HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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‘Glorieta’ de la Santa Rita con la Cra. Primera es transitoria

Desde el retiro de una de las esculturas de los indígenas Tayronas del escultor Héctor Lombana, el sitio se convirtió en un verdadero nudo, especialmente en horas pico.  

El paso por la intersección de la carrera primera con la Avenida Santa Rita desde que fue retirada la escultura de los indígenas Tayrona, en el contexto de las obras de remodelación del camellón de la Bahía, se convirtió en una verdadera odisea, dado que el montículo de la estatua servía para el control del tráfico en esta concurrida zona, era una glorieta que obligaba a que los actores viales cedieran el paso y redujeran la velocidad.

Desde que desapareció la figura de la minirotonda, este es el nuevo cuello de botella para el Centro Histórico, en el afán de  querer pasar primero se presentan altercados entre conductores. Quedó un vacío, dado que el separador de la calle 22 se queda corto para resolver la situación, a su vez ante la ausencia de señales de tránsito el caos impera.

“Como todo mundo lleva afán, no ha faltado el que quiera pasar a la par que uno y ya ahí se presenta una situación de riesgo. Este punto debe ser atendido por la Alcaldía, porque así como se llevaron la pieza de los indígenas debían tener un plan b. Es una pelea para que respeten las normas, desde mototaxistas, buseteros, taxistas y hasta los que manejan bicicletas. En las horas pico se requiere que alguien controle el tráfico”, dijo Esther Díaz, una samaria que utiliza esta ruta para ir todos los días a su trabajo.

Sin embargo, recientemente el Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP) ubicó unos separadores plásticos con el ánimo de establecer una alternativa para que se conserve una mejor movilidad. Esta iniciativa surge para repeler el traumatismo que se da por el cierre temporal de la carrera quinta. Esta glorieta está sirviendo para que los buses del transporte público colectivo que antes entraban a la Campo Serrano puedan girar ahí y continuar con las rutas establecidas.

“Desde que pusieron este invento la cosa ha cambiado un poco y más en los días de alto turismo, donde había una cantidad de carros que se dirigían al centro. Con estos separadores la gente maneja un poco más los tiempos y se respeta el paso de todos, hasta de los mismos peatones”, aseguró Enrique Flórez, motociclista de la ciudad.

Pero este sector seguirá controlado hasta que acabe la reconstrucción de la quinta, y según fuentes de la Empresa de Desarrollo Urbano Sostenible (EDUS), entidad que se encargó de desmontar las esculturas del maestro Héctor Lombana, por el momento no se contempla realizar una obra igual o parecida para generar un mejor flujo vehicular.

“Ahí se requiere algo que separe, porque el día menos pensado puede ocurrir un accidente. La Alcaldía, a través de la institución que le competa, debe tomar cartas en el asunto por el bienestar de todos. Si bien las imprudencias son de cada particular, ahí se debe ver qué se hace para prevenir”, señaló Clara Gamarra, habitante de Los Cocos.

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