HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Líder en la región

¿Por qué nos enfrentamos los colombianos?

Las diferencias conceptuales contenidas en las declaraciones y pronunciamientos oficiales hechos la semana anterior tanto por el señor Presidente de la República como por el señor Fiscal General de la Nación acerca de un tema de orden público, nos invita a afirmar que estamos en presencia de un Estado débil.  Las glosas, que provienen no sólo de periodistas parciales, de políticos en campaña, seguidores de la derecha y de la izquierda,  de férreos opositores al gobierno y hasta de las altas Corporaciones de Justicia, estas últimas en defensa del principio de independencia y autonomía de la justicia -que en ningún momento han sido puestas en duda-, nos confirman que nuestra democracia está enferma y lo que es peor, se maneja en un ambiente controversial, caótico, quisquilloso, calculadamente propiciado por interesados, que no acatan la autoridad legítimamente constituida.

Frente a este preocupante panorama -que viene de casi 70 años post-dictadura militar- la sociedad muestra una enorme dificultad para comprender la lucha oscura, soterrada, lastimosamente arraigada durante muchos años, que desde sus propios intereses –generalmente económicos-  obliga especialmente a la clase política a enfrentarse, sin saber exactamente por qué. Es absolutamente demostrable en la historia política local, que cuando los anaranjados mandan, los verdes quieren bajarlos a sombrerazos –por no decir a riflazo limpio; y cuando los verdes disfrutan de las mieles del poder, los demás hacen pactos secretos para desprestigiarlos, oponerse irrazonablemente a sus propósitos y arrebatar la torta a sus contrincantes.

Y es que los colombianos nos enfrentamos por muchas cosas y por muchos motivos, pero al final de cuentas, por nada que beneficie al mayor número. ¿Nos enfrentamos para disfrutar de la libertad? No, porque estamos en un país en el que vivimos presos a toda hora y en cada momento, generado por la imposibilidad que tiene el ciudadano de ser libre. ¿Nos enfrentamos por alcanzar el progreso? No. Porque somos un país con bajos niveles de desarrollo humano, con bajos ingresos per cápita, con bajos niveles de escolaridad, sin salud, sin seguridad, sin calidad de vida. ¿Nos enfrentamos para defender el orden social? No. Porque en Colombia no se respetan las instituciones sociales, la autoridad es un saludo a la bandera, la solidaridad es un concepto extraño, la justicia se encuentra en crisis especialmente porque no se respetan las normas jurídicas ni las reglas de la sociedad. Se lucha al máximo por el reconocimiento al individuo de sus derechos y libertades.  ¿Nos enfrentamos por recuperar la familia?  No, pues nos encontramos en una sociedad que presencia sin sanciones sociales más de 500 eventos diarios de violencia intrafamiliar. ¿Nos enfrentamos por el rescate de la pobreza?  No, porque más de la mitad del total de nuestro cuerpo social vive en situaciones de pobreza y pobreza extrema. ¿Nos enfrentamos por los ideales políticos? No, porque los partidos tradicionales y los que no lo son, han demostrado una absoluta carencia de ideologías, de doctrinas, de postulados que puedan colocarlos a la vanguardia de los hechos sociales y en la correcta dirección del Estado.

Entonces, ¿por qué razones confrontamos a diario los colombianos? La respuesta no es fácil, consideramos que se encuentra, en lo que desde hace mucho conocemos como el alcance de un orden social que nos brinde bienestar, respeto a los demás, una sociedad organizada.  Existen factores como la falta de acuerdos fundamentales, la alta corrupción, las drogas, las pasiones políticas, la pobreza, el desorden social, la ignorancia y muchas otras, que no le permiten a la sociedad organizarse y brindar a los ciudadanos la posibilidad de disfrutar de un país pacífico, con orden social justo, donde la gente tenga empleo, salud para todos, educación, bienestar, orden y progreso, que son los presupuestos básicos de una estructura social organizada y vivible.

Es verdad que el Presidente es el Jefe del Estado y del Gobierno y que el Fiscal goza de autonomía e independencia en el ejercicio de su cargo. Que cada uno tiene sus competencias, sin interferencias que afecten la especialización funcional, pero la verdadera razón del rifirrafe es otra, más profunda, pero que a pocos colombianos nos importa si no está representado en bienestar para todos.

*Abogado laboralista*Profesor universitario

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