HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Líder en la región

Atesa provoca una grave contaminación ambiental

Líderes comunitarios demandan la intervención de la Alcaldesa y el Dadsa, ante la contaminación ambiental que viene ocasionando la citada empresa
POR
EDGAR
TATIS GUERRA

La empresa concesionaria del servicio de recolección de basuras ha convertido a Santa Marta en un basurero provocando una grave contaminación ambiental y de salubridad pública. A esa conclusión llegaron líderes ambientalistas que reclaman una pronta y urgente intervención del Dadsa y de la propia alcaldesa Virna Johnson.

El espectáculo que se observa es deprimente.

Por eso, pena ajena e indignación es la que sienten los samarios, residentes, comerciantes e hijos adoptivos por cuenta de la proliferación de basureros ‘a cielo abierto’ que están en vías públicas con alto flujo de automotores.

Es increíble que el comportamiento inapropiado de unas pocas personas propicie el deterioro de la buena imagen de Santa Marta como ciudad receptora de cientos de visitantes tanto nacionales como extranjeros, pero que además se le sume la inoperancia de la empresa de aseo que no hace la recolección de los residuos sólidos.

Santa Marta está a merced de la contaminación visual y ambiental generada por unos contenedores o cajas estacionarias receptoras de basuras y todo tipo de desperdicios e inclusive de escombros, materiales de construcción, muebles, enseres y plásticos.

La ausencia de sanciones ejemplares a los infractores infraganti es total. No se respetan las principales avenidas como la Libertador, Santa Rita, Fundador, del Río y mucho menos la Vía Alterna al Puerto ni la Troncal del Caribe. Ver contenedores repletos de desechos y desperdicios esparcidos en sus alrededores no tiene perdón.

Urge una verdadera cruzada cívica, así como la conformación de unas redes de apoyo con participación de conductores de vehículos particulares y taxistas en aras de informar a las autoridades de Policía y se pueda frenar los malos hábitos de quienes se dedican a arrojar escombros en cualquier sitio.

Justo al frente del supermercado ARA en la Avenida del Libertador entre las calles 23 y 24 hay un inmueble abandonado, el cual lo han convertido en escombrera pública. Sobre el andén está localizado un contenedor desbordado de basuras emanando olores desagradables en toda la zona.

Definitivamente el “patito feo” durante esta semana de receso escolar son los basureros ‘a cielo abierto’ que tiene Santa Marta y sus alrededores. Sobre la Troncal del Caribe justo a la entrada al Corregimiento de Gaira hay una enorme góndola que almacena una gran cantidad de residuos sólidos. Muy cerca a la glorieta de Mamatoco hay tres contenedores a donde llegan particulares a dejar sacos llenos de escombros o poda de árboles y enseres viejos “como Pedro lo hacía por su casa”. No hay sentido común ni tampoco civismo o amor por Santa Marta.

Algunos líderes comunitarios coinciden al afirmar en que en Santa Marta viene haciendo carrera la frase “me importa un carajo”, sin duda un pensamiento equivocado, egoísta y que raya en la estulticia.

Por su parte, voceros del comercio organizado ratifican que mientras exista la pugna sobre el manejo de la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta (Essmar E.S.P.), actualmente intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, que es la encargada de hacerle interventoría a la empresa Atesa a la que le compete la recolección y buena disposición final de los desechos sólidos, no pasa nada.

Mientras tanto, en otros círculos gremiales se lamenta la situación sanitaria por la que atraviesa Santa Marta y porque no cabe duda de que todo se asemeja a una ‘bandeja paisa’.

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