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‘Es un delito’: deportista trans denuncia ‘discriminación’ en competencia de Colombia

El organizador del certamen asegura con firmeza que la mujer trans no jugará en su torneo.

El debate por la participación de las mujeres trans en la rama femenina del deporte sigue acumulando capítulos en el mundo.

Esta semana, la extenista checa Martina Navratilova, recordada por su dominio en el circuito femenino en los años ochenta, causó polémica al manifestar en sus redes sociales que “el tenis femenino no es para atletas masculinos fracasados de cualquier edad” luego de que la jugadora trans, Alicia Rowley, ganara el Campeonato Nacional de Tenis sobre hierba de Estados Unidos para mayores de 55 años.

Y al mismo tiempo, pero en Colombia, también en una escala del deporte que no es considerada como profesional, Deysi Olarte, mujer trans, basquetbolista aficionada y consultora en temas de equidad, género y diversidad, vivió el comienzo de lo que cataloga como “un acto de discriminación” por cuenta de su identidad.

Según denuncia, fue “marginada” de un torneo de baloncesto por el hecho de ser una mujer transgénero.

‘Si no me dejan jugar, están violando mis derechos’

Deysi Olarte, de 42 años, tiene en sus planes jugar el Torneo de Verano Maxibaloncesto 40-50 que se disputará del 19 al 21 de agosto, en San Sebastián de Mariquita, en el departamento del Tolima, con el equipo femenino Fair Play. Sin embargo, hay una nota en el artículo 7 del reglamento de la competencia que frustraría sus intenciones.

“Cuando se habla de jugadores (as), se hace referencia a cada rama masculina (nacido varón) y femenina (nacido mujer). Hombre hablando de persona de sexo biológico masculino llamándose varón con cromosoma XY. Mujer hablando de persona de sexo biológico femenino con cromosomas XX en oposición al sexo masculino con cromosoma XY”, se lee textualmente en el acápite del reglamento que hace referencia a los jugadores y la lista de participantes.

“Entiendo que ese artículo nació por la presión de unas personas de algunos equipos de Bogotá que no quieren que yo juegue el torneo”, denuncia Olarte, quien en su juventud integró las divisiones menores masculinas de Piratas de Bogotá, en charla con EL TIEMPO.

Según dice, en medio de esa situación, decidió comunicarse con Fredy Mogollón, quien lidera la Corporación Cultural y Deportiva Los Panches, encargada de la organización del torneo.

“Yo le dije que era un delito que se me excluyera así porque era un acto de discriminación y eso está tipificado en la ley, que si no me dejan jugar están violando mis derechos”, relata Olarte.

Al respecto, también en charla con este diario, Mogollón expresa que “el reglamento se elaboró con base en la experiencia en torneos pasados”.

Sobre la presión de los otros equipos femeninos para que Olarte no juegue el torneo, el líder de la Corporación responde: «Es evidente que en esta clase de torneos existan personas que se opongan a jugar con deportistas que son más rudos por su condición física».

“Si es por mi forma de jugar, que yo represente un peligro para alguna jugadora en la cancha, pues eso es falso porque yo, por mucho, promedio dos o tres faltas personales por partido. No soy malintencionada, ni me extralimito en mis intenciones de juego”, interpela Olarte.

‘Deysi Olarte no podrá jugar’

Deysi Olarte sostiene que se ha comunicado reiteradamente con Mogollón para que su participación en el torneo sea posible. Sin embargo, dice, la respuesta no ha sido la esperada.

“Yo entiendo que la situación no es fácil, pero yo quise buscarlo para orientarlo y compartir los argumentos jurídicos para que yo pueda jugar el torneo. Mi intención es jugar y ya, si se puede ganar bien, y si no, pues no. La idea es pasarla rico como cualquier persona”, narra la jugadora.

Al respecto, el organizador argumenta que “Se ha vivido la experiencia en otrora con participantes de esta ideología (sic) y por ello no deseo que un torneo tan importante como lo es en San Sebastián de Mariquita se tenga que cancelar o, mejor, menguar, por los derechos individuales más que los colectivos”.

Ante el poco tiempo que queda para el inicio del torneo, Deysi Olarte dice que interpondrá una acción de tutela amparada en la Ley Antidiscriminación (Ley 1752 de 2015).

«Es un delito. Él (Mogollón) está incurriendo en discriminación», dice Olarte.

Mogollón, por su parte, se mantiene en su posición. “En este torneo no podrá jugar la persona (Deysi Olarte) por los argumentos mencionados”.

“Todos los seres humanos tenemos derechos y deberes. Yo también tengo derechos”, replica el organizador.

Un tema sin consenso mundial

La participación de las mujeres trans en la rama femenina de los deportes sigue siendo un tema controvertido.

Hace menos de un mes, la Unión Ciclística Internacional (UCI) anunció que prohibirá la participación en las competiciones internacionales para mujeres a las corredoras transgénero femeninas que hayan realizado el cambio de sexo después de su pubertad.

Anteriormente, la UCI seguía la recomendación que daba el Comité Olímpico Internacional (COI) para tener los niveles de testosterona como criterio rey. Sin embargo, el COI renunció en 2021 a establecer directivas uniformes. Desde entonces, el debate se ha intensificado.

En abril, la Federación Internacional de Atletismo (Iaaf, por su sigla en inglés) prohibió la participación de mujeres trans en competencias femeninas. “El género no puede triunfar sobre la biología. La integridad y el futuro del deporte femenino, si no lo hacemos bien, es muy frágil”, expresó entonces el presidente de la Iaaf, el exatleta Sebastian Coe.

Miguel Alexánder Niño, médico deportólogo que ha trabajado en diferentes disciplinas en el país, incluyendo la Selección Colombia de fútbol, explica que, desde el punto de vista fisiológico, las atletas transgénero contarían con una ventaja sobre las que nacieron mujeres.

“Es un tema evidentemente hormonal, químico y fisiológico. Son seres humanos en los que sus gónadas son masculinas y su carga genética también lo es. Sus niveles de hormonas, que llamamos anabólicas, que ayudan al desarrollo de la masa muscular, a construir tejido y al desarrollo de la fuerza y la potencia, corresponden a una carga hormonal masculina. Fundamentalmente, las dos hormonas principales son la testosterona y la androsterona, y todos sus metabolitos, que son los que tienen un efecto fisiológico”, señaló.

En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, por primera vez una mujer transgénero compitió en la rama femenina de las justas. Fue la pesista neozelandesa Laurel Hubbard, quien quedó afuera del podio, pero sentó un precedente. Resta ver lo que ocurra de aquí a los Juegos de París del próximo año.

/El tiempo 

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