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Uniformes escolares: otra ‘pesadilla’ para los padres

Todos los insumos para la realización de uniformes escolares y la dotación educativa han aumentado sus precios desde las telas, hilos, agujas, botones y otros accesorios. 

POR 
EDGAR 
TATIS GUERRA 

La adquisición de los uniformes escolares tanto para uso diario como para la educación física se ha convertido en una ‘pesadilla’ más para los padres quienes deben priorizar la compra de los útiles educativos distribuyendo bien las finanzas del hogar.

Y es que todavía se siente el ‘coletazo’ por cuenta de la pandemia del Covid-19, época en donde los alumnos recibían sus clases de manera remota o virtual. Fue un tiempo en que la gran mayoría de alumnos se crecieron y los uniformes sencillamente se les quedaron.

Una vez se volvió a la normalidad académica a partir del año 2022 hubo varias instituciones educativas de Santa Marta que decidieron modificar el uniforme con el propósito de renovar. En las distintas sastrerías, confecciones y almacenes de tela se reactivaron las ventas, pero lastimosamente la curva de producción mantiene sus altibajos.

Según lo manifestado por Carlos Sánchez, quien lleva varios años ejerciendo su oficio como sastre, todos los insumos para la realización de uniformes escolares y la dotación educativa han aumentado sus precios desde las telas, hilos, agujas, botones y otros accesorios.

“En comparación con el año anterior tenemos en la actualidad un alza de hasta un 20% y lo más grave es la escasez de insumos en Santa Marta por lo que nos vemos obligados a viajar a Barranquilla para traer hilos, agujas, botones, correderas y otros accesorios”, manifestó el sastre.

Comentó que en los almacenes especializados en labores y confecciones que funcionan en el Centro Histórico de Santa Marta se han elevado los precios lo que incide en la producción.

“Si los insumos para la confección son costosos lógicamente el precio de los uniformes se sube fue y eso afecta nuestra productividad. Por fortuna tenemos algunos colegios en Ciénaga y otros acá en Santa Marta a los cuales les fabricamos a partir del 2022 con la presencialidad en las aulas de clases”, precisó Sánchez.

En diálogo con un comerciante de telas en Santa Marta se logró establecer que todavía no logran alcanzar el volumen de ventas que se registraba anterior al Covid-19, pandemia que impuso la cuarentena y llevó a la quiebra a muchos negocios.

“Durante el 2020 la venta de telas disminuyó notablemente y tuvimos una época bastante dura. Solo a partir del 2021 empezamos un proceso de recuperación paulatina sorteando muchas dificultades. La situación económica mundial y la inflación que se presenta en este país genera un impacto en todos los sectores de la producción”, explicó el empresario.

Fue categórico al afirmar que en esta época se vive una positiva reactivación en la comercialización de telas para la dotación escolar, la cual se mantiene durante los primeros seis meses del año, pero que siempre hay clientes comprando telas para elaborar cortinas, vestuario, decoración de interiores y uniformes empresariales.

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