HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Líder en la región

Billboard-Sociales

Visita a monumentos, una tradición de Fe

Entre la noche de Jueves Santo y Viernes Santo, predomina la tradición de visitar siete monumentos antes de los oficios del viernes

Consiste en acudir a siete iglesias distintas a ver y rezar, con el monumento expuesto, el cual cada año transmite un mensaje especial.

La visita a las 7 iglesias o monumentos es una devoción muy arraigada en el pueblo cristiano. La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, para acompañarlo en la Oración del Huerto en la noche en que fue entregado y traicionado.

Esta costumbre se propagó rápidamente por todo mundo católico. Los sacerdotes en sus catedrales y los presbíteros en sus parroquias, adornan el Monumento para glorificar la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía.

Con base en lo anterior, los feligreses toman las visitas a los Monumentos como expresión de amor y agradecimiento. Nos postramos ante la Eucaristía en actitud de adoración y reparación.

La finalidad es agradecer a Jesucristo el don de la Eucaristía y del Sacerdocio que instituyó aquella noche santa del Jueves Santo y acompañarle en la soledad y sufrimientos en el Huerto de Getsemaní, así como en las afrentas recibidas, culminando en el Calvario y en el silencio del sepulcro.

Ante el Monumento, donde se reserva al Señor Sacramentado, le damos gracias por su Pasión, de la que fuimos causa y con la que nos redimió, le pedimos perdón por el abandono con el que con frecuencia le dejamos en el Sagrario.

El origen de los Monumentos surge de la costumbre de desnudar los alteres el día de Jueves Santo, para purificarlos y limpiarlos. Todo eso implicaba el tener reservada la sagrada Hostia consagrada para el siguiente día.

De ahí la necesidad de un sitio digno donde colocarla. Lo que se hacía al principio sólo por necesidad, fue transformado por la piedad de los fieles poco a poco en verdadero culto y adoración a Dios en la Eucaristía.

Se empezó adornando el sagrario; fueron luego multiplicándose las luminarias; vino la costumbre de mirarlo como lugar de exposición del Santísimo, y así se establecieron prolongadas adoraciones de día y de noche.

El Viernes Santo es el único día que la Iglesia no celebra la Eucaristía, por ser el día en que Jesús fue crucificado. Así, al finalizar la misa de la Última Cena del Señor, el sacerdote coloca el copón con las hostias consagradas en el monumento para la adoración de los fieles, que serán repartidas a los fieles el Viernes Santo durante la liturgia de la Adoración de la Cruz y la Oración Universal.

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Leer más