HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Líder en la región

En Salamina se agudiza alza y la escasez de los alimentos  

Los innumerables islotes que han aparecido sobre el río Magdalena provocan el encallamiento del ferry, principal medio de transporte fluvial que sirve para el intercambio de bienes con el Atlántico.

El municipio de Salamina completa cuatro años de afrontar un descomunal proceso erosivo que ha acabado con grandes extensiones de tierra en la vía que conecta con la vecina población de El Piñón, entre los kilómetros 1.9 y 2.5.

Varios han sido los anuncios que los distintos niveles de gobierno han hecho, pero sin que esto tenga una solución definitiva que pueda evitar el desbordamiento del río Magdalena, lo cual podría significar la desaparición del mapa de toda una subregión, pues, un siniestro de esta magnitud, de acuerdo con los efectos calculados por expertos, podría superar los daños conocidos en 2010 con la salida del cauce del Canal del Dique.

Lo que pasó ya es historia patria: los dineros que se han invertido durante este tiempo, literalmente, se los ha llevado el agua; sumado a que las instituciones del Estado como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena), el Instituto Nacional de Vías (Invías), el Ministerio de Hacienda, y otros, no han sido consecuentes a una orden judicial del Tribunal Administrativo del Magdalena para ejecutar un Plan Maestro, que tiene un costo de $120 mil millones.

Este ha sido el calvario de los salamineros, ver cómo la borda natural se desmorona sin que nadie, fuera de la tramitomanía estatal, haga lo que para este caso es urgente, salvar una tierra de campesino y ganaderos cuyas calles fueron pisadas por el Libertador Simón Bolívar.

Y no es una hipérbole, en Salamina el pueblo duerme con un ojo abierto y otro ojo cerrado, ahora más que debido a la alta sedimentación del río la fuerza de la corriente se desvía con más alevosía hacia el margen derecho, llegando a pocos metros de la cabecera municipal.

Ya dentro de los males circunstanciales que rodean este asunto, aparece la odisea homérica que se requiere para el ingreso de productos básicos para la canasta familiar, varios de ellos llevados desde Barranquilla, pues, el ferry, principal medio de transporte fluvial que conecta con el Atlántico, se encalla y las embarcaciones más pequeñas, cobran grandes sumas de dinero para pasar de un lado a otro la mercancía.

Estas dos circunstancias están agudizando una tendencia alcista en el precio de los bienes, así como también la escasez de los mismos, la comunidad está a la merced de una inflación progresiva. El personero de Salamina, Carlos Mario De la Cruz, puntualiza que el contexto empieza a preocupar, porque esto podría provocar un atentado a las pequeñas economías locales.

“El ferry tuvo que trasladarse a un tercer punto, en la vía al corregimiento de Guáimaro, pero ahora que empiece a crecer nuevamente el río por ese sector, tampoco va a poder funcionar. Eso genera impacto en la economía, impacto en la educación, impacto en la salud de todos los salamineros y de todas las personas pertenecientes a la subregión, esto porque cerca de ocho municipios se ven gravemente afectados, dado que los alimentos tienen que transportarse por la vía a Fundación o pagando mayores fletes a través del paso en los Johnson, por eso la carestía que estamos viviendo. Mientras tanto, el Gobierno Nacional no se pronuncia con acciones contundentes en la inversión que necesitamos a través del dragado del río y en la ejecución de las obras del Plan Maestro, que va muy lento”, dijo de la Cruz.

En el mes de noviembre en el sitio más crítico desde 2019, terminaron unas obras iniciales que habían sido contratadas a través de la Ungrd para la construcción de un espolón. Son obras de cerca $30.000 millones de pesos, pero sino se complementan con la ejecución de otras intervenciones, va a terminar colapsando y convertida en un islote más.

“Le hemos solicitado a Invías, entidad que tiene a su cargo la ejecución de estas obras, que inicien lo más pronto. Hace pocas semanas arrancaron, están en su fase con los anclajes de los 7 espolones. La demora ha generado que el fenómeno sigue avanzando, que cambie las condiciones en la zona y que incluso, obligue a que los estudios que ya se realizaron, tengan que ser modificados.

Vemos aquí un problema de burocracia, un problema de seriedad. Yo creo que se ha desestimado el riesgo que estamos viviendo, que no sólo involucra a 11.000 salamineros, sino a otras 150.000 personas y todo lo que implicaría la entrada de forma incontrolada de aguas del río Magdalena a una región que hace influencia con la ciénaga grande de Santa Marta”, concluyó el jefe del ministerio público.

Los líderes del municipio le piden a los partidos y movimientos políticos del Departamento que tienen intenciones de postular candidatos en las elecciones de octubre, no convertir esta situación en un ‘caballito de batalla’, pues, flaco favor les harían a los nativos si su mayor preocupación la convierten en parte del discurso electoral que poco o nada contribuye a una solución definitiva.

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