HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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El lodo, arena y rocas ‘invaden’ calles de los sectores afectados

A lo largo del corredor turístico que conecta a Santa Marta con el Corregimiento de Minca, los montículos de arena han provocado situaciones de riesgo a los motociclistas, quienes deben maniobrar para no caer.

Un llamado a la Oficina de Gestión del Riesgo y Cambio Climático (Ogricc) hace la comunidad de los distintos barrios afectados por el ‘cipote’ aguacero, el cual descargó un gran volumen de agua sobre la ciudad de Santa Marta, para que se proceda a retirar el lodo y rocas que ‘invaden’ las principales calles.

La situación es caótica ya que afecta la movilidad e ingreso de las busetas del servicio público a los sectores populares originando incomodidades a los usuarios. En el barrio Las Malvinas la cantidad de lodo acumulado es sorprendente hasta tal punto que algunos residentes les ha tocado recolectar con ayuda de palas.

Y es que la fuerte precipitación originó un deslizamiento de arena hacia la parte más baja en donde la capa de barro supera los 30 centímetros, pero además taponó las rejillas de evacuación.

De igual manera a lo largo del corredor turístico que conecta a Santa Marta con el Corregimiento de Minca, más exactamente en el conjunto residencial Sierra Morena, Las Acacias y la urbanización Rodrigo Ahumada, los montículos de arena han provocado situaciones de riesgo a los motociclistas, quienes deben maniobrar para no caer.

“Es sorprendente la cantidad de arena, piedras y basuras que desciende de la parte alta de los cerros hasta la carretera originando una problemática grave a los conductores. Necesitamos la ayuda de la Alcaldía para que en coordinación con la Ruta del Sol traigan una maquinaria y con un volteo retiren todo el lodo”, aseveró un comerciante del sector.

Fue categórico al advertir que es mejor prevenir antes que lamentar una mayor afectación ya que todas las rejillas de desagüe están colmatadas de arena, hojarascas y basuras que ‘nadan’ con cada aguacero.

En el sector de El Yucal, Villa Mercedes y La Rosalía, sus habitantes están preocupados no solo por los estragos originados por el ‘cipote’ aguacero sino por los efectos colaterales que siguen después. Hay tanta arena y lodo que solo el sol puede secar, pero después padecemos con el polvillo contaminado, el cual causa afecciones respiratorias.

En el emblemático barrio Pescaíto ya sus habitantes no se asombran por tanta contaminación ambiental generada por el colapso del sistema de alcantarillado con sus aguas puercas recorriendo las principales calles. Es un ‘embeleco’ que persiste con las lluvias o sin ellas porque sencillamente las redes son insuficientes para soportar el crecimiento demográfico con otro agravante: la falta de sensatez de un puñado de indolentes que tienen la inveterada mala conducta de lanzar las bolsas llenas de basuras a las escorrentías para que floten hasta quedar atrapadas en ‘el muro’ de la discordia como bautizaron a una pared construida que colinda con los patios del puerto

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