HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Un Santos ‘arruinado’

Muchos conocen en Iberoamérica que la familia Santos es una de las más poderosas e influyentes tanto en lo político como en lo social en Colombia. De estirpe santandereana, los Santos han marcado por más de dos siglos, un hito en la conformación de la República y acreditada referencia del periodismo, ante y post digitalización de las noticias y las ideas.     Antonia, la heroína, fue fusilada en la Plaza del Socorro en 1.819 después de haber sido declara enemiga del reinado español. Los Santos participaron de la hegemonía política liberal a partir del momento en que la familia adquirió el diario El Tiempo en 1.911.  Del matrimonio en 1.879 entre Francisco Santos Galvis y Leopoldina Montejo, nacieron entre otros Eduardo, Hernando y Enrique Santos Montejo, quienes vieron crecer a sus vástagos herederos Santos Montejo, Santos Castillo y Santos Calderón. Eduardo Santos Montejo el más renombrado de la dinastía fue presidente de Colombia entre 1.938 y 1.942.  Hernando Santos Castillo dirigió las páginas editoriales del diario por más de 20 años hasta su muerte en 1.999. Juan Manuel Santos Calderón fue presidente de Colombia en dos períodos entre 2.010 y 2.018 y ganador del Premio Nobel de la Paz en 2.016.

Informaciones periodísticas dan cuenta que la fortuna de la familia Santos es superior a dos mil millones de dólares, pero tienen en Santa Marta un pariente honorario arruinado. Y les cuento:  En el año 1.950 la Ciudad de Bastidas fue sede de los VI Juegos Olímpicos Nacionales, con 17delegaciones deportivas.  Se construyó en la ciudad, con esfuerzo particular la Villa Olímpica Simón Bolívar que comprendía los estadios de beisbol, futbol, piscina olímpica y el Coliseo Menor.  El esfuerzo privado de personalidades de la ciudad como José B. Vives De Andreis, Eduardo Dávila Riascos, Simón Solano y Moisés Ponce, culminó con la construcción del estadio de fútbol, que había comenzado diez años antes, con el apoyo financiero del gobierno del presidente   Eduardo Santos Montejo, en cuyo honor recibe el nombre de “Estadio Eduardo Santos”.  El icónico sitio ha sido desde 1.951 la sede de los equipos de futbol representativos de la ciudad, el Deportivo Samarios y el Unión Magdalena. Y ha visto crecer y actuar a las más rutilantes figuras del futbol colombiano, samarios que han representado con calidad y brillantez a Colombia, dentro y fuera del país.  Nuestro Eduardo Santos ha sido protagonista de hechos históricos para el deporte nacional, clásicos muy recordados con nuestros vecinos de Barranquilla, escenario que recoge las más grandes emociones de los samarios, como que allí está representado el corazón deportivo de la ciudad y su identificada garra samaria.   Sentimientos que nada ni nadie podrá borrar mientras persista el legado de ser Santa Marta la cuna del futbol colombiano.

La celebración en esta ciudad de parte de los XVIII Juegos Bolivarianos de 2.017, marcó un antes y un después para la vida escénica del estadio.  Mezquinos intereses políticos no permitieron su remodelación o restauración para dichos juegos, y en su lugar, se obtuvo del gobierno nacional la construcción de nuevos escenarios deportivos, que se mantienen inutilizados, semidestruidos e inconclusos, situación que, por la desviación de los recursos, contrasta con el estado de abandono, ruina y desolación hoy del icónico escenario deportivo.   Los intentos diferentes por rescatarlo y reconvertirlo en lo que fue la joya de la ciudad han chocado con la férrea oposición de la administración departamental y distrital partidaria de su demolición, funcionarios que, a decir de muchos, colman su interés político en borrar todo lo que signifique una presencia de la historia en alguna parte de la ciudad.

En 1.918 el escenario deportivo fue legalmente declarado Patrimonio Deportivo de la Nación, circunstancia que evitó su inminente demolición, pero que poco aportó a su restauración.  Se hace urgente incluir en el presupuesto nacional, las primeras partidas para la adecuación y funcionamiento del Estadio Eduardo Santos y sirva este clamor para advertir a los señores ministro de Hacienda, Educación Nacional,  Coldeportes, Ministerio de Cultura, del Deporte, a los parlamentarios magdalenenses, que el empobrecido escenario es parte de la moción histórica de la ciudad  y que la distinción constitucional de ser un Distrito Cultural e Histórico, nos permite el ingreso de recursos adicionales para la cofinanciación de la obra, que tal como ahora está, es un verdadero oprobio para la administración local  y una vergüenza colectiva,  especialmente para los jóvenes de Santa Marta y de  Colombia.

*Abogado laboralista*Profesor Universitario *Escritor 

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