HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Definitivamente, este no será el año de las reformas sociales

El próximo 16 de diciembre estará terminando el periodo ordinario de sesiones el Congreso de la República, y desde ya, un mes antes se empiezan a prender las alarmas sobre el trámite de los proyectos principales para saber cuál será su suerte legislativa, pero en especial los del gobierno nacional, que, como siempre, son los que mayor atención tienen en el Congreso como en el país.

Y es precisamente la agenda de las reformas sociales la que se lleva toda la atención. En su estrategia por dejar un legado en ese sentido, el presidente Gustavo Petro y su gobierno centraron los intereses legislativos en los cambios de fondo a la operación de los sistemas de salud y pensional, las normas laborales y el modelo de funcionamiento de la educación pública.

Es por eso que este año el gobierno se lo destinó de lleno al trámite de esas cuatro reformas, y eso que no llevó, por ahora, una quinta que anunció el propio Petro el pasado 20 de julio cuando instaló las sesiones, la reforma a la ley de servicios públicos.

Son ya diez meses los que llevan estos proyectos en el Congreso de la República, en donde a decir verdad no han contado con la mejor de las suertes por varias razones. Lo fundamental en la demora de ser aprobadas es por la complejidad de cambios que implican cada reforma, lo cual ha llevado a que los intereses de todos los sectores estén muy atentos a lo que pueda pasar.

Una más, también de peso, es que el presidente de la República perdió muy rápidamente la fortaleza política en el Congreso con la que arrancó en agosto de 2022, esto porque en mayo pasado la misma quedó rota, según lo declaró el mandatario, tras el retiro de su condición de partido de gobierno de los conservadores y de La U. La razón que se tuvo fue la negativa de esas dos colectividades de apoyar de lleno y sin modificaciones de fondo la reforma a la salud de manera particular.

Con los conservadores y la U ya en condición de independientes, la fortaleza de la coalición quedó muy debilitada con tres bloques concretos, el Pacto Histórico, la Alianza Verde y el Partido, aunque en estos dos últimos no todos sus congresistas por unanimidad están con el Gobierno, y los eventuales votos de La U el Partido Conservador en algunos proyectos, y con la oposición de lleno de Cambio Radical que dejó de ser independiente y el Centro Democrático. Incluso un aliado pequeño que era del gobierno, En Marcha, dio un paso al costado y se declaró independiente en septiembre pasado.

Sumado a ese complejo escenario político en el Congreso, al presidente Petro los resultados electorales en las elecciones regionales de octubre le complicaron más la partida. Con un nuevo mapa electoral, en especial con los gobernadores, el mandatario nacional ya empezó a tener duros distanciamientos, y así lo demostró esta semana que termina, cuando no acudió a una cumbre de los mandatarios salientes y entrantes en Santa Marta y sólo se reunió con aquellos electos que son más cercanos al proyecto del Pacto Histórico o que tienen amistad del pasado.

UNO A UNO

Con poco más de cuatro semanas que realmente son menos de 20 días hábiles en que el Congreso sesionará, el panorama de esa reforma es cada vez más complejo, lo cual estaría llevando a decir que el año 2023 no será en el que Gustavo Petro pueda ver que alguna de sus grandes apuestas se haga realidad.

La joya de la corona en esa discusión sigue siendo la reforma a la salud, la cual hasta ahora no ha tenido mayor avance a como terminó el periodo pasado de sesiones cuando se logró que fuera aprobada en la Comisión VII de la Cámara.

Sin embargo desde el 20 de julio hasta mitad de noviembre el trámite de ese proyecto ha sido complejo en la plenaria. Con la expectativa de la llegada de un nuevo presidente, el liberal Andrés Calle, se pensó que la reforma saldría rápido, al menos así se pensó cuando se superaron los impedimentos y luego se empezó la votación

Esa discusión del articulado lleva cerca de dos meses, tiempo en el cual se ha aprobado un poco más de la mitad de su articulado, esto debido a una estrategia de la oposición de estar cuestionando el trámite de la ley, la cual consideran que ya está viciada.

A estos problemas se cruzaron las elecciones lo que redujo el tiempo de trabajo de los representantes, incluyendo que la última semana de octubre no se sesionó. Y si fuera poco para este ‘goteo’ legislativo de la reforma a la salud, esta semana se tuvo que aplazar su discusión una semana más porque no se anunció para que siguiera la discusión.

¿Pero que podrá pasar de acá a mitad de diciembre? La reforma a la salud se espera que pueda alcanzar a ser votada en su totalidad en la plenaria de la Cámara a más tardar la otra semana. De ser así el proyecto llegaría a su trámite al Senado en los primeros días de diciembre. Allí deberá entrar a su discusión en la Comisión VII, pero primero deberá tener radicadas las ponencias. Previo a eso la comisión hará una audiencia pública.

Por más ambiente que haya lo cierto es que la reforma la salud en el Senado no podría ser aprobada de lleno en diciembre para convertirse en ley. Además, así como ha pasado en la Cámara, su discusión será a fondo tanto en la comisión como en la plenaria.

En cuanto a la reforma pensional, ese proyecto nada que arranca en la plenaria del Senado pese a que pasó a esa instancia desde junio pasado. Por ahora hay tres ponencias, una mayoritaria que es la de gobierno, una más que es modificatoria y una tercera que es la de hundimiento presentada por la oposición.

La reforma en este mes por máximo que pueda avanzar es su aprobación en la plenaria del Senado, pero en la Cámara de Representantes apenas podría empezar a tener su discusión en la Comisión VII, pero no le alcanzaría el tiempo para su cuarto debate en la plenaria de la Cámara.

La otra reforma que está en fila es la laboral, proyecto que volvió a llevar el gobierno este semestre. La misma ya tiene ponencia mayoritaria, pero aún no está la de la oposición y se espera que pueda alcanzar a ser votada en primer debate antes del 16 de diciembre.

La reforma a la educación, que son en realidad dos proyectos uno de ley ordinaria y otro de ley estatutaria, está en las comisiones VI y I de la Cámara, en donde se espera que a más tardar en la última semana de noviembre se puedan discutir y aprobar, pero no tendría discusión en la plenaria por falta de tiempo.
Lo cierto es que todos estos proyectos del gobierno se podrán discutir en sesiones extraordinarias si avanzan pero si además así lo considera el gobierno y si tiene los votos. Lo cierto es que al cierre del año ninguna de las reformas sociales del gobierno alcanzaría ser ley.

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