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¿Se salió de las manos la seguridad en los estadios?

EL AVANCE DE LOS VÁNDALOS

Los hechos de violencia ocurridos recientemente en los estadios de Ibagué, Medellín y Manizales han revivido el debate sí existen garantías de seguridad para los aficionados que acuden a los partidos del fútbol en Colombia.

El tema de las denominadas ‘barras bravas’ y las peleas que se presentan en las tribunas entre los mismos aficionados es una situación que ocurre en todos los estadios del mundo, pero en Colombia, tras unos años de relativa calma, se ha revivido y parece haberse salido de las manos de las autoridades y de los equipos de fútbol.

Los hechos ocurridos revelaron que muchas barras presionan permanentemente a los equipos para obtener boletas y productos de mercadeo (camisetas, banderas, etc.), para su sostenimiento e, incluso, algunos de estos grupos de hinchas exigen dinero para “proteger” a las barras rivales que visitan los estadios.

A raíz del mundial sub-20 de fútbol, realizado en Colombia en 2011, por disposición de la FIFA los estadios del país retiraron las vallas que impedían el ingreso de los aficionados a las canchas. De igual forma, en varias ciudades se realizaron iniciativas para que las organizaciones de aficionados contribuyeran a un ambiente de seguridad en los estadios.

Una de dichas estrategias fue ‘Goles en Paz’, en la ciudad de Bogotá, que logró parar los enfrentamientos entre las barras de los equipos Santa Fe y Nacional y que estas contribuyeran a labores sociales en las zonas donde está ubicadas, pero, debido al cambio de administraciones, no se continuó su financiamiento. Lo mismo ha ocurrido en otras ciudades del país.

Hoy, a raíz de los hechos ocurridos, se han levantado voces desde los medios de comunicación y organizaciones vinculadas al fútbol colombiano, solicitando que se instalen nuevamente las vallas para impedir desmanes.

Hugo Acero, ex secretario de seguridad de Bogotá, señala que en las barras continúan permeadas por el delito y, además de la financiación por parte de los propios equipos, hay algunas que, además de vender productos relacionados con los equipos, también se dedican a actividades delictivas como el microtráfico y la extorsión.

De igual forma, señala que el proyecto que hace unos años se intentó implementar para la instalación de cámaras con biometría para identificar a los hinchas y señalar a aquellos que generaban problemas de seguridad en los estadios, nunca se pudo concretar y que eso ha sido un factor que ha contribuido con la resurrección de la violencia en los estadios.

Por otro lado, fuentes consultadas por COLPRENSA señalan que la falta de una normatividad que castigue efectivamente a las personas que realicen delitos dentro de los estadios, contribuye a que la delincuencia haya ganado terreno en estos eventos y esté alejando a que los aficionados prefieran no asistir a estos eventos.

Incluso en algunos estadios donde se habían instalado tribunas familiares, para permitir el ingreso de familias y menores de edad, tuvieron que ser suspendidas debido a la presión de las barras.

El viceministro del Interior, Gustavo García, manifestó en declaraciones a Radio Nacional que “es necesario que la Fiscalía y las autoridades locales estén vigilando la actuación de las barras y debe ser asumida de inmediato para proteger la vida, incluso, de los mismos barristas”.

Igualmente, señaló que la solución a este problema no es únicamente un tema de seguridad en los estadios, sino que se debe implementar una estrategia integral que también incluya un mejoramiento de las condiciones de los miembros de las barras en sus entornos sociales.

A su vez, las fuentes consultadas señalan que los equipos de fútbol deben asumir su responsabilidad en la seguridad de los estadios, pues esta no puede recaer en las administraciones locales que disponen de un alto número de miembros de la Policía, e incluso del Ejército, descuidando otras necesidades de seguridad.

 “Los partidos de fútbol son un evento privado que se realiza en un establecimiento que las alcaldías alquilan a los equipos. Ellos, al igual que lo que ocurre con un concierto u otro evento, deben contratar y disponerla seguridad necesaria para los asistentes. Esto no debe ser responsabilidad exclusiva del Estado”, manifestó Acero.

El Ministerio del Interior citó para el próximo 27 de abril la reunión de la Comisión Nacional de la Convivencia en el Fútbol, que tiene a su cargo establecer el Plan Decenal del Fútbol y que desde hace varios años no había sido convocada.

En dicha comisión, en la que también participa el Ministerio del Deporte, la Policía Nacional y autoridades locales, se pretende iniciar la construcción del nuevo Pla Decenal del Fútbol, cuya vigencia termina el próximo año, para establecer medidas que permitan solucionar la actual problemática de este deporte.

Antes de esta reunión, que tendrá lugar en el hotel Tequendama de Bogotá, los directivos de equipos sostendrán una reunión el próximo lunes, para presentar una propuesta concertada ante dicha Comisión, según lo informó el presidente de la Dimayor, Fernando Jaramillo.

En Cali, la Secretaría de Seguridad está realizando mesas de trabajo para el próximo partido entre los equipos Deportivo Cali y América, previsto para el 30 de abril, no se presenten conflictos entre las barras tanto en el estadio como en otras zonas de la ciudad.

El tema es prioritario para el Gobierno y la Dimayor, dado que, de continuar los desórdenes en los estadios, la Conmebol, incluso la propia FIFA, podrían imponer sanciones que impidan el desarrollo del campeonato nacional y la participación de los equipos de fútbol colombianos en eventos internacionales.

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