HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Samario, que no se normalice la corrupción

En Santa Marta nos hemos acostumbrado a normalizar lo que en cualquier lugar del mundo está mal. Se nos ha hecho normal que la gente, en especial nuestros funcionarios, violen la ley argumentando cualquier justificación, y, en vez de exigir justicia, lo que hacemos es tratar de comprender al delincuente y su modo de operar, como si se tratara de una actitud que debemos venerar.

Durante los últimos días, una vez más, funcionarios de la Alcaldía de Santa Marta son portadas de medios nacionales y locales por lo que sería un nuevo escándalo de presunta corrupción al interior de la administración distrital. En esta oportunidad, presuntamente utilizan el Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales (Sisben), para beneficiar a los mismos funcionarios.

Entre los actores de reparto de este nuevo capítulo se encuentra Rafael Rebolledo Gil, uno de los simpatizantes más distinguido de Fuerza Ciudadana por su trabajo en las bases de las comunidades, hasta el punto de estar en la terna de Alcalde Menor de la Localidad 2, un militante naranja hasta los tuétanos, quien a pesar de tener un sueldo asignado de $4.400.000 figura en nivel A1: pobreza extrema del Sisben.

Como Rebolledo también aparece su compañera sentimental Ana María Correa, aunque tenía un sueldo de más de $3 millones, también se encuentra en dicho grupo vulnerable del sistema. De igual forma, Nizay Cuesta, coordinadora del Programa de Alimentación Escolar, que pese a tener un salario mensual de $7 millones, también estaba en la categoría de pobreza.

Este tipo de situaciones, además de reprocharlas, también nos deben generar indignación. No pasarla como una noticia más, cuando hay miles de samarios qué pese a estar viviendo con 12 mil pesos diarios, no gozan de los beneficios que pueden obtener con un puntaje bajo como el de los «pobres» funcionarios de la Alcaldía del Cambio.

Pareciera que el abuso del poder para el beneficio de los que menos necesitan y más se han beneficiado en estos 12 años fuera un requisito para ser parte de Fuerza Ciudadana. Es increíble que la transparencia y rectitud fuera una virtud imposible de cultivar en una sociedad, en donde estos ejemplos desde la actual administración local, se convierten en lugares comunes que desdicen de las formas en que debe gobernarse una ciudad.

Los samarios no podemos permitir seguir siendo encantados con lo poco que nos han dado y que seamos condenados a la falta de acciones concretas para solucionar nuestros múltiples problemas. Es momento de levantarnos contra aquellos que creen que pueden hacer feria con el erario público y se sienten con en el derecho de jugar con nuestra capacidad de decisión.

Pues digamos: ¡No más promesas incumplidas, Merecemos Más!

*Abogado*Precandidato a la Alcaldía de Santa Marta

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