Unidad Militar de Contrainteligencia adelantar actividades de verificación, frente a una información que alerta sobre una posible vulneración de la seguridad e integridad del Comandante y su núcleo familiar y de manera general a la comunidad que vive y transita diariamente en los cantones militares y académicos ubicados al norte de la capital», agregó la institución castrense.

El comandante Luis Ospina, por su parte, no se ha pronunciado públicamente sobre los hechos. Sin embargo, admitió a Semana que sí pidió vigilar al profesor a partir de un evento relacionado con su hija. «En algún momento él llamó a mi señora y le dijo ‘Lorena, tenga cuidado con su hija Juanita, hay muchos problemas de drogas’. De ahí me llamó mucho la atención», manifestó el oficial.

Las presuntas irregularidades en las que incurrió Ospina son investigadas por la Fiscalía, la Procuraduría y la Inspección General de las Fuerzas Militares./Colprensa

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