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 ‘La Piragua’, el ‘hotel’ de los recicladores

El sol inclemente, las lluvias y los vientos que soplan fuerte en este punto de Santa Marta también han aportado a la destrucción paulatina del monumento que está oxidado y en riesgo de colapsar. 

Increíble pero real. El monumento de ‘La Piragua’ ubicado en la glorieta contigua al Parque del Agua se ha convertido en el ‘hotel’ de los recicladores.

El icónico monumento registra un encerramiento con trapos atados a unas cuerdas y en su interior se encuentran varios elementos como sábanas, algunos enseres y materiales reciclados. Tiene también un recubrimiento en la parte exterior para evitar la filtración del agua lluvia y garantizar un descanso pleno sin estar a la intemperie.

La utilización de ‘La Piragua’ como ‘hotel’ temporal de los recicladores se debe al abandono en que se encuentra dicho monumento, el cual fue construido para honrar la memoria y exaltar el legado del compositor José Benito Barros Palomino, precursor del Festival de la Cumbia en el municipio de El Banco, Magdalena.

El sol inclemente, las lluvias y los vientos que soplan fuerte en este punto de Santa Marta también han aportado a la destrucción paulatina de ‘La Piragua’ que está oxidada y en riesgo de colapsar. Definitivamente el objetivo del monumento que fue concebido para que se volviera un nuevo punto atractivo a los turistas está truncado.

Y es que realmente acceder hasta ‘La Piragua’ se constituye en un riesgo inminente porque se encuentra en una glorieta o rotonda con gran flujo de automotores, lo que prácticamente impide a los turistas detenerse allí para descender y acercarse al monumento para contemplarlo de cerca o tomarse algunas fotografías.

En síntesis, el monumento ‘La Piragua’ puede disfrutarse mientras los conductores de las chivas rumberas que transportan turistas den vueltas a su alrededor. Cosa muy distinta es el monumento ‘La ventana al mundo’ en Barranquilla en donde funcionan dos puntos semafóricos y una demarcación para el acceso a los peatones.

Las comparaciones son odiosas, pero en la capital del Atlántico que no cuenta con los atractivos naturales, playas, ríos ni con una majestuosa Sierra Nevada, la clase dirigente y empresarial se puso de acuerdo para trabajar unidos y apostarle al turismo de ‘La Arenosa’. Construyeron un enorme malecón al lado del Río Magdalena con un área de gastronomía, kioscos comerciales, zonas deportivas, plazoleta de eventos, zona especial para las mascotas, ciclovía y mucho más. La empresa que hizo ‘La ventana al mundo’ erigió la ‘Aleta de tiburón’, un monumento en honor al equipo de fútbol.

Acá sencillamente no hay ni lo uno ni lo otro, pero lo más triste es que los esfuerzos pierden el impulso, los monumentos están abandonados, pareciera que no tuvieran dolientes porque terminan en un detrimento estructural o teniendo un uso inadecuado.

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