HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Líder en la región

Escuchar al pueblo 

Cuando oigo o leo declaraciones de altos funcionarios sobre “escuchar al pueblo” me pregunto a qué se refieren con “pueblo”. ¿Cuál pueblo? ¿El que votó por ellos? Y la otra mitad de los colombianos que piensan distinto… ¿deben ser ignorados? Los seres humanos, y en particular los que entran a la política, suelen tener la rara habilidad de escuchar al que piensa como ellos, son especialistas en buscar espejos para verse a sí mismos, sin críticas, sin contradictores, en la búsqueda incesante de elogios y aplausos para alimentar los insaciables apetitos del poder. También hay servidores públicos que escuchan, pocos, pero los hay, y hay que decirlo.

¿Qué quiere el pueblo? Soluciones con oportunidades. Y la ecuación es sencilla: un Estado fuerte, diligente y honesto con un tejido empresarial eficiente. Juntos. No es posible ofrecer educación, salud, empleo o vivienda, no hay forma de crecer ni lograr un desarrollo sostenible sin un engranaje sólido entre lo público y lo privado. Asfixiar con impuestos, con restricciones y obligaciones al sector productivo no es una buena práctica democrática. Los empresarios, los emprendedores, los comerciantes, los profesionales, al igual que la ama de casa, el estudiante, el obrero o el trabajador del campo somos todos pueblo y todos merecemos ser escuchados.

El diálogo real está en entender nuestras diferencias. Hablar con los alzados en armas en favor de la paz es válido, que la guerrilla se integre a la sociedad es el camino, como lo ha demostrado el simple hecho de tener hoy en Colombia un ex militante de la insurgencia gobernando al país con traje y corbata. La paz si, por supuesto, no a cualquier precio y menos si la intención es amnistiar a la delincuencia común. Eso sí es revolver peras envenenadas con manzanas podridas.

Y si pretendemos escuchar a los enemigos declarados de la institucionalidad que destruyen el país ¿por qué no escuchar a quienes lo construyen? ¿Hay que estar del otro lado de las leyes de la convivencia ciudadana para ser escuchado? Justo ahora que vienen cambios en Colombia y en el mundo es que deberíamos escucharnos todos y no solo oírnos sin atención.

Los médicos, los farmacéuticos, los hospitales, los operadores de la salud deben ser escuchados, tienen mucho que decir sobre la reforma al sector. Los trabajadores, los empresarios, los gremios tienen mucho que decir sobre la reforma laboral y sobre las pensiones. Un sistema laboral flexible ofrece más empleo. Las imposiciones y obligaciones limitan las posibilidades.

Y no se trata de que todos seamos amiguis, ni que pensemos parecido unos y otros, porque la virtud de la convivencia se basa en respetar las diferencias, los pensamientos distintos. Los desacuerdos llevan a acuerdos, hay que ceder para ganar todos, cerremos los espacios que nos impiden entendernos, busquemos la unión, el pacto, el compromiso. Y acabemos con la doble moral, el juego sucio, el camino corto, la trampilla, el enredo, la insidia.

Si de verdad se quiere construir para que a todos nos vaya bien, se debe construir entre todos, sin mentiras a medias, sin preferencias, sin estigmatizaciones a los pensamientos diferentes. Si construimos entre todos fomentando los valores y la ética como esencia estructural de la vida nacional, entonces tendremos muchas posibilidades. Es una ilusión improbable, claro, no obstante intentarlo ya ofrecerá grandes resultados.

*Exministra de Estado 

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