HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Armando Colón y su obra pentacentenaria  

El Distrito de Santa Marta y el departamento del Magdalena, próximos uno y otro a sus pentacentenarios (1525 y 1533), obligados están a adentrarse de una vez por todas en la modernidad, como bien lo invita el Maestro Armando Emilio Colón Rojas, en su obra “Pentacentenario. 500 años. Santa Marta – Magdalena”, direccionados como entes territoriales por un constructo que realmente traduzca lo cuál y que tenga como centro la ciudad y sus municipios todos, territorios donde eclosionan de una y mil maneras sociabilidades, cambios y transformaciones, como resultado de la transición continua que vive el mundo. Ciudad y municipios son el producto de variables de toda índole y urdimbre social, de ahí que estudiarlas permita, lo mismo que facilita, redescubrir los proyectos históricos antecedentes y hacer notorias las planeaciones soportadas en discursos encaminados al necesario progreso.

Es acercarnos a estudios de factura inmensa como el que nos presenta historiográficamente el amigo y profesor Armando Colón, que aborda con precaución teniendo en cuenta observaciones muchas, memoria colectiva, composiciones y experiencias históricas, que recupera desde la necesidad de validar existencia, usos sociales de la memoria y lógicas identitarias aplicadas a la historia y a la reconstrucción, al tiempo de afirmar que recuperar la historia del dominio de marcos sociales imperantes no siempre beneficiosos, es dejar de lado la manipulación y memoria impuesta de sus actores políticos; lo que impone estudiar los discursos oficiales bajo una mirada de negociación para encaminarnos a identificar esa memoria y responder desde el sustrato popular ofreciendo un todo real comunitario.

Debe servirnos este Pentacentenario Fundacional de la ciudad de Santa Marta y próximo del departamento del Magdalena, para con elementos identitarios actualizar nuestra memoria, entender el significado de la ciudad y del departamento, lo cultural, donde lo urbano y rural cobre sentido bajo la relación físico-social, a fin que se conviertan en el receptáculo de nuevas como positivistas, propositivas y prospectivas ideas, ir tras el estudio de nuevas facetas de las disciplinas humanas y formas de reescribirnos históricamente; más hoy, en que la evolución humana debemos entenderla bajo la supremacía de permitirnos consolidar el integral progreso de la sociedad como producto de la existencia social del individuo, de su pertenencia a varias comunidades sociales que también son comunidades de memoria.

Es adentrarnos en visiones de progreso, desarrollar nuevos postulados de civilización que a su vez generen capas sociales conformadas por personas que abanderen el cambio y establezcan nuestros territorios y personas como objetivos principales, bajo la intervención conjunta de todos y con todos en participación activa en lo posible, a efecto de contextualizar procesos de transición bajo el respeto de lo tradicional y la necesidad de aprender de cada momento particular, camino a dirigirnos a lo moderno con deseos de cambios no solo en lo infraestructural sino en la misma mentalidad, en la conquista del espacio que nos presenta la vida cotidiana para introducir en ella elementos que suplan las carencias de cada época.

Ciudad y departamento debemos conformarlos, se nos dice en esta obra sólida, como centros en los que empiecen a predominar criterios científico sociales, con medidas que ayuden bien y mejor a sus saneamientos; así como empezar a impulsar medidas que nos permitan que evolucionemos como sociedad y nos convirtamos en unidades administrativas con proyección e impulsar cambios estructurales bajo la premisa de modernidad, buscando integrar el imaginario de civilización universal, sobre la base e idea que desarrollo y crecimiento son funciones primordiales de un Estado moderno asumido como noción histórica, antes que como categoría teórica, quedándonos como tarea irrenunciable seguir aupando los importantes cambios y transformaciones que requerimos en las esferas sociales y materializarlas en circunstancias económicas y técnicas sociales que deben encontrar sentido en el medio cultural.

Sea felicitar al Maestro Armando Emilio Colón Rojas, con gratitud superlativa al regalarnos a nosotros como personas y a la ciudad y al departamento esta grande obra, que enriquece con lujo intelectual las bibliografías local, departamental, regional y nacional, lo que mucha y más falta nos hace. [email protected]

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