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Estudio revela las razones del desplome del Ancón

El 13 de septiembre de 2020 cerca de 18 mil metros cúbicos de material rocoso cayeron en las faldas de la montaña, pero a su paso acabó con la vida de una anciana de 72 años y causó afectaciones en 61 viviendas en las cuales residían 93 adultos y 64 menores.  

POR: 
GENNYS 
ÁLVAREZ NAVARRO 

En la madrugada del domingo 13 de septiembre de 2020, el desprendimiento de 18 mil metros cúbicos de masa del cerro Ancón, en el barrio San Martín, causó una emergencia de alto nivel de afectación.

Los organismos de socorro notificaron el fallecimiento de una persona, María de Jesús Morales de 72 años, quien no alcanzó a escapar del derrumbe y quedó sepultada en su habitación; esto sumado a los daños que sufrieron 61 viviendas donde residían 93 adultos y 64 menores, los cuales fueron evacuados por el inminente peligro.

Por las afectaciones el distrito declaró la calamidad pública para reubicar y auxiliar a los damnificados que no podían seguir en el lugar por las altas probabilidades de nuevos desprendimientos.

Dos años y seis meses después de este alud, la Oficina para la Gestión del Riesgo y Cambio Climático (Ogricc) reveló las causas que provocaron el derrumbe, unos ingenieros peritos en la materia, determinaron la forma que debía ser intervenido y estabilizado el cerro. La tarea se centró en prescindir los movimientos de roca en el macizo.

Una vez ocurrido el siniestro, la Ogricc removió 12 mil metros cúbicos de piedras que amenazaban con caer. Esta dependencia confirmó que nunca estuvo dentro del plan de choque la utilización de dinamita, toda vez que estas explosiones representan un riesgo para las comunidades aledañas. Con la capacidad mecánica, realizaron un terraceo con ayuda de volquetas y excavadoras en el lugar.

“Podemos decir que estructuralmente este macizo rocoso se encuentra afectado por la presencia de una falla inversa que se logró evidenciar en campo, la cual está asociada a un sistema que comprende la falla Santa Marta – Bucaramanga, y que en estos momentos se encuentra activa. Además, la presencia de las familias en esta área, dado que, generó anomalías en cuñas y posterior desprendimiento de todas las piedras. Por último, encontramos presencia de venas de cuarzo a lo largo de este afloramiento, que presentaba un alto grado de erosión y alteración. Todos estos factores hicieron que ocurriera el fenómeno de remoción en masa.

Técnicamente se puede decir que el material rocoso del cerro se encuentra comprendido por los esquistos de Gaira. El tipo de roca presente es la filita, con características metamórficas, que presentan un alto grado de erosión debido a la falta de cobertura vegetal, lo cual deja a la roca expuesta en su totalidad a los agentes externos como son: las lluvias, el sol, el viento y la acción del hombre que afecta directamente”, explicó María Victoria Moscarella, jefe de la Ogricc.

La funcionaria resaltó que desde la tragedia, han venido adelantando controles pero a la fecha no hay algún plan maestro que evite futuros deslizamientos en este sector. “El suelo sigue siendo el mismo, pero en cuanto a lo que dispone el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), esta zona sigue siendo de alto riesgo “, puntualizó.

LA RENUENCIA DE LOS AFECTADOS      

Habían transcurrido muy pocas semanas del derrumbe y las personas que tenían casas, negocios y predios en la parte baja del Ancón, volvieron sin importar el llamado de alerta de las instituciones humanitarias. En la actualidad siguen ocupando una franja de intenso peligro.

“Cabe anotar que la Ley 1523 del 2012, establece que las responsabilidades es de todos, por lo que la Alcaldía ha venido apoyando a las familias damnificadas, mediante subsidios de arriendo para que no pernocten allí, hemos dialogado con las personas buscando una mejor opción para vivir. El día del incidente a cada núcleo se le entregó un mercado, kits de aseo, bioseguridad y cocina”, subraya Moscarella.

En el caso de los subsidios de arriendo, la funcionaria dice que el primer bono de $200.000 lo otorgó la Sociedad Portuaria, pero después las ayudas han salido de las arcas del distrito, por valor de $500.000 para todas las 38 familias, cada tres meses.

“Desde hace más de dos años se ha llevado a cabo un proceso de caracterización de los habitantes de este asentamiento, con el propósito de concientizarlos para que se reubiquen en otra zona del distrito”, remarcó la jefe de la Ogricc.

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